28-11-2009, 09:33 AM
Cómo Jesús planteó el ministerio
Lo que se puede deducir o interpretar, es que Jesús no sabía con certeza cómo iba a ser su ministerio, ni cuánto iba a durar. Él se había despojado de toda divinidad, y su conocimiento intelectual no superaba en mucho al de cualquier hombre que estudiara las Escrituras. Lo que sí tenía muy claro es que Él debía ser sacrificado como cordero pascual a favor de nuestros pecados.
Cuando el bautista comienza a predicar, Jesús comprende que es su tiempo. Se bautiza y se prepara para morir en esa Pascua. El discipulado será todo responsabilidad del bautista. Él no pasa anónimo ya que el bautista lo señala (Jn 1:29-ss). En consecuencia se le llegan unos discípulos “imprevistos” (Jn 1:38). No los rechaza pero se va a Canaá; porque él no puede ser muerto antes de tiempo, sino en la fecha exacta. Allí trata de pasar inadvertido esperando su día (Jn 2:4).
Entonces cuando se aproxima la fecha de la Pascua, sube a Jerusalén. De esta vez se hace bien notorio y evidente expulsando a los comerciantes. Se declara Hijo de Dios (Jn 2:16) lo cual era tomado como blasfemia y causa de muerte; y de hecho fue esa la acusación que lo terminará condenando a la cruz. Y desafía a los judíos a que lo maten, profetizando su posterior resurrección (Jn 2:19).
Esta enseñanza de Jesús en Juan 2:19-22 es muy interesante. En el Diamartirón queda claramente expuesto que las enseñanzas de Jesús fueron avanzando junto con el progreso de su ministerio. Él enseñaba las cosas oportunas en el momento apropiado. Por eso extraña que ya hablara de su muerte y resurrección tan temprano en su ministerio. Este tema Él comienza a enseñarlo solamente después de la confesión de Pedro (Mt 16:21; Mc 8:31), y nunca antes. Por eso, es un fuerte indicio de que Jesús esperaba ser sacrificado en esa primer Pascua.
Su “plan” tiene éxito (Jn 2:23); pero no lo crucifican. Poco después Él se pregunta “¿Qué pasó? Porque el tiempo es ahora y es ya” (Jn 4:35)
Lo que se puede deducir o interpretar, es que Jesús no sabía con certeza cómo iba a ser su ministerio, ni cuánto iba a durar. Él se había despojado de toda divinidad, y su conocimiento intelectual no superaba en mucho al de cualquier hombre que estudiara las Escrituras. Lo que sí tenía muy claro es que Él debía ser sacrificado como cordero pascual a favor de nuestros pecados.
Cuando el bautista comienza a predicar, Jesús comprende que es su tiempo. Se bautiza y se prepara para morir en esa Pascua. El discipulado será todo responsabilidad del bautista. Él no pasa anónimo ya que el bautista lo señala (Jn 1:29-ss). En consecuencia se le llegan unos discípulos “imprevistos” (Jn 1:38). No los rechaza pero se va a Canaá; porque él no puede ser muerto antes de tiempo, sino en la fecha exacta. Allí trata de pasar inadvertido esperando su día (Jn 2:4).
Entonces cuando se aproxima la fecha de la Pascua, sube a Jerusalén. De esta vez se hace bien notorio y evidente expulsando a los comerciantes. Se declara Hijo de Dios (Jn 2:16) lo cual era tomado como blasfemia y causa de muerte; y de hecho fue esa la acusación que lo terminará condenando a la cruz. Y desafía a los judíos a que lo maten, profetizando su posterior resurrección (Jn 2:19).
Esta enseñanza de Jesús en Juan 2:19-22 es muy interesante. En el Diamartirón queda claramente expuesto que las enseñanzas de Jesús fueron avanzando junto con el progreso de su ministerio. Él enseñaba las cosas oportunas en el momento apropiado. Por eso extraña que ya hablara de su muerte y resurrección tan temprano en su ministerio. Este tema Él comienza a enseñarlo solamente después de la confesión de Pedro (Mt 16:21; Mc 8:31), y nunca antes. Por eso, es un fuerte indicio de que Jesús esperaba ser sacrificado en esa primer Pascua.
Su “plan” tiene éxito (Jn 2:23); pero no lo crucifican. Poco después Él se pregunta “¿Qué pasó? Porque el tiempo es ahora y es ya” (Jn 4:35)
