25-01-2011, 07:18 PM
Cuando hice referencia al "dinero sucio" sólo estaba usando una figura del dinero exigido a los inconversos, cuando sabemos que la Obra de Dios debe hacerse con aportes recibidos de los creyentes y no de los impíos.
Para completar la idea, transcribo un párrafo del Estudio del Tabernáculo que está publicado en otra sección de este mismo foro:
LAS OFRENDAS VOLUNTARIAS
(Éxodo 35:4-29; 36:3-7)
"Y habló Moisés a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que Jehová ha mandado: Tomad de entre vosotros ofrenda para Jehová..."
Todos los materiales con los cuales fue edificado el tabernáculo procedían de ofrendas voluntarias del pueblo de Dios, tomadas de entre las pertenencias de ellos. Para construir y adornar la morada del Dios de Israel no era admisible el oro de ningún extranjero o extraño.
Las contribuciones del pecador inconverso no son aceptables al Señor, y por lo tanto no deben asociarse a las ofrendas de los santos (los creyentes). El cristianismo ha pecado gravemente en esto. El mundo mantiene a la iglesia profesante, y muchos mundanos ricos son sus columnas. Dinero mal adquirido -pedido a personas inconversas-, y pretendidamente dedicado en el Nombre del Señor, se usa para edificar ostentosos templos religiosos en los que se exhiben el orgullo y la vanidad de los hombres. Tales sacrificios no agradan a Dios; tienen el sabor de la ofrenda de Caín, y Dios no les da valor alguno.
En 3ª Juan v.7 leemos en relación con los hermanos que estaban dedicados a la obra de Dios: "Porque ellos salieron por amor del nombre de Él, sin aceptar nada de los gentiles".
Dios es un dador generoso, y los que disfrutan de las riquezas abundantes de Su gracia bien pueden manifestar su carácter dando de lo recibido de Su mano (1º Cr. 29:14)
El conocimiento de la bondad de Dios estaba presente en los corazones de los integrantes de Su pueblo, y habiendo probado la dulzura de la redención y sus resultados, expresaron su gratitud a Dios ofrendándole lo mejor.
Todos podían dar, pero ninguno estaba obligado a hacerlo. Cada uno daba según sus medios Los príncipes trajeron sus piedras preciosas y especias aromáticas; las mujeres dieron sus brazaletes y sus joyas, y otros no solamente contribuyeron materialmente sino que, además, expresaron su amor por medio de sus trabajos personales; hombres esforzados cortaron árboles de acacia, de noble madera, y las mujeres sabias de corazón cooperaron con sus habilidades para hilar.
Mañana tras mañana llegaban las ofrendas de corazones voluntarios, y con tanta abundancia que a la postre Moisés tuvo que impedirles que ofrecieran más "Pues tenían material abundante para hacer toda la obra, y sobraba." (Ex.36:7) Así es la abundante gracia de nuestro Dios. ¡Cuán preciosa es!
Esto nos hace recordar también los primeros días de la iglesia cristiana, cuando Mamón (la codicia por las riquezas) había perdido su dominio, y los bienes de los santos fueron dados al Señor para suplir la escasez de los hermanos necesitados. (Ver Hechos 2:45-47)
¡Qué contraste con los días de Malaquías el profeta! El pueblo entonces se había hecho insensible a la bondad de Dios, y preguntaron: "¿En qué nos amaste?" (Mal.1:2) Traían animales defectuosos y enfermos para ofrecerlos a Dios en su altar, y reservaban los mejores para sí. Nadie cerraba una puerta, ni alumbraba el altar, de buena voluntad, ya que siempre demandaban que su tarea fuese retribuida (Mal 1:10). Sin embargo, en el tiempo en que se construyó el tabernáculo, éste pudo construirse porque el corazón agradecido de los hijos de Israel les movió a la generosidad. (Ex.35:29).
-Fin de la transcripción-
De cualquier modo, te aseguro que (apelando a un refrán popular) "no tuve la intención de meter a todos los gatos en la misma bolsa" pues como habrás leído, me referí puntualmente a "ciertos" cristianos que recurren a los métodos del mundo, lo que no implica afirmar que todos hacen lo propio.
En fin, ya me ocuparé con más tiempo de los temas pendientes,
Un saludo fraternal!!
Para completar la idea, transcribo un párrafo del Estudio del Tabernáculo que está publicado en otra sección de este mismo foro:
LAS OFRENDAS VOLUNTARIAS
(Éxodo 35:4-29; 36:3-7)
"Y habló Moisés a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que Jehová ha mandado: Tomad de entre vosotros ofrenda para Jehová..."
Todos los materiales con los cuales fue edificado el tabernáculo procedían de ofrendas voluntarias del pueblo de Dios, tomadas de entre las pertenencias de ellos. Para construir y adornar la morada del Dios de Israel no era admisible el oro de ningún extranjero o extraño.
Las contribuciones del pecador inconverso no son aceptables al Señor, y por lo tanto no deben asociarse a las ofrendas de los santos (los creyentes). El cristianismo ha pecado gravemente en esto. El mundo mantiene a la iglesia profesante, y muchos mundanos ricos son sus columnas. Dinero mal adquirido -pedido a personas inconversas-, y pretendidamente dedicado en el Nombre del Señor, se usa para edificar ostentosos templos religiosos en los que se exhiben el orgullo y la vanidad de los hombres. Tales sacrificios no agradan a Dios; tienen el sabor de la ofrenda de Caín, y Dios no les da valor alguno.
En 3ª Juan v.7 leemos en relación con los hermanos que estaban dedicados a la obra de Dios: "Porque ellos salieron por amor del nombre de Él, sin aceptar nada de los gentiles".
Dios es un dador generoso, y los que disfrutan de las riquezas abundantes de Su gracia bien pueden manifestar su carácter dando de lo recibido de Su mano (1º Cr. 29:14)
El conocimiento de la bondad de Dios estaba presente en los corazones de los integrantes de Su pueblo, y habiendo probado la dulzura de la redención y sus resultados, expresaron su gratitud a Dios ofrendándole lo mejor.
Todos podían dar, pero ninguno estaba obligado a hacerlo. Cada uno daba según sus medios Los príncipes trajeron sus piedras preciosas y especias aromáticas; las mujeres dieron sus brazaletes y sus joyas, y otros no solamente contribuyeron materialmente sino que, además, expresaron su amor por medio de sus trabajos personales; hombres esforzados cortaron árboles de acacia, de noble madera, y las mujeres sabias de corazón cooperaron con sus habilidades para hilar.
Mañana tras mañana llegaban las ofrendas de corazones voluntarios, y con tanta abundancia que a la postre Moisés tuvo que impedirles que ofrecieran más "Pues tenían material abundante para hacer toda la obra, y sobraba." (Ex.36:7) Así es la abundante gracia de nuestro Dios. ¡Cuán preciosa es!
Esto nos hace recordar también los primeros días de la iglesia cristiana, cuando Mamón (la codicia por las riquezas) había perdido su dominio, y los bienes de los santos fueron dados al Señor para suplir la escasez de los hermanos necesitados. (Ver Hechos 2:45-47)
¡Qué contraste con los días de Malaquías el profeta! El pueblo entonces se había hecho insensible a la bondad de Dios, y preguntaron: "¿En qué nos amaste?" (Mal.1:2) Traían animales defectuosos y enfermos para ofrecerlos a Dios en su altar, y reservaban los mejores para sí. Nadie cerraba una puerta, ni alumbraba el altar, de buena voluntad, ya que siempre demandaban que su tarea fuese retribuida (Mal 1:10). Sin embargo, en el tiempo en que se construyó el tabernáculo, éste pudo construirse porque el corazón agradecido de los hijos de Israel les movió a la generosidad. (Ex.35:29).
-Fin de la transcripción-
De cualquier modo, te aseguro que (apelando a un refrán popular) "no tuve la intención de meter a todos los gatos en la misma bolsa" pues como habrás leído, me referí puntualmente a "ciertos" cristianos que recurren a los métodos del mundo, lo que no implica afirmar que todos hacen lo propio.
En fin, ya me ocuparé con más tiempo de los temas pendientes,
Un saludo fraternal!!

