26-11-2009, 09:52 AM
Cuando nació mi hija tuve la preocupación de leer libros sobre educación infantil. Un concepto que me quedó es que no se debe hacer una virtud de un defecto ni hacer un defecto de una virtud. Se explicaba que a un niño malcriado, desobediente, que no se comporta y que cada vez que visita a alguien le da vuelta toda la casa, uno de esos niños que uno los llama huracán o hasta diablo, a un niño insoprtable no se le puede tildad de "está tan lleno de energía, es tan vivaz" como si fuese una virtud suya. Y al revez, a un niño apocado, tímido, de esos que parecen momias, que no se le saca una palabra, a esos niños no se les puede decir: "que bien que se porta, es tan nueno" No debemos hacer virtud de un defecto.
Entonces tenemos a este hermano, que antes de dedicarse al ministerio tuvo una vida poco eligiable como que lo expulsaran de la universidad. Tuvo una vida como creyente completamente apagada y con muchos elementos de depresión y desánimo. Todo esto como creyente, no como incorverso. Desorientado en su vida, busca un propósito y llenarla metiéndose en un seminario. Al salir se va a predicarle a los indios oborígenes de su país. En eso didicó cuatro años de su vida. El relato dice que no conseguía comunicarse con los indios porque no entendían los idiomas uno del otro (totalmente sin preparación sin previa planificación) y que pasó a vivir de forma muy precaria. Termina muerto de tuberculosis y solo "conviertió a unas pocas personas".
Enrtonces tenemos el peor ejemplo de cómo debe hacerse una misión, con pésimos resultados y con la pérdida inútil de una vida. No obstante esto fue tomado como base para escribir mucho sobre él. Se lo convirtió en un heroe, una leyenda, un martir, un ejemplo. Y su éxito no fue como misionero sino como inspiración a futuros misioneros.
Entonces tenemos a este hermano, que antes de dedicarse al ministerio tuvo una vida poco eligiable como que lo expulsaran de la universidad. Tuvo una vida como creyente completamente apagada y con muchos elementos de depresión y desánimo. Todo esto como creyente, no como incorverso. Desorientado en su vida, busca un propósito y llenarla metiéndose en un seminario. Al salir se va a predicarle a los indios oborígenes de su país. En eso didicó cuatro años de su vida. El relato dice que no conseguía comunicarse con los indios porque no entendían los idiomas uno del otro (totalmente sin preparación sin previa planificación) y que pasó a vivir de forma muy precaria. Termina muerto de tuberculosis y solo "conviertió a unas pocas personas".
Enrtonces tenemos el peor ejemplo de cómo debe hacerse una misión, con pésimos resultados y con la pérdida inútil de una vida. No obstante esto fue tomado como base para escribir mucho sobre él. Se lo convirtió en un heroe, una leyenda, un martir, un ejemplo. Y su éxito no fue como misionero sino como inspiración a futuros misioneros.
