25-07-2008, 12:17 PM
Aunque muchas son las conjeturas que se han hecho sobre la extraña experiencia de Saúl, de una cosa podemos estar seguros: De ningún modo puede ser usada como argumento para justificar la idea de que los muertos pueden “aparecer” o manifestarse súbitamente en cualquier lugar, como se pretende en círculos ocultistas.
No obstante, creo que para entender este incidente, es necesario analizar la larga historia de transgresiones de Saúl, como ser:
1) Usurpó la función del sacerdote Samuel. (Cap.13:9)
2) Puso en problemas al pueblo, haciéndolo jurar que no comería pan hasta que tomara venganza de sus enemigos. Jonatán, su hijo, desconoce el juramento, come miel, se fortalece, y declara: Mi padre ha turbado al país. Saúl condena a muerte a Jonatán, pero el pueblo advierte: ¿Ha de morir Jonatán, el que ha hecho esta gran salvación...? No será así... pues que ha actuado hoy con Dios” (Cap.14:45)
3) Desechó la Palabra de Jehová perdonando la vida de Agag, rey de los amalecitas. (Cap.15:26)
4) El Espíritu de Jehová se aparta de él y es atormentado por un espíritu malo. (Cap.16:14)
5) Intentó reiteradamente matar a David (Cap.18:11; 19:1,10 y 15), a pesar de que gracias a David “tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él.” Cap.16:23)
6) Hizo matar a 85 sacerdotes y a todos los que vivían en Nob, ciudad de los sacerdotes. (1º Samuel 22:18)
7) Al final, cuando había cerrado deliberadamente todos los canales de comunicación sin atender el mensaje de Dios, pretende consultar a Jehová, “pero Jehová no le respondió”. (Cap.28:6). Entonces, en su desvarío, decide preguntar a Samuel, ya muerto, sobre cómo enfrentar a sus enemigos que lo acorralaban.
Así que, aunque sabía que haría algo abominable, quebrantó el mandamiento expreso de Dios: "No sea hallado en tí quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti" (Deut. 18:10-12)
[i]"Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios. (Cap.18:14)
Saúl hizo buscar “una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte”
Ubicada la mujer en Endor, Saúl va a su casa y le pide que le “haga venir” a Samuel. Pero antes de que la adivina iniciara sus artes mágicas, aparece Samuel; y la mujer, sorprendida, clamó en alta voz. Enseguida se da cuenta de que quien había requerido sus servicios era el mismísimo rey Saúl, y luego le describe lo que supuestamente estaba viendo. “Saúl entonces entendió que era Samuel” Notemos que el texto no sugiere que Saúl vio a Samuel, sino que entendió que era él. Luego se inicia un diálogo entre los dos, que entre otros aspectos llamativos, termina cuando Samuel le hace una declaración sorprendente: “mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos...” Aunque las palabras de Samuel son de condenación, también manifiestan la maravillosa gracia de Dios para con el “ungido de Jehová”, que no perdió su salvación eterna.
He citado todo el contexto para ubicarnos en la especial situacíon del rey Saúl, que por otra parte, después del pecado de perdonar al rey de Amalec, no pudo ver nunca más a Samuel: “nunca después vio Samuel a Saúl en toda su vida, y Samuel lloraba a Saúl. (1ª Samuel 15:34)
Todo el relato nos lleva a pensar que Dios en su soberanía, en vista de las serias circunstancias del momento, y dado que Saúl no tenía voluntad ni posibilidad de atenderlo de otro modo, en forma excepcional, permitió un último mensaje directamente a través de Samuel. En su desesperación, Saúl quiso consultar por medio de la adivina, pero la adivina no medió en la venida de Samuel, aunque, por el espíritu que la poseía, percibió su presencia.
De cualquier manera, lo que dijo que vió no se puede autenticar como real, pues el texto bíblico sólo deja constancia de lo que ella dijo, pero bien pudo haber sido inducida por el espíritu malo. Pero lo que sí sabemos es que Samuel habló con Saúl, aunque reprobó su proceder.
Consideremos particularmente que, excepto el caso de Moisés en el Monte de la transfiguración, en las Escrituras no se registran otras manifestaciones de personas que habían muerto, y nunca se dieron apariciones de muertos impíos
Desde la vigencia del Nuevo Pacto y la venida del Espíritu Santo para morar en cada creyente, no se registran manifestaciones del tipo mencionado, ni hay necesidad de ellas. “Dios habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo... en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo. (Heb.1:1-2)
Las supuestas apariciones de muertos, en este tiempo, no son más que ardides satánicos para engañar a los incautos por medio de sus espíritus malignos.
Por lo tanto, hoy no aceptamos como reales las presuntas apariciones de muertos, y menos aún que se presenten para hablar con la gente. (En los mismos límites debemos incluir las supuestas resurrecciones de injustos, que vuelven del Hades para predicar, de acuerdo con las fantasías que algunos han hecho circular recientemente en ciertos círculos cristianos...)
No obstante, creo que para entender este incidente, es necesario analizar la larga historia de transgresiones de Saúl, como ser:
1) Usurpó la función del sacerdote Samuel. (Cap.13:9)
2) Puso en problemas al pueblo, haciéndolo jurar que no comería pan hasta que tomara venganza de sus enemigos. Jonatán, su hijo, desconoce el juramento, come miel, se fortalece, y declara: Mi padre ha turbado al país. Saúl condena a muerte a Jonatán, pero el pueblo advierte: ¿Ha de morir Jonatán, el que ha hecho esta gran salvación...? No será así... pues que ha actuado hoy con Dios” (Cap.14:45)
3) Desechó la Palabra de Jehová perdonando la vida de Agag, rey de los amalecitas. (Cap.15:26)
4) El Espíritu de Jehová se aparta de él y es atormentado por un espíritu malo. (Cap.16:14)
5) Intentó reiteradamente matar a David (Cap.18:11; 19:1,10 y 15), a pesar de que gracias a David “tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él.” Cap.16:23)
6) Hizo matar a 85 sacerdotes y a todos los que vivían en Nob, ciudad de los sacerdotes. (1º Samuel 22:18)
7) Al final, cuando había cerrado deliberadamente todos los canales de comunicación sin atender el mensaje de Dios, pretende consultar a Jehová, “pero Jehová no le respondió”. (Cap.28:6). Entonces, en su desvarío, decide preguntar a Samuel, ya muerto, sobre cómo enfrentar a sus enemigos que lo acorralaban.
Así que, aunque sabía que haría algo abominable, quebrantó el mandamiento expreso de Dios: "No sea hallado en tí quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti" (Deut. 18:10-12)
[i]"Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios. (Cap.18:14)
Saúl hizo buscar “una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte”
Ubicada la mujer en Endor, Saúl va a su casa y le pide que le “haga venir” a Samuel. Pero antes de que la adivina iniciara sus artes mágicas, aparece Samuel; y la mujer, sorprendida, clamó en alta voz. Enseguida se da cuenta de que quien había requerido sus servicios era el mismísimo rey Saúl, y luego le describe lo que supuestamente estaba viendo. “Saúl entonces entendió que era Samuel” Notemos que el texto no sugiere que Saúl vio a Samuel, sino que entendió que era él. Luego se inicia un diálogo entre los dos, que entre otros aspectos llamativos, termina cuando Samuel le hace una declaración sorprendente: “mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos...” Aunque las palabras de Samuel son de condenación, también manifiestan la maravillosa gracia de Dios para con el “ungido de Jehová”, que no perdió su salvación eterna.
He citado todo el contexto para ubicarnos en la especial situacíon del rey Saúl, que por otra parte, después del pecado de perdonar al rey de Amalec, no pudo ver nunca más a Samuel: “nunca después vio Samuel a Saúl en toda su vida, y Samuel lloraba a Saúl. (1ª Samuel 15:34)
Todo el relato nos lleva a pensar que Dios en su soberanía, en vista de las serias circunstancias del momento, y dado que Saúl no tenía voluntad ni posibilidad de atenderlo de otro modo, en forma excepcional, permitió un último mensaje directamente a través de Samuel. En su desesperación, Saúl quiso consultar por medio de la adivina, pero la adivina no medió en la venida de Samuel, aunque, por el espíritu que la poseía, percibió su presencia.
De cualquier manera, lo que dijo que vió no se puede autenticar como real, pues el texto bíblico sólo deja constancia de lo que ella dijo, pero bien pudo haber sido inducida por el espíritu malo. Pero lo que sí sabemos es que Samuel habló con Saúl, aunque reprobó su proceder.
Consideremos particularmente que, excepto el caso de Moisés en el Monte de la transfiguración, en las Escrituras no se registran otras manifestaciones de personas que habían muerto, y nunca se dieron apariciones de muertos impíos
Desde la vigencia del Nuevo Pacto y la venida del Espíritu Santo para morar en cada creyente, no se registran manifestaciones del tipo mencionado, ni hay necesidad de ellas. “Dios habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo... en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo. (Heb.1:1-2)
Las supuestas apariciones de muertos, en este tiempo, no son más que ardides satánicos para engañar a los incautos por medio de sus espíritus malignos.
Por lo tanto, hoy no aceptamos como reales las presuntas apariciones de muertos, y menos aún que se presenten para hablar con la gente. (En los mismos límites debemos incluir las supuestas resurrecciones de injustos, que vuelven del Hades para predicar, de acuerdo con las fantasías que algunos han hecho circular recientemente en ciertos círculos cristianos...)

