Hola Hans:
Es interesante tu postura, pero ¿Suerte no son eventos fortuitos que favorecen el resultado de lo que esperas? Es decir. La suerte es algo que sucede sin el control de nada, ni de nadie.
Más claro. Si creemos que existe la suerte, tenemos que llegar a la conclusión que es el caos el que rige todo el universo y Dios mismo está incluido y la palabra de Dios no enseña eso.
Por lo tanto es Dios quien tiene todo bajo su control y lo que pensamos es suerte, en realidad es Dios quien está controlando todo.
"Mala suerte" o "buena suerte", en realidad es voluntad de Dios que con propósitos eternos pemite que sucedan cosas que bien nos pueden parecen buenas o malas, según nuestro particular criterio, pero que para Dios todo tiene un sabio propósito y que a la larga cumple la voluntad de Dios, sea permisiva o restrictiva.
En alguno de los ejemplos que Heriberto atinadamente nos comparte, hay eventos que suceden por la intervención de demonios que tienen sus propios planes, pero que nada tienen que ver con la llamada suerte, al menos en la definición estricta de la palabra. Porque puede ser que a la palabra "suerte" se le aplique la intervención de seres espirituales, lo contradictorio en este caso es que se recurre a un adivino o brujo para que "la suerte" cambie y si piden intervención ¿Donde está la suerte?
Es interesante tu postura, pero ¿Suerte no son eventos fortuitos que favorecen el resultado de lo que esperas? Es decir. La suerte es algo que sucede sin el control de nada, ni de nadie.
Más claro. Si creemos que existe la suerte, tenemos que llegar a la conclusión que es el caos el que rige todo el universo y Dios mismo está incluido y la palabra de Dios no enseña eso.
Por lo tanto es Dios quien tiene todo bajo su control y lo que pensamos es suerte, en realidad es Dios quien está controlando todo.
"Mala suerte" o "buena suerte", en realidad es voluntad de Dios que con propósitos eternos pemite que sucedan cosas que bien nos pueden parecen buenas o malas, según nuestro particular criterio, pero que para Dios todo tiene un sabio propósito y que a la larga cumple la voluntad de Dios, sea permisiva o restrictiva.
En alguno de los ejemplos que Heriberto atinadamente nos comparte, hay eventos que suceden por la intervención de demonios que tienen sus propios planes, pero que nada tienen que ver con la llamada suerte, al menos en la definición estricta de la palabra. Porque puede ser que a la palabra "suerte" se le aplique la intervención de seres espirituales, lo contradictorio en este caso es que se recurre a un adivino o brujo para que "la suerte" cambie y si piden intervención ¿Donde está la suerte?

