28-12-2011, 03:33 PM
Estimado Arismel:
¿Por qué esa insistencia de hacernos aparecer a los cristianos como si fuéramos politeístas?
Hemos repetido hasta el cansancio que creemos en un solo Dios, revelado desde el principio hasta el final de la Biblia como tres personas co-iguales de la Deidad, sin que ninguna exista o actúe independiente de las demás, aunque cada una se distingue o se identifica claramente en las Escrituras por su “parentesco” y actividad específica. (El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo)
Has apelado a textos como Deut. 6:4 y otros similares sin reparar que el vocablo original que se traduce como Uno de ningún modo se refiere a una Persona en soledad (uno solo), sino a la unidad del Dios trino. (Pluralidad en unidad)
No entraré en profundizar nociones de griego, que cualquiera puede encontrar en la red sin ser necesariamente un experto (Tampoco presumo de serlo) pero considera el siguientes ejemplo:
“para que todos sean uno; como tú, Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.
Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno.
Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.
"Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo esté, también ellos estén conmigo para que vean mi gloria que me has dado, pues me has amado desde antes de la fundación del mundo.
Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. (Jn17:21/25)
Lamentablemente carecemos en español de palabras que puedan reflejar exactamente el sentido de los vocablos originales de las Escrituras, y eso puede dar lugar a diversas interpretaciones. No obstante, como ya lo he afirmado en otro escrito, en éste o cualquier otro tema no se pueden estudiar las Escrituras con preconceptos para después tratar de justificar una determinada postura con textos aislados encontrados con una concordancia. Lo que se debe hacer es escudriñar las Escrituras como un todo, enlazando las enseñanzas hasta tener el panorama completo del tema.
Si lo haces, te convencerás de que todas las Escrituras hablan de Dios como una pluralidad de personas, pero, claro, no dejes de considerar que el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios…
Para eso no alcanza el razonamiento natural, pues es el Espíritu Santo el que nos enseña e ilumina a través de las Escrituras. Y el Espíritu sólo habita en los verdaderos hijos de Dios, eternamente salvados en el alcance de la Gracia de Dios.
Mira, Arismel, hemos ignorado tus pendencieros desplantes (por los que deberías haber pedido disculpas como corresponde a personas educadas) sólo por la esperanza de que puedas reconocer la verdad y llegues también a ser un verdadero hijo de Dios, no por esfuerzo propio ni por obras inútiles de la carne, sino por un genuino arrepentimiento y la fe incondicional para salvación en el Señor Jesucristo.
Que Dios te bendiga!
¿Por qué esa insistencia de hacernos aparecer a los cristianos como si fuéramos politeístas?
Hemos repetido hasta el cansancio que creemos en un solo Dios, revelado desde el principio hasta el final de la Biblia como tres personas co-iguales de la Deidad, sin que ninguna exista o actúe independiente de las demás, aunque cada una se distingue o se identifica claramente en las Escrituras por su “parentesco” y actividad específica. (El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo)
Has apelado a textos como Deut. 6:4 y otros similares sin reparar que el vocablo original que se traduce como Uno de ningún modo se refiere a una Persona en soledad (uno solo), sino a la unidad del Dios trino. (Pluralidad en unidad)
No entraré en profundizar nociones de griego, que cualquiera puede encontrar en la red sin ser necesariamente un experto (Tampoco presumo de serlo) pero considera el siguientes ejemplo:
“para que todos sean uno; como tú, Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.
Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno.
Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.
"Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo esté, también ellos estén conmigo para que vean mi gloria que me has dado, pues me has amado desde antes de la fundación del mundo.
Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. (Jn17:21/25)
Lamentablemente carecemos en español de palabras que puedan reflejar exactamente el sentido de los vocablos originales de las Escrituras, y eso puede dar lugar a diversas interpretaciones. No obstante, como ya lo he afirmado en otro escrito, en éste o cualquier otro tema no se pueden estudiar las Escrituras con preconceptos para después tratar de justificar una determinada postura con textos aislados encontrados con una concordancia. Lo que se debe hacer es escudriñar las Escrituras como un todo, enlazando las enseñanzas hasta tener el panorama completo del tema.
Si lo haces, te convencerás de que todas las Escrituras hablan de Dios como una pluralidad de personas, pero, claro, no dejes de considerar que el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios…
Para eso no alcanza el razonamiento natural, pues es el Espíritu Santo el que nos enseña e ilumina a través de las Escrituras. Y el Espíritu sólo habita en los verdaderos hijos de Dios, eternamente salvados en el alcance de la Gracia de Dios.
Mira, Arismel, hemos ignorado tus pendencieros desplantes (por los que deberías haber pedido disculpas como corresponde a personas educadas) sólo por la esperanza de que puedas reconocer la verdad y llegues también a ser un verdadero hijo de Dios, no por esfuerzo propio ni por obras inútiles de la carne, sino por un genuino arrepentimiento y la fe incondicional para salvación en el Señor Jesucristo.
Que Dios te bendiga!

