01-01-2018, 06:43 AM
El examen profundo de toda la sagrada escritura, y las inevitables conclusiones a las que tengo que llegar tras dicho entendimiento, me impiden estar de acuerdo con vuestros argumentos, aunque sí los respeto (como debería hacer todo buen cristiano, que debería presentar sus argumentos con profundo respeto hacia los demás, incluso hacia los incrédulos, en lugar de increpar y calificar de TONTERÍAS y otros denuestos la opinión ajena que no concuerda con la suya: Primera epístola del apóstol cristiano Pedro, capítulo 3, versículo 15) (esta actuación agresiva verbal de alguno de vosotros me hace sospechar que tomáis de la Biblia sólo lo que conviene para defender vuestros personales argumentos o vuestros dogmas, desechando lo que no os conviene; pero aún así yo, como cristiano, debería respetar vuestro punto de vista agresivo, aunque no podría evidentemente compartirlo y además me veo en la obligación humanitaria de deciros con gran respeto que estáis en peligro de transgredir ciertas máximas o pautas que la sagrada escritura condena). Es absurdo querer inutilizar el potentísimo cerebro con el que Dios nos ha creado, cortapisándolo con una dogmática que impide razonar y sacar conclusiones. La palabra de Dios condena utilizar esa poderosa herramienta en perjuicio de los demás y para terjiversar la sagrada escritura egoístamente, pero nunca para potenciar el entendimiento de Dios, de su personalidad y de sus designios o propósitos. Son muchos los pasajes bíblicos que invitan a razonar: Hechos de los apóstoles, capítulo 17, versículos 1-4 (un medio o herramienta verbar usada por el apóstol Pablo era el razonamiento, no la dogmática, y éste era profundo), Las parábolas de Jesucristo obligaban a pensar y especular (entendido el especular en sentido positivo, para intentar llegar a un entendimiento correcto de las cuestiones sagradas) y frecuentemente el Maestro ayudaba a sus apóstoles a llegar a las conclusiones correctas si es que éstos no eran capaces de alcanzarlas, pero, en cualquier caso, las parábolas obligan a desarrollar el pensamiento y el razonamiento, lo cual indica que ése es el camino correcto, y si hay sinceridad en la utilización profunda de la mente se puede esperar la ayuda y la bendición divinas. En mi comentario anterior se me escapó un detalle importante. Es el siguiente. En el supuesto de que Adán y Eva no hubieran pecado, sí podrían haber pecado algunos de sus descendientes, por razón de que el Tentador ya estaba operativo y los humanos fueron creados con libertad de elección de su camino en la vida. ¿Qué hubiera pasado con los desdichados hijos de los hipotéticos humanos que hubieran optado por reberarse y secundar al diablo? Esto hubiera dejado a la humanidad dividida en 3 grupos de personas: los que no tenían la mancha del pecado original y su prole (limpia de pecado original), los que se rebelaron voluntariamente (los cuales, como los demonios, no caen dentro de los beneficiaros de la redención) y la prole de estos últimos (afectada de pecado original, redimibles por ser pecadores involuntarios y para los que, en la misericordia divina, habría que proveer algún rescate, como el de Jesucristo). Semejante reflexión nos lleva a entender por qué tuvo que morir el Mesías y el por qué del siguiente pasaje sagrado, entre otros: Epístola del apóstol Pablo a los cristianos hebreos, capítulo 6, versículos 4-6. Saludos.

