17-11-2011, 08:22 PM
Raúl hermanito, escribes:
"Capitalismo y comunismo, no son mas que dos caras del sistema que gobierma la tierra. Ambos son crueles dictaduras, aunque su ropaje puede variar, detrás de ellos está el gobernador de este diglo, Satanás."
Mas deseo extenderme en ésto. Unos seis mil años han transcurrido desde la caída. En ese lapso el hombre ha probado de todo. Se ha gobernado a si mismo de múltiples maneras. Monarquías, democracia y comunismo, emperadores, reyes y príncipes, regímenes de todo tipo.
Hemos deambulado por el mundo a nuestra suerte con el triste resultado de hambres, miserias, guerras, homicidios, enfermedades y muerte.
Dios nos permitió vivir a nuestra manera pero no nos ha abandonado, porque es inconcebible pensar que todo esto no lo hubiera sabido Dios desde el mismísimo momento de la creación y aún antes pues siendo el Universo Materia, Espacio y Tiempo, el Tiempo también lo creó Él y por ello es Él ad tempore es decir fuera del tiempo.
Era y es necesario que pasemos todo esto, para buscar a Dios, volcarnos a Él con la convicción, fuera de toda duda, de Su Sabiduría y amor. Que somos sus criaturas amadas, que es su profundo deseo nuestro bienestar, pero tenemos que pasar por todo lo que pasamos para poder apreciar su infinita bondad. Que no puede haber duda en cuanto Su infinita superioridad.
Toda la historia del hombre está marcada por su separación de Dios, separación imposible de subsanar por cuanto la Santidad y Pureza de nuestro Dios no puede convivir con el pecado. La puerta de la salvación la proveyó Él mismo con algo para nosotros incomprensible. Dios Todopoderoso, omnipotente Creador, decide gracias a su infinito amor, hacerse hombre en la figura de Jesucristo, y dejarse matar por nosotros. Es ciertamente incomprensible pero no por ello increíble.
La salvación por la fe en el sacrificio de nuestro Señor estriba precisamente en eso, la fe. Pero esta fe está sustentada no solo en las Escrituras sino en la naturaleza y la razón misma.
La 'razón' reside en nuestro cerebro y siendo éste parte del cuerpo creado por Él, la razón no puede ser contraria a Dios.
No tenemos que entender como es que Dios puede ser Padre, Hijo y Espíritu Santo al mismo tiempo, sólo debemos aceptarlo, creer en ello, pero sobre todo aceptar el regalo de su sangre derramada para nuestra salvación.
Roberto
"Capitalismo y comunismo, no son mas que dos caras del sistema que gobierma la tierra. Ambos son crueles dictaduras, aunque su ropaje puede variar, detrás de ellos está el gobernador de este diglo, Satanás."
Mas deseo extenderme en ésto. Unos seis mil años han transcurrido desde la caída. En ese lapso el hombre ha probado de todo. Se ha gobernado a si mismo de múltiples maneras. Monarquías, democracia y comunismo, emperadores, reyes y príncipes, regímenes de todo tipo.
Hemos deambulado por el mundo a nuestra suerte con el triste resultado de hambres, miserias, guerras, homicidios, enfermedades y muerte.
Dios nos permitió vivir a nuestra manera pero no nos ha abandonado, porque es inconcebible pensar que todo esto no lo hubiera sabido Dios desde el mismísimo momento de la creación y aún antes pues siendo el Universo Materia, Espacio y Tiempo, el Tiempo también lo creó Él y por ello es Él ad tempore es decir fuera del tiempo.
Era y es necesario que pasemos todo esto, para buscar a Dios, volcarnos a Él con la convicción, fuera de toda duda, de Su Sabiduría y amor. Que somos sus criaturas amadas, que es su profundo deseo nuestro bienestar, pero tenemos que pasar por todo lo que pasamos para poder apreciar su infinita bondad. Que no puede haber duda en cuanto Su infinita superioridad.
Toda la historia del hombre está marcada por su separación de Dios, separación imposible de subsanar por cuanto la Santidad y Pureza de nuestro Dios no puede convivir con el pecado. La puerta de la salvación la proveyó Él mismo con algo para nosotros incomprensible. Dios Todopoderoso, omnipotente Creador, decide gracias a su infinito amor, hacerse hombre en la figura de Jesucristo, y dejarse matar por nosotros. Es ciertamente incomprensible pero no por ello increíble.
La salvación por la fe en el sacrificio de nuestro Señor estriba precisamente en eso, la fe. Pero esta fe está sustentada no solo en las Escrituras sino en la naturaleza y la razón misma.
La 'razón' reside en nuestro cerebro y siendo éste parte del cuerpo creado por Él, la razón no puede ser contraria a Dios.
No tenemos que entender como es que Dios puede ser Padre, Hijo y Espíritu Santo al mismo tiempo, sólo debemos aceptarlo, creer en ello, pero sobre todo aceptar el regalo de su sangre derramada para nuestra salvación.
Roberto

