06-11-2018, 11:15 PM
Debemos considerar, hermanos, que el Nuevo Orden Mundial será una mera utopía, y que solo durará siete años, terminando en el peor desastre que haya sufrido la humanidad, la batalla de Armagedón.
Contrario a lo que muchos suponen, esa guerra devastadora no provocará el fin del mundo, sino que pondrá un definitivo final al gobierno humano, pues a continuación se instaurará con gran poder el Reino Milenial del Señor Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores, restaurando la tierra y comenzando un período sin precedentes, de paz, prosperidad y genuina justicia.
Posteriormente a ese gobierno perfecto de mil años, ocurrirán sucesos que marcarán la destrucción de esta tierra tal como la conocemos, y la creación de nuevos cielos y nueva tierra. "pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos." ( 2º Pe 3:7)
"Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas." (2ª Pe 3:10)
"esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!
Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. (2ª Pe 3:12/13)
Puede que algunos no entiendan por qué el Señor restaura primero la tierra devastada e instaura su Reino, si más tarde la destruye al final de mil años de gobierno pefecto. Pero consideremos que ese prolongado período solo probará la maldad del hombre, que aun viviendo, sin vaivenes, en condiciones perfectas, sin siquiera faltarle ningún bien material, finalmente se rebelará contra la autoridad del Rey, merced al engaño de Satanás, y definitivamente perderá toda excusa con la que pudiera pretender justificar su pecado y rebelión. Entonces, el veredicto del Juez Divino no se hará esperar y los culpables serán lanzados al lago de fuego por toda la eternidad.
La brevedad con que tratamos el tema nos impide entrar aquí en mayores detalles de esas profecías bíblicas, pero los estudiosos de las Escrituras pueden acudir directamente a esa fuente, la Biblia, el Libro de Dios.
Heriberto
Contrario a lo que muchos suponen, esa guerra devastadora no provocará el fin del mundo, sino que pondrá un definitivo final al gobierno humano, pues a continuación se instaurará con gran poder el Reino Milenial del Señor Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores, restaurando la tierra y comenzando un período sin precedentes, de paz, prosperidad y genuina justicia.
Posteriormente a ese gobierno perfecto de mil años, ocurrirán sucesos que marcarán la destrucción de esta tierra tal como la conocemos, y la creación de nuevos cielos y nueva tierra. "pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos." ( 2º Pe 3:7)
"Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas." (2ª Pe 3:10)
"esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!
Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. (2ª Pe 3:12/13)
Puede que algunos no entiendan por qué el Señor restaura primero la tierra devastada e instaura su Reino, si más tarde la destruye al final de mil años de gobierno pefecto. Pero consideremos que ese prolongado período solo probará la maldad del hombre, que aun viviendo, sin vaivenes, en condiciones perfectas, sin siquiera faltarle ningún bien material, finalmente se rebelará contra la autoridad del Rey, merced al engaño de Satanás, y definitivamente perderá toda excusa con la que pudiera pretender justificar su pecado y rebelión. Entonces, el veredicto del Juez Divino no se hará esperar y los culpables serán lanzados al lago de fuego por toda la eternidad.
La brevedad con que tratamos el tema nos impide entrar aquí en mayores detalles de esas profecías bíblicas, pero los estudiosos de las Escrituras pueden acudir directamente a esa fuente, la Biblia, el Libro de Dios.
Heriberto

