03-08-2026, 09:46 PM
Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía...Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor...
2 Timoteo 1: 7-8
¿Has sentido vergüenza alguna vez?
Tal vez fue algo que hiciste en secreto, esperando que nadie se entere. Temes tener que rendir cuentas ante el Tribunal de Cristo ( ver 2 Corintios 5: 10). La solución es confesarlo a Dios para que te perdone y te purifique (ver Juan 1:9).
Pero el versículo de hoy habla del temor o la vergüenza a la mirada y al juicio de los demás, _cuando se cuenta con la aprobación de Dios. El apóstol Pablo anima a Timoteo, un joven sensible: «No te avergüences…». Timoteo necesitaba este ánimo porque la oposición al testimonio del evangelio era muy real, y muchos creyentes ya no querían verse asociados a Pablo, quien estaba preso en una cárcel romana.
Aunque el apóstol Pablo sufría, era perseguido y encarcelado, podía decir: «No me avergüenzo, porque sé en quién he creído...»* (v. 12). Pablo confió todo su pasado, presente y futuro a Aquel en quien había creído.
Onesíforo fue otro que no se avergonzó de sus cadenas (v. 16), ni de identificarse con Pablo, un hombre despreciado y condenado. Lo buscó solicitamente (v. 17) y lo animó enormemente.
_Que podamos alegrar el corazón del Señor Jesús y no avergonzarnos de estar asociados con Él en este mundo que se ha apartado del Salvador._
«Porque no me avergüenzo del Evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree...» (Romanos 1: 16).
_Adaptación LSP _
2 Timoteo 1: 7-8
¿Has sentido vergüenza alguna vez?
Tal vez fue algo que hiciste en secreto, esperando que nadie se entere. Temes tener que rendir cuentas ante el Tribunal de Cristo ( ver 2 Corintios 5: 10). La solución es confesarlo a Dios para que te perdone y te purifique (ver Juan 1:9).
Pero el versículo de hoy habla del temor o la vergüenza a la mirada y al juicio de los demás, _cuando se cuenta con la aprobación de Dios. El apóstol Pablo anima a Timoteo, un joven sensible: «No te avergüences…». Timoteo necesitaba este ánimo porque la oposición al testimonio del evangelio era muy real, y muchos creyentes ya no querían verse asociados a Pablo, quien estaba preso en una cárcel romana.
Aunque el apóstol Pablo sufría, era perseguido y encarcelado, podía decir: «No me avergüenzo, porque sé en quién he creído...»* (v. 12). Pablo confió todo su pasado, presente y futuro a Aquel en quien había creído.
Onesíforo fue otro que no se avergonzó de sus cadenas (v. 16), ni de identificarse con Pablo, un hombre despreciado y condenado. Lo buscó solicitamente (v. 17) y lo animó enormemente.
_Que podamos alegrar el corazón del Señor Jesús y no avergonzarnos de estar asociados con Él en este mundo que se ha apartado del Salvador._
«Porque no me avergüenzo del Evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree...» (Romanos 1: 16).
_Adaptación LSP _

