08-07-2008, 09:19 AM
La mayor parte de nuestras respuestas están basadas más en lo que nuestro corazón nos dicte que en lo que Dios dice en su palabra. Pero Dios nos advierte de hacerlo así:
Jer 17:9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
Jer 17:10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.
Con la caida del hombre en el huerto del Edén, la semejanza que Dios nos dió con Él, es nuestro corazón; pero después de la caida, éste se distorcionó siendo contaminado por el pecado y es por ello indispensable atender con sumo cuidado lo que Dios dice en su palabra, he aquí la vital importancia de confiar en Dios y no en nuestro corazón, que aunque por fe transformado, es inmaduro en lo espiritual.
Jer 17:7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
Jer 17:8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.
La palabra de Dios nos nutre y nos hace crecer.
Con este principio y en caso concreto del divorcio, éste es tremendamente repudiado por Dios, tremendamente por lo que este ocasiona en las personas que lo sufren; pero Él, ama al pecador.
En casos muy específicos, Dios permite la separación, pero nunca el recasamiento con otras parejas.
¿Sabe por qué Dios abomiona tanto la idolatría? Porque se hacen ideas falsas de Dios y la vanidad y el orgullo humano antepone las ideas nacidas del corazón corrompido por el pecado en busca de justificar su propia conducta. Pero así también con nuestras parejas, nos casamos con el ideal que creemos que es nuestra pareja, nos casamos con el ídolo que hemos formado en nuestro corazón caído y cuando lo comparamos con la verdadera persona, lo rechazamos y nos sentimos engañados. El Señor Jesucristo sabe bastante de esto, pues mi Señor lo ha sufrido por bastante tiempo y en bastantes personas.
Los religiosos que vivieron en la época de Jesús, esperaban un Mesías con un gran poder económico, militar y religioso. Por ello no pudieron aceptar el Mesías humilde, amoroso, misericordioso e irreverente con sus parámetros malinterpretados y retorcidos de la verdad revelada por Dios. El divorcio surge de esta misma postura del corazón caído.
El señor sigue recibiendo rechazo, cuando lo que dice, no es atendido. Es difícil que nuestro sentimientos acompáñen lo que dice el Señor, pero cuando anteponemos su señorío, el cambia nuestro sentir.
La gloria sea a su santo nombre por todos los siglos.
En el amor de Cristo reciban el mío y que Él nos ayude a ser sencibles a la dirección de su Santo Espíritu en su palabra.
Caminito
(Gálatas 2:20)
Jer 17:9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
Jer 17:10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.
Con la caida del hombre en el huerto del Edén, la semejanza que Dios nos dió con Él, es nuestro corazón; pero después de la caida, éste se distorcionó siendo contaminado por el pecado y es por ello indispensable atender con sumo cuidado lo que Dios dice en su palabra, he aquí la vital importancia de confiar en Dios y no en nuestro corazón, que aunque por fe transformado, es inmaduro en lo espiritual.
Jer 17:7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
Jer 17:8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.
La palabra de Dios nos nutre y nos hace crecer.
Con este principio y en caso concreto del divorcio, éste es tremendamente repudiado por Dios, tremendamente por lo que este ocasiona en las personas que lo sufren; pero Él, ama al pecador.
En casos muy específicos, Dios permite la separación, pero nunca el recasamiento con otras parejas.
¿Sabe por qué Dios abomiona tanto la idolatría? Porque se hacen ideas falsas de Dios y la vanidad y el orgullo humano antepone las ideas nacidas del corazón corrompido por el pecado en busca de justificar su propia conducta. Pero así también con nuestras parejas, nos casamos con el ideal que creemos que es nuestra pareja, nos casamos con el ídolo que hemos formado en nuestro corazón caído y cuando lo comparamos con la verdadera persona, lo rechazamos y nos sentimos engañados. El Señor Jesucristo sabe bastante de esto, pues mi Señor lo ha sufrido por bastante tiempo y en bastantes personas.
Los religiosos que vivieron en la época de Jesús, esperaban un Mesías con un gran poder económico, militar y religioso. Por ello no pudieron aceptar el Mesías humilde, amoroso, misericordioso e irreverente con sus parámetros malinterpretados y retorcidos de la verdad revelada por Dios. El divorcio surge de esta misma postura del corazón caído.
El señor sigue recibiendo rechazo, cuando lo que dice, no es atendido. Es difícil que nuestro sentimientos acompáñen lo que dice el Señor, pero cuando anteponemos su señorío, el cambia nuestro sentir.
La gloria sea a su santo nombre por todos los siglos.
En el amor de Cristo reciban el mío y que Él nos ayude a ser sencibles a la dirección de su Santo Espíritu en su palabra.
Caminito
(Gálatas 2:20)

