Hola Willy y hermanos:
Totalmente de acuerdo. Hay círculos cristianos en los que se niega la seguridad de la salvación y erróneamente suelen tomar este texto como amenaza de perdición a los prosélitos que no cumplen los "deberes" que sus líderes les imponen.
El contexto de: "no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado." no se refiere a la salvación sino al servicio para el Señor, y en este campo hay muchos modos de volverse atrás.
Por ejemplo, cierta vez un pastor que era muy conocido, aun en la comunidad secular, anunció públicamente que estaba dejando su lugar de trabajo, para trasladarse a un país extranjero. Un periodista le hizo un reportaje y le preguntó por qué motivo lo hacía. La respuesta fue que él, "como todo el mundo, no era ajeno a los vaivenes de la economía del país, y que le habían ofrecido un salario más alto en el lugar adonde iría". No estoy juzgando a un siervo ajeno, pero casos como el suyo son más frecuentes de lo que suponemos.
Cuántas veces nos hemos encontrado con siervos que no se volvieron atrás en su vida cristiana, pero que por razones económicas, de clima o de comodidad personal y familiar se volvieron atrás en sus responsabilidades en la Obra de Dios.
No siempre podemos tener condiciones ideales, y logramos entender perfectamente lo que significa: "golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre"
Un hermano jubilado, ya en su vejez, con más de 80 años, se trasladó a Tierra del Fuego, en el extremo sur de nuestro continente, para hacer obra personal casa por casa. El clima allí es extremo y hostil, pero el hermano continuó sirviendo al Señor hasta el día que pasó a Su presencia. Fue encontrado sin vida, arrodillado al pie de su cama.
El primer invierno que pasó allí, una familia le escribió, sugiriéndole volver a un lugar de la provincia de Buenos Aires en resguardo de su salud hasta que volviera la estación estival. La carta de respuesta fue: "Ustedes están cambiando las Escrituras... ¿Donde leen "Id por todo el mundo y predicad en Evangelio... en verano?" Así que se quedó allí sin más objeciones.
Abandonar la obra o el oficio espiritual donde el Señor puso a sus siervos, a cambio de satisfacer apetencias personales, cualesquiera que sean, es un modo de volverse atrás, con el riesgo de ser eliminado del galardón del Señor, aunque no de la salvación que hemos recibido por gracia.
Saludos fraternales,
Heriberto
Totalmente de acuerdo. Hay círculos cristianos en los que se niega la seguridad de la salvación y erróneamente suelen tomar este texto como amenaza de perdición a los prosélitos que no cumplen los "deberes" que sus líderes les imponen.
El contexto de: "no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado." no se refiere a la salvación sino al servicio para el Señor, y en este campo hay muchos modos de volverse atrás.
Por ejemplo, cierta vez un pastor que era muy conocido, aun en la comunidad secular, anunció públicamente que estaba dejando su lugar de trabajo, para trasladarse a un país extranjero. Un periodista le hizo un reportaje y le preguntó por qué motivo lo hacía. La respuesta fue que él, "como todo el mundo, no era ajeno a los vaivenes de la economía del país, y que le habían ofrecido un salario más alto en el lugar adonde iría". No estoy juzgando a un siervo ajeno, pero casos como el suyo son más frecuentes de lo que suponemos.
Cuántas veces nos hemos encontrado con siervos que no se volvieron atrás en su vida cristiana, pero que por razones económicas, de clima o de comodidad personal y familiar se volvieron atrás en sus responsabilidades en la Obra de Dios.
No siempre podemos tener condiciones ideales, y logramos entender perfectamente lo que significa: "golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre"
Un hermano jubilado, ya en su vejez, con más de 80 años, se trasladó a Tierra del Fuego, en el extremo sur de nuestro continente, para hacer obra personal casa por casa. El clima allí es extremo y hostil, pero el hermano continuó sirviendo al Señor hasta el día que pasó a Su presencia. Fue encontrado sin vida, arrodillado al pie de su cama.
El primer invierno que pasó allí, una familia le escribió, sugiriéndole volver a un lugar de la provincia de Buenos Aires en resguardo de su salud hasta que volviera la estación estival. La carta de respuesta fue: "Ustedes están cambiando las Escrituras... ¿Donde leen "Id por todo el mundo y predicad en Evangelio... en verano?" Así que se quedó allí sin más objeciones.
Abandonar la obra o el oficio espiritual donde el Señor puso a sus siervos, a cambio de satisfacer apetencias personales, cualesquiera que sean, es un modo de volverse atrás, con el riesgo de ser eliminado del galardón del Señor, aunque no de la salvación que hemos recibido por gracia.
Saludos fraternales,
Heriberto

