15-08-2012, 07:27 PM
La iglesia es incluyente de quienes Dios incluye, y debe ser excluyente de quienes Dios excluye, sin excepciones, aunque la lógica humana cuestione los principios divinos,
Ya cité un pasaje en otro aporte, pero lo recuerdo aquí:
"¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; [b]mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios." (1ª Co 6:9/11)
Si en una persona se dan esas condiciones de haber sido LAVADO, SANTIFICADO y JUSTIFICADO, no hay exclusión del varón ni de la mujer, que, como integrante de la iglesia del Señor, goza de todos los privilegios que le atañen.
Pero distintas son las responsabilidades en el ministerio, según los dones que cada uno ha recibido, y la Escritura, además, marca claramente el rol y el campo de labor del hombre y de la mujer, sin caer en la perversión de la pretendida "igualdad de género", pero tampoco en la suposición de que el orden de Dios en la Asamblea tiene alguna connotación despectiva contra la mujer.
Ya cité un pasaje en otro aporte, pero lo recuerdo aquí:
"¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; [b]mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios." (1ª Co 6:9/11)
Si en una persona se dan esas condiciones de haber sido LAVADO, SANTIFICADO y JUSTIFICADO, no hay exclusión del varón ni de la mujer, que, como integrante de la iglesia del Señor, goza de todos los privilegios que le atañen.
Pero distintas son las responsabilidades en el ministerio, según los dones que cada uno ha recibido, y la Escritura, además, marca claramente el rol y el campo de labor del hombre y de la mujer, sin caer en la perversión de la pretendida "igualdad de género", pero tampoco en la suposición de que el orden de Dios en la Asamblea tiene alguna connotación despectiva contra la mujer.

