28-11-2009, 09:25 AM
Marcos contradice a Juan
Pero las cosas no son así de fáciles de acomodar. No se trata apenas de descartar una falsa impresión que hemos tenido desde siempre. Si el reto fuese ese; ya sería harto difícil. Corregir un concepto equivocado cuando se ha instalado en nuestras mentes, en nuestros labios, y en nuestros libros, por siglos; no es tarea sencilla. Pero el problema es mucho más complejo. Antes de intentar desdecir a todos los pastores, comentaristas, y eruditos; debo desdecir al propio Marcos.
Marcos relata la tentación diciendo: “Y luego el Espíritu le impulsó al desierto” (RVR); o “En seguida el Espíritu lo impulsó a ir al desierto” (NVI). Otras versiones como la Biblia Textual dice: “Y enseguida…”; El Nuevo Testamento Traducción Directa dice: “En seguida…”; y el Nuevo Testamento Interlineal también confirma: “Y en seguida…”. De tal modo parece difícil defender la idea de que entre el bautismo de Jesús y sus cuarenta días en el desierto, se puedan mechar los relatos de Juan.
Y así quedamos perdidos en un laberinto sin salida. Es un laberinto muy sencillo; se trata de un corredor en línea recta sin esquinas ni cruces; con solo las opciones de ir hasta un extremo o hacia el otro. Pero en ninguno de los extremos encontramos una puerta abierta. La puerta que dice “Marcos” no se abre con la llave que tenemos; pero en la puerta que dice “Juan” la llave tampoco sirve. ¡Quizás no sea la llave correcta!
El Diablo nos pone a prueba y nos susurra cosas como que los Evangelios se contradicen; que no podemos armonizarlos y que la Palabra de Dios no es fiable. Pero gracias a Dios que Dios mismo nos da la salida.
Pero las cosas no son así de fáciles de acomodar. No se trata apenas de descartar una falsa impresión que hemos tenido desde siempre. Si el reto fuese ese; ya sería harto difícil. Corregir un concepto equivocado cuando se ha instalado en nuestras mentes, en nuestros labios, y en nuestros libros, por siglos; no es tarea sencilla. Pero el problema es mucho más complejo. Antes de intentar desdecir a todos los pastores, comentaristas, y eruditos; debo desdecir al propio Marcos.
Marcos relata la tentación diciendo: “Y luego el Espíritu le impulsó al desierto” (RVR); o “En seguida el Espíritu lo impulsó a ir al desierto” (NVI). Otras versiones como la Biblia Textual dice: “Y enseguida…”; El Nuevo Testamento Traducción Directa dice: “En seguida…”; y el Nuevo Testamento Interlineal también confirma: “Y en seguida…”. De tal modo parece difícil defender la idea de que entre el bautismo de Jesús y sus cuarenta días en el desierto, se puedan mechar los relatos de Juan.
Y así quedamos perdidos en un laberinto sin salida. Es un laberinto muy sencillo; se trata de un corredor en línea recta sin esquinas ni cruces; con solo las opciones de ir hasta un extremo o hacia el otro. Pero en ninguno de los extremos encontramos una puerta abierta. La puerta que dice “Marcos” no se abre con la llave que tenemos; pero en la puerta que dice “Juan” la llave tampoco sirve. ¡Quizás no sea la llave correcta!
El Diablo nos pone a prueba y nos susurra cosas como que los Evangelios se contradicen; que no podemos armonizarlos y que la Palabra de Dios no es fiable. Pero gracias a Dios que Dios mismo nos da la salida.
