Bueno, estimable Edison, mi forma de pensar está extraída de un examen de la sagrada escritura que se inicia en el Génesis y termina en el Apocalipsis. He podido notar, y constatar, que existe una notable armonía interna en la sagrada escritura y que nada de ella es despreciable u obsoleta, en el sentido de que toda ella está entretejida para que nosotros, los lectores de esa misiva procedente de Dios, nos orientemos bien en cuanto a cómo, por qué y cuándo el Altísimo quiere arreglar el estropicio provocado por la rebelión edénica y que tanto sufrimiento ha traído no sólo a los humanos en la Tierra (que el Génesis afirma que fueron creados a la imagen del Padre Celestial) sino también a los ángeles en el Cielo (pues el Apocalipsis informa que allí hubo una guerra entre Miguel y sus criaturas inteligentes angélicas y el Dragón satánico o serpiente antigua y su hueste demoníaca). Es como dice la santa palabra: "Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas" (Libro sagrado de Amós el profeta, capítulo 3, versículo 7; Biblia de Reina-Valera de 1960). Esto da a entender que Dios tiene la deferencia y humildad, a tomar ejemplo de ella, de saciar la curiosidad de sus fieles creyentes acerca de lo que va a hacer para remediar la malsana situación en la que nos encontramos; por eso la Biblia es un libro relativamente voluminoso, lleno de relatos y genealogías, de profecías y visiones, de historia y alegorías, etc. Todo ello es para que hagamos un examen profundo y lleguemos a comprender con cierto detalle todo lo que pasó, lo que está pasando y lo que pasará en relación con la anomalía del mal que se presentó en el universo y que ha ensombrecido la existencia de todos sus pobladores. Por eso, hay que comenzar por el Génesis, un libro sagrado que relata cómo se introdujo el mal en el mundo, quienes lo introdujeron y cómo el mal se extendió como mancha de aceite por todo el universo (tierra y cielo simbólico, el lugar de habitación de los ángeles). Enseguida, en el capítulo 3 de este libro se habla de un libertador que aplastaría la cabeza del iniciador de ese mal, pero que en contrapartida recibiría una herida en el talón. Veamos. El capítulo 1 del Génesis expone la creación, cómo era de una armonía prodigiosa al principio. El capítulo cierra con estas palabras: "Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien (creaciones buenas en gran manera, inmejorables u óptimas, según la textualización de la Biblia Vulgata, de Torres Amat, y otras). Y atardeció y amaneció: día sexto" (Génesis, capítulo 1, versículo 31; Biblia de Jerusalén de 1975). Esto significa que el mal apareció tiempo después, a causa de la mala práctica de la libertad de la criatura denominada Satanás, quien, en los comienzos, aún no era pecadora. Esto evidentemente no está de acuerdo con lo que afirman ciertos dogmas teológicos que proponen que el mal y el bien siempre han existido, no obstante, no es mi intención denostar a los creyentes en tales dogmas sino, a lo más, informarles y hacerles razonar (si buenamente lo desean) acerca de lo que dice el Génesis. En cuanto al capítulo 2 de este sagrado libro, si es posible, ya expondré algo, porque es un pasaje sagrado importante y revelador. Saludos.
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Apologética y teodicea.
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