30-01-2010, 05:13 PM
“Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos(1)”.
Una interpretación que surgiese de una experiencia homosexual no pondría la condena por encima del sufrimiento. Más bien denunciaría la utilización del nombre de Dios por parte de la religión, para ejercer un control social a favor de los intereses de las mayorías. Para pasar después a dignificar a todas las personas asesinadas, torturadas o rechazadas, por la influencia de textos como éste a lo largo de la historia. Dios está siempre al lado de la víctima, esa es la convicción profunda del cristianismo, ése es el mensaje del Cristo crucificado. A la palabra del Dios opresor no se le puede dar más credibilidad que a la del Dios de los oprimidos.
EDISON COMENTA
En realidad, no es agradable referirse a estos temas. La sencillez del aporte de Martín para refutar la defensa del homosexualismo posee una lógica avasalladora.
Pero notemos lo que es una mente impía:
“Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos(1)”.
A esta clara condena del homosexualismo, el abogado responde:
"Una interpretación que surgiese de una experiencia homosexual no pondría la condena por encima del sufrimiento."
¿Qué está queriendo insinuar este abogado?
Solapadamente está sugiriendo que hay que estar en los zapatos del homosexual para anular la condena de su propia situación y buscar aquellos textos que busquen mostrar un dios misericordioso con el pecado. Que por supuesto no existen, pero como sí existen aquellos textos que hablan del Dios de los oprimidos, entonces se hacen las victimas y apelan a anular el carácter de Dios como aborrecedor del pecado.
¿Espiritualidad homosexual? vs ¿Espiritualidad heterosexual?
Ese lenguaje es ajeno a las Escrituras. Pero se lo inventan para justificar su sacrilegio y desde este templo profanado voluntariamente por ellos mismos, adorar a dios, como está escrito:
1Co 6:15 ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo.
1Co 6:16 ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne.(B)
1Co 6:17 Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.
1Co 6:18 Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
1Co 6:19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros,© el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
1Co 6:20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
CONCLUSIÓN
Si el que fornica, en una relación de hombre y mujer, acarrea la profanación de su propio cuerpo como templo del Espíritu Santo, cuanto más éstos quienes quieren legalizar la introducción de un cerdo en el altar de dios, y hacerse los incomprendidos y perseguidos, amantes del Dios misericordioso y aborrecedores del Dios que no dará por inocente al culpable. No reconociendo que ambos carácteres pertenecen a la Naturaleza Divina.
Una interpretación que surgiese de una experiencia homosexual no pondría la condena por encima del sufrimiento. Más bien denunciaría la utilización del nombre de Dios por parte de la religión, para ejercer un control social a favor de los intereses de las mayorías. Para pasar después a dignificar a todas las personas asesinadas, torturadas o rechazadas, por la influencia de textos como éste a lo largo de la historia. Dios está siempre al lado de la víctima, esa es la convicción profunda del cristianismo, ése es el mensaje del Cristo crucificado. A la palabra del Dios opresor no se le puede dar más credibilidad que a la del Dios de los oprimidos.
EDISON COMENTA
En realidad, no es agradable referirse a estos temas. La sencillez del aporte de Martín para refutar la defensa del homosexualismo posee una lógica avasalladora.
Pero notemos lo que es una mente impía:
“Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos(1)”.
A esta clara condena del homosexualismo, el abogado responde:
"Una interpretación que surgiese de una experiencia homosexual no pondría la condena por encima del sufrimiento."
¿Qué está queriendo insinuar este abogado?
Solapadamente está sugiriendo que hay que estar en los zapatos del homosexual para anular la condena de su propia situación y buscar aquellos textos que busquen mostrar un dios misericordioso con el pecado. Que por supuesto no existen, pero como sí existen aquellos textos que hablan del Dios de los oprimidos, entonces se hacen las victimas y apelan a anular el carácter de Dios como aborrecedor del pecado.
¿Espiritualidad homosexual? vs ¿Espiritualidad heterosexual?
Ese lenguaje es ajeno a las Escrituras. Pero se lo inventan para justificar su sacrilegio y desde este templo profanado voluntariamente por ellos mismos, adorar a dios, como está escrito:
1Co 6:15 ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo.
1Co 6:16 ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne.(B)
1Co 6:17 Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.
1Co 6:18 Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
1Co 6:19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros,© el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
1Co 6:20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
CONCLUSIÓN
Si el que fornica, en una relación de hombre y mujer, acarrea la profanación de su propio cuerpo como templo del Espíritu Santo, cuanto más éstos quienes quieren legalizar la introducción de un cerdo en el altar de dios, y hacerse los incomprendidos y perseguidos, amantes del Dios misericordioso y aborrecedores del Dios que no dará por inocente al culpable. No reconociendo que ambos carácteres pertenecen a la Naturaleza Divina.

