20-02-2026, 11:22 PM
Pon guarda a mi boca, oh Jehová;guarda la puerta de mis labios. Salmo 141: 3
¡Cuántas veces pecamos al hablar! ¡Cuán a menudo herimos a alguien con nuestras palabras!
La Palabra de Dios tiene toda la razón al decir que quien es _"perfecto" es aquel que "no ofende en palabr" (Santiago 3: 2). Esta persona también domina todo su cuerpo, es decir, controla toda su vida.
_¿Conocemos a alguien que sea tan controlado en palabra y obra como describe la Palabra de Dios?_ Esta descripción no se aplica a ninguno de nosotros. Por eso se nos exhorta: "No os hagáis maestros muchos de vosotros" (Santiago 3: 1), pues es absolutamente necesario que quien enseña a otros primero se controle a sí mismo.
El apóstol usa un lenguaje muy gráfico para atraer nuestra atención sobre nuestra forma de hablar. Santiago 3: 3 nos señala que se pone freno a un caballo para que obedezca. _El freno es pequeño comparado al caballo que debe dirigir._ Sin embargo, es el medio para que el animal vaya a donde lo dirige el jinete. Lo mismo ocurre con el timón: tan pequeño, pero con el que _se gobierna un gran barco (v.4)._
La lengua es capaz de hacer grandes cosas, tanto buenas como malas (Santiago 3: 5). "La lengua es un fuego, un mundo de maldad" (Santiago 3: 6). Aunque parezca una llama pequeña, puede causar mucho daño. ¡Y cuántas veces sucede esto!
Nuestro ejemplo perfecto es Jesucristo Hombre. De Él leemos: Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca. (Lucas 4: 22). _¡Seamos conscientes del gran peligro que surge de nuestras palabras!_
_Adaptación Bibelstudium 2026: F.B.Hole_
¡Cuántas veces pecamos al hablar! ¡Cuán a menudo herimos a alguien con nuestras palabras!
La Palabra de Dios tiene toda la razón al decir que quien es _"perfecto" es aquel que "no ofende en palabr" (Santiago 3: 2). Esta persona también domina todo su cuerpo, es decir, controla toda su vida.
_¿Conocemos a alguien que sea tan controlado en palabra y obra como describe la Palabra de Dios?_ Esta descripción no se aplica a ninguno de nosotros. Por eso se nos exhorta: "No os hagáis maestros muchos de vosotros" (Santiago 3: 1), pues es absolutamente necesario que quien enseña a otros primero se controle a sí mismo.
El apóstol usa un lenguaje muy gráfico para atraer nuestra atención sobre nuestra forma de hablar. Santiago 3: 3 nos señala que se pone freno a un caballo para que obedezca. _El freno es pequeño comparado al caballo que debe dirigir._ Sin embargo, es el medio para que el animal vaya a donde lo dirige el jinete. Lo mismo ocurre con el timón: tan pequeño, pero con el que _se gobierna un gran barco (v.4)._
La lengua es capaz de hacer grandes cosas, tanto buenas como malas (Santiago 3: 5). "La lengua es un fuego, un mundo de maldad" (Santiago 3: 6). Aunque parezca una llama pequeña, puede causar mucho daño. ¡Y cuántas veces sucede esto!
Nuestro ejemplo perfecto es Jesucristo Hombre. De Él leemos: Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca. (Lucas 4: 22). _¡Seamos conscientes del gran peligro que surge de nuestras palabras!_
_Adaptación Bibelstudium 2026: F.B.Hole_

