29-08-2025, 10:38 PM
Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. Efesios 5: 17
Una y otra vez ocurre que los hijos de Dios actuamos mal en temas sobre los cuales la Palabra de Dios es clara e inequívoca. Oramos al Señor para conocer Su voluntad, pero no estamos dispuestos a someternos a ella, a pesar de que está claramente revelada en las Escrituras. Esto es ser necio o insensat, según la cita bíblica de la fecha. Esto nos causa dificultades que podríamos haber evitado si hubiésemos seguido la voluntad de Dios en lugar de la nuestra.
- Si se trata del matrimonio, por ejemplo, el hijo de Dios nunca debe entrar en unión con una persona inconversa. El Señor ha revelado claramente Su voluntad al respecto así como en muchas otras decisiones importantes de la vida.
Pero pueden surgir circunstancias sobre las cuales la Palabra de Dios no nos dice nada. Estemos seguros que si nuestro deseo es hacer todo según la voluntad de Dios, entonces meditaremos mucho ante el Señor, sobre el asunto en cuestión. Examinaremos exhaustivamente si lo que vamos a hacer servirá para glorificarle y si nos hará avanzar y crecer en el camino de la fe.
Cuanto más cerca estemos del Señor, más fácilmente podremos discernir Su voluntad. Si obedecemos, Él nos bendecirá y progresaremos en la vida de fe. Los pensamientos del Señor, registrados en Su Palabra, nos serán cada vez más familiares y nos guiarán en el camino de un verdadero "discípulo" de Dios.
_Adaptación DHIN 1998_
Una y otra vez ocurre que los hijos de Dios actuamos mal en temas sobre los cuales la Palabra de Dios es clara e inequívoca. Oramos al Señor para conocer Su voluntad, pero no estamos dispuestos a someternos a ella, a pesar de que está claramente revelada en las Escrituras. Esto es ser necio o insensat, según la cita bíblica de la fecha. Esto nos causa dificultades que podríamos haber evitado si hubiésemos seguido la voluntad de Dios en lugar de la nuestra.
- Si se trata del matrimonio, por ejemplo, el hijo de Dios nunca debe entrar en unión con una persona inconversa. El Señor ha revelado claramente Su voluntad al respecto así como en muchas otras decisiones importantes de la vida.
Pero pueden surgir circunstancias sobre las cuales la Palabra de Dios no nos dice nada. Estemos seguros que si nuestro deseo es hacer todo según la voluntad de Dios, entonces meditaremos mucho ante el Señor, sobre el asunto en cuestión. Examinaremos exhaustivamente si lo que vamos a hacer servirá para glorificarle y si nos hará avanzar y crecer en el camino de la fe.
Cuanto más cerca estemos del Señor, más fácilmente podremos discernir Su voluntad. Si obedecemos, Él nos bendecirá y progresaremos en la vida de fe. Los pensamientos del Señor, registrados en Su Palabra, nos serán cada vez más familiares y nos guiarán en el camino de un verdadero "discípulo" de Dios.
_Adaptación DHIN 1998_

