04-10-2017, 01:44 PM
Hola Edison:
Creo que más allá del problema en sí, quizás en el caso se estén ignorando algunos principios de la iglesia.
Mira, la iglesia local debe considerarse como autónoma en relación con cualquier autoridad humana a la que, en ocasiones se le otorga indebidamente el ejercicio de alguna “paternidad” sobre la congregación, como ocurre con las Corporaciones e instituciones anti bíblicas.
La Cabeza de la iglesia es el Señor, y cuando no se puede determinar fehacientemente la comisión de una falta cualquiera, Él tiene la potestad de actuar soberanamente en Su iglesia y juzgar nuestras conductas. Quizás alguien tenga la tendencia de levantar polvareda ante cualquier problema, y eso no es una buena señal del adecuado funcionamiento de la iglesia, que no es una seccional de policía destinada al control de los presuntos “delitos” de los ciudadanos, sino una familia de hermanos que se ayudan mutuamente en amor, en la que los creyentes espirituales deben restaurar a quien es sorprendido en una falta, y hacerlo con espíritu de mansedumbre, sin dejar de considerarse a sí mismos.
Yo aprendí de mis mayores, algo que nos enseñaban en buen criollo: “Los problemas de cocina, se arreglan en la cocina” sin provocar innecesarios escándalos que salpiquen el testimonio de la congregación y enrarezcan el clima espiritual que debe prevalecer. Obviamente que esto se inscribe en claros principios de las Escrituras, sin caer en que los hermanos puedan quedar envanecidos por no tomar cartas en los asuntos de pecados manifiestos. Empero esto es resorte exclusivo de la iglesia local sujeta al Señor, y no de apoderados ajenos. La integridad de un anciano, que por algo es anciano, no debe ser cuestionada por una simple desprolijidad. Si pasó de ser eso, será el Señor quien lo juzgue y corrija.
Finalmente, si tú estuviste presente y te percataste de la situación, no entiendo por qué te retiraste, en lugar de avalar en el momento el recuento de la ofrenda, evitando toda sospecha ulterior.
Ecl 7:16 No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso…
Solo es mi opinión en el amor del Señor, desde mi punto de vista a la distancia, sin ánimo de acusar ni contender.
Un abrazo,
Heriberto
Creo que más allá del problema en sí, quizás en el caso se estén ignorando algunos principios de la iglesia.
Mira, la iglesia local debe considerarse como autónoma en relación con cualquier autoridad humana a la que, en ocasiones se le otorga indebidamente el ejercicio de alguna “paternidad” sobre la congregación, como ocurre con las Corporaciones e instituciones anti bíblicas.
La Cabeza de la iglesia es el Señor, y cuando no se puede determinar fehacientemente la comisión de una falta cualquiera, Él tiene la potestad de actuar soberanamente en Su iglesia y juzgar nuestras conductas. Quizás alguien tenga la tendencia de levantar polvareda ante cualquier problema, y eso no es una buena señal del adecuado funcionamiento de la iglesia, que no es una seccional de policía destinada al control de los presuntos “delitos” de los ciudadanos, sino una familia de hermanos que se ayudan mutuamente en amor, en la que los creyentes espirituales deben restaurar a quien es sorprendido en una falta, y hacerlo con espíritu de mansedumbre, sin dejar de considerarse a sí mismos.
Yo aprendí de mis mayores, algo que nos enseñaban en buen criollo: “Los problemas de cocina, se arreglan en la cocina” sin provocar innecesarios escándalos que salpiquen el testimonio de la congregación y enrarezcan el clima espiritual que debe prevalecer. Obviamente que esto se inscribe en claros principios de las Escrituras, sin caer en que los hermanos puedan quedar envanecidos por no tomar cartas en los asuntos de pecados manifiestos. Empero esto es resorte exclusivo de la iglesia local sujeta al Señor, y no de apoderados ajenos. La integridad de un anciano, que por algo es anciano, no debe ser cuestionada por una simple desprolijidad. Si pasó de ser eso, será el Señor quien lo juzgue y corrija.
Finalmente, si tú estuviste presente y te percataste de la situación, no entiendo por qué te retiraste, en lugar de avalar en el momento el recuento de la ofrenda, evitando toda sospecha ulterior.
Ecl 7:16 No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso…
Solo es mi opinión en el amor del Señor, desde mi punto de vista a la distancia, sin ánimo de acusar ni contender.
Un abrazo,
Heriberto

