LA DOCTRINA DE JEZABEL PROMUEVE LA CODICIA
"Y Nabot respondió a Acab: Guárdeme Jehová de que yo te dé a ti la heredad de mis padres. Y vino Acab a su casa triste y enojado, por la palabra que Nabot de Jezreel le había respondido, diciendo: No te daré la heredad de mis padres. Y se acostó en su cama y volvió su rostro, y no comió. Vino a él su mujer Jezabel, y le dijo: ¿Por qué está tan decaído tu espíritu, y no comes? El respondió: Porque hablé con Nabot de Jezreel, y le dije que me diera su viña por dinero, o que si más quería, le daría otra viña por ella; y el respondió: Yo no te daré mi viña. Y su mujer Jezabel le dijo: ¿Eres tú ahora rey sobre Israel? Levántate, y come y alégrate; yo te daré la viña de Nabot de Jezreel" (1º Re. 21:3-7).
Escuchen la doctrina de Jezabel, "Tú eres rey. Número uno. Tú tienes derechos. No permitas que nadie te impida obtener lo que deseas". Ella le dijo a Acab, "Levántate. Alégrate. Regocíjate. Te la conseguiré yo". En pocas palabras éste es el evangelio de prosperidad. "No sudes. No te sientas triste o condenado por aquellos deseos que te están devorando. Los conseguiré para ti".
Durante siglos la iglesia predicó sacrificio y censuró la codicia, llamando un pecado el ir tras las cosas materiales. Pero más adelante vino la doctrina de Jezabel diciendo, "Lo conseguiré para ti". Así como los métodos engañosos usados por Jezabel, estas doctrinas tuercen y mal emplean las Escrituras.
La más grande decepción en la iglesia moderna es el asunto de usar la Palabra de Dios para poner una señal de aprobación a la codicia. Aparentemente la doctrina de Jezabel funciona (ver 1º Re. 21:14-16). Logró que Acab obtuviera lo que él deseaba. Él se posesionó de sus derechos porque cuando un hombre era apedreado por alta traición contra el rey, todos sus derechos pasaban a manos del rey.
Nunca ha existido una pregunta respecto de por qué para muchos esta doctrina de prosperidad funciona. Como Acab, ellos están disfrutando sus posesiones. Pero Acab no pudo disfrutarla a causa de un "molesto" profeta de Dios. "Entonces vino palabra de Jehová a Elías tisbita, diciendo: Levántate, desciende a encontrarte con Acab rey de Israel, que está en Samaria, he aquí él está en la viña de Nabot, a la cual ha descendido para tomar posesión de ella. Y le hablarás diciendo: Así ha dicho Jehová: ¿No mataste, y también has despojado? Y volverás a hablarle diciendo: Así ha dicho Jehová: En el mismo lugar donde lamieron los perros la sangre de Nabot, los perros lamerán también tu sangre, tu misma sangre. Y Acab dijo a Elías: ¿Me has hallado enemigo mío? El respondió: Te he encontrado, porque te has vendido a hacer lo malo delante de Jehová" (1º Re. 21:17-20).
Imagínense a Acab caminando alrededor de su nueva posesión diciendo: "¿No es dulce la vida? Ah! Jezabel. Puede que no esté de acuerdo con todos sus métodos, pero ella lo logró". Pero siguiendo cada una de sus pisadas está el profeta Elías. Acab se tambaleó impactado. Él sabía lo que le esperaba. Su conciencia le dijo, "Me encontraste, enemigo mío".
Así ocurre hoy en día. Dios ha enviado mensajeros por toda la tierra, clamando en voz alta, confrontando la doctrina materialista de Jezabel, haciéndola muy incómoda como para que los cristianos disfruten de sus juguetes y adquisiciones. Ellos se han vendido. No pueden verlo, pero el pecado está detrás de todo esto. Cada vez que clamo en contra de la doctrina de la prosperidad tengo el sentir de Elías. Ustedes van a escuchar exponer aún más y más esta doctrina de Jezabel. Por dondequiera, serán escuchadas voces fuertes y claras, clamando, "Pecado. Tu gozaste vendiéndote al pecado".
JEZABEL ODIA A LOS PROFETAS DE DIOS Y A LAS PROFECIAS DIVINAS
"Acab dió a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había dicho, y de como había matado a espada a todos los profetas. Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos" (1º Re. 19:1-2).
Los cristianos atados por la doctrina de Jezabel no tienen consideración alguna por los santos mensajeros de Dios. Ellos se sientan fríamente, como lo hizo Jezabel, inmóvil, mientras Acab le detallaba la milagrosa exhibición de la autoridad sobrenatural en el Monte Carmelo. Escuchen a Acab, "Pero Jezabel, tal vez necesitamos escuchar. Lo vi con mis propios ojos. Nuestros profetas danzaron y gritaron por horas, pero no había poder. Elías solamente habló la palabra de Dios y el fuego cayó. La gente inclinó sus rostros en todas partes, arrepintiéndose. Ellos han dejado toda su idolatría. Dios envió un avivamiento de santidad". Pero Jezabel no estaba impresionada. Todo lo que esto hizo fue convertir su resolución en piedra.
Así sucede ahora. Los maestros de la doctrina de Jezabel y aquellos que como Acab son sus víctimas, no están abiertos a la convicción del Espíritu Santo, ni al mensaje de arrepentimiento y santidad. Ellos lo escuchan, y luego hacen lo que desean aún más determinadamente que antes en sus doctrinas. No existe el temor de Dios ante sus ojos.
La señal más exacta de un falso maestro y de una doctrina de Jezabel es apagar las advertencias proféticas y el rechazo a escuchar acerca del juicio. Ellos lo llaman abatimiento y sentencia. Ellos se ríen, se burlan y lo ridiculizan. Ellos no tienen respeto por ninguna advertencia negativa. Jeremías dice que tales pastores están ciegos y sordos. El Señor dice: !Obedeced… "Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante" (Jer. 7:24-28).
Aquellos que enseñan la doctrina de Jezabel se dicen ser profetas. Pero existe una prueba para saber quién es profeta verdadero y quien es falso. Los profetas de Jezabel profetizan únicamente cosas buenas, solamente paz y prosperidad. "Y en los profetas de Jerusalén he visto torpezas; cometían adulterios, y andaban en mentiras, y fortalecían las manos de los malos, para que ninguno se convirtiese de su maldad; me fueron todos ellos como Sodoma, y sus moradores como Gomorra. Por tanto, así ha dicho Jehová de los Ejércitos contra aquellos profetas: He aquí que yo les hago comer ajenjos, y les haré beber agua de hiel; porque de los profetas de Jerusalén salió la hipocresía sobre toda la tierra. Así ha dicho Jehová de los Ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová. Dicen atrevidamente a los que me irritan: Jehová dijo: Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros" (Jer. 23:14-17). Ellos no hacen que la gente se arrepienta de su impiedad. Ellos hablan de sueños y actúan tontamente en el púlpito. Son engañadores.
EL CONVENIO DE ACAB CON EL MUNDO
Acab se arrepintió con la predicación de Elías. El mensaje de Elías lo afectó profundamente. El rasgó sus ropajes y caminó por unos momentos en humildad. Dios llamó a esto arrepentimiento. "¿No has visto como Acab se ha humillado delante de mí?" (1º Re. 21:29). Desde ese día él pudo mirarse hacia atrás y decir, "¿Arrepentimiento? Sí. Bajo la predicación de ese gran profeta de Dios, Elías, en mi jardín de Jezreel…" Pero, lamentablemente, para él fue una experiencia única, no un diario caminar. No duró mucho. El problema era que él había hecho un pacto con el mundo. Él estaba de acuerdo con el pecado. Él había llegado a ser un hermano y amigo del mundo. "Hermano" aquí significa "afinidad", uno como yo, uno a quien respeto. Él estaba en convenio con lo que Dios había maldecido. Y así el día de hoy, existe un arrepentimiento superficial. Pero ustedes darán marcha atrás si no rompen su pacto con el mundo.
Acab proclamó amar la verdad, pero en lo más íntimo él odiaba el ser reprendido. Acab y Josafat iban a ir a la guerra contra los Sirios. Cuatrocientos profetas falsos estuvieron predicando éxito: "Vayan y serán prosperados. Ustedes pueden lograrlo". Así permanece ahí el solitario profeta que estaba en contra de los cuatrocientos falsos.
Escuchen la demanda de Acab por saber la verdad: "Y Micaías respondió: Vive Jehová, que lo que Jehová me hablare, eso diré. Vino, pues, al rey, y el rey le dijo: Micaías, ¿Iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o la dejaremos? Él le respondió: Sube, y serás prosperado, y Jehová la entregará en mano del rey. Y el rey le dijo: ¿Hasta cuántas veces he de exigirte que no me digas sino la verdad en el nombre de Jehová?" (1º Re. 22:14-16). Sin embargo en su corazón él no quería escucharla; él la odiaba. Así que él encarceló al profeta.
Pastores, maestros y aquellos en la congregación, hoy en día dicen todos, "Queremos únicamente la verdad. Que se predique tal como es. Adelante. Vacíenla. No importa cuánto duela". Pero en sus corazones algunos están hirviendo, "Esto es demasiado triste. Muy duro. No puedo soportarlo".
Acab estaba ciego ante el terrible hecho de que él estaba siendo guiado por espíritus de mentira. Este espíritu de mentira no era de Dios, sino bajo su mandato. Los espíritus malos y mentirosos deben ir o venir a su palabra. Ellos no son de Dios, pero son enviados por Dios, "el Señor ha puesto un espíritu de mentira en la boca de todos tus profetas" (1º Re. 22:22-23).
Este espíritu de mentira causó que Sedequías, un profeta falso, se jactara de que el Espíritu de Dios estaba sobre él. El Espíritu mentiroso en él, pudo declarar honestamente, "El Señor me envió". Los espíritus mentirosos son muy persuasivos -"Le inducirás"- (1º Re. 22:22). Acab estaba ahora totalmente persuadido de que él estaba escuchando la voz de Dios y que regresaría victoriosamente.
Los cristianos atados por la doctrina de Jezabel están cien por ciento seguros de que ellos están bien. No pueden ver el engaño. Acab no se fue pensando, "Micaías está bien; él tiene la mente de Dios. Los cuatrocientos son falsos; ellos no tienen una palabra de Dios". No. Él se fue totalmente convencido, totalmente engañado, totalmente seducido. Él estaba convencido de que Micaías estaba equivocado y los cuatrocientos estaban bien.
¿POR QUÉ ALGUNOS CRISTIANOS CAEN EN TAL DECEPCIÓN?
"He aquí, vosotros confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan. Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis, ¿vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos; para seguir haciendo todas estas abominaciones?" (Jer. 7:8-10).
Hay una respuesta. Están coqueteando con algún pecado consentido, algún ídolo secreto en el corazón. Una justificación de pecado. Un caminar con el mundo. Una hermandad con el mundo. Luego vienen a la casa de Dios jactándose "No soy culpable" Esta es una invitación a la más completa ruina espiritual.
Por: David Wilkerson
"Y Nabot respondió a Acab: Guárdeme Jehová de que yo te dé a ti la heredad de mis padres. Y vino Acab a su casa triste y enojado, por la palabra que Nabot de Jezreel le había respondido, diciendo: No te daré la heredad de mis padres. Y se acostó en su cama y volvió su rostro, y no comió. Vino a él su mujer Jezabel, y le dijo: ¿Por qué está tan decaído tu espíritu, y no comes? El respondió: Porque hablé con Nabot de Jezreel, y le dije que me diera su viña por dinero, o que si más quería, le daría otra viña por ella; y el respondió: Yo no te daré mi viña. Y su mujer Jezabel le dijo: ¿Eres tú ahora rey sobre Israel? Levántate, y come y alégrate; yo te daré la viña de Nabot de Jezreel" (1º Re. 21:3-7).
Escuchen la doctrina de Jezabel, "Tú eres rey. Número uno. Tú tienes derechos. No permitas que nadie te impida obtener lo que deseas". Ella le dijo a Acab, "Levántate. Alégrate. Regocíjate. Te la conseguiré yo". En pocas palabras éste es el evangelio de prosperidad. "No sudes. No te sientas triste o condenado por aquellos deseos que te están devorando. Los conseguiré para ti".
Durante siglos la iglesia predicó sacrificio y censuró la codicia, llamando un pecado el ir tras las cosas materiales. Pero más adelante vino la doctrina de Jezabel diciendo, "Lo conseguiré para ti". Así como los métodos engañosos usados por Jezabel, estas doctrinas tuercen y mal emplean las Escrituras.
La más grande decepción en la iglesia moderna es el asunto de usar la Palabra de Dios para poner una señal de aprobación a la codicia. Aparentemente la doctrina de Jezabel funciona (ver 1º Re. 21:14-16). Logró que Acab obtuviera lo que él deseaba. Él se posesionó de sus derechos porque cuando un hombre era apedreado por alta traición contra el rey, todos sus derechos pasaban a manos del rey.
Nunca ha existido una pregunta respecto de por qué para muchos esta doctrina de prosperidad funciona. Como Acab, ellos están disfrutando sus posesiones. Pero Acab no pudo disfrutarla a causa de un "molesto" profeta de Dios. "Entonces vino palabra de Jehová a Elías tisbita, diciendo: Levántate, desciende a encontrarte con Acab rey de Israel, que está en Samaria, he aquí él está en la viña de Nabot, a la cual ha descendido para tomar posesión de ella. Y le hablarás diciendo: Así ha dicho Jehová: ¿No mataste, y también has despojado? Y volverás a hablarle diciendo: Así ha dicho Jehová: En el mismo lugar donde lamieron los perros la sangre de Nabot, los perros lamerán también tu sangre, tu misma sangre. Y Acab dijo a Elías: ¿Me has hallado enemigo mío? El respondió: Te he encontrado, porque te has vendido a hacer lo malo delante de Jehová" (1º Re. 21:17-20).
Imagínense a Acab caminando alrededor de su nueva posesión diciendo: "¿No es dulce la vida? Ah! Jezabel. Puede que no esté de acuerdo con todos sus métodos, pero ella lo logró". Pero siguiendo cada una de sus pisadas está el profeta Elías. Acab se tambaleó impactado. Él sabía lo que le esperaba. Su conciencia le dijo, "Me encontraste, enemigo mío".
Así ocurre hoy en día. Dios ha enviado mensajeros por toda la tierra, clamando en voz alta, confrontando la doctrina materialista de Jezabel, haciéndola muy incómoda como para que los cristianos disfruten de sus juguetes y adquisiciones. Ellos se han vendido. No pueden verlo, pero el pecado está detrás de todo esto. Cada vez que clamo en contra de la doctrina de la prosperidad tengo el sentir de Elías. Ustedes van a escuchar exponer aún más y más esta doctrina de Jezabel. Por dondequiera, serán escuchadas voces fuertes y claras, clamando, "Pecado. Tu gozaste vendiéndote al pecado".
JEZABEL ODIA A LOS PROFETAS DE DIOS Y A LAS PROFECIAS DIVINAS
"Acab dió a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había dicho, y de como había matado a espada a todos los profetas. Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos" (1º Re. 19:1-2).
Los cristianos atados por la doctrina de Jezabel no tienen consideración alguna por los santos mensajeros de Dios. Ellos se sientan fríamente, como lo hizo Jezabel, inmóvil, mientras Acab le detallaba la milagrosa exhibición de la autoridad sobrenatural en el Monte Carmelo. Escuchen a Acab, "Pero Jezabel, tal vez necesitamos escuchar. Lo vi con mis propios ojos. Nuestros profetas danzaron y gritaron por horas, pero no había poder. Elías solamente habló la palabra de Dios y el fuego cayó. La gente inclinó sus rostros en todas partes, arrepintiéndose. Ellos han dejado toda su idolatría. Dios envió un avivamiento de santidad". Pero Jezabel no estaba impresionada. Todo lo que esto hizo fue convertir su resolución en piedra.
Así sucede ahora. Los maestros de la doctrina de Jezabel y aquellos que como Acab son sus víctimas, no están abiertos a la convicción del Espíritu Santo, ni al mensaje de arrepentimiento y santidad. Ellos lo escuchan, y luego hacen lo que desean aún más determinadamente que antes en sus doctrinas. No existe el temor de Dios ante sus ojos.
La señal más exacta de un falso maestro y de una doctrina de Jezabel es apagar las advertencias proféticas y el rechazo a escuchar acerca del juicio. Ellos lo llaman abatimiento y sentencia. Ellos se ríen, se burlan y lo ridiculizan. Ellos no tienen respeto por ninguna advertencia negativa. Jeremías dice que tales pastores están ciegos y sordos. El Señor dice: !Obedeced… "Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante" (Jer. 7:24-28).
Aquellos que enseñan la doctrina de Jezabel se dicen ser profetas. Pero existe una prueba para saber quién es profeta verdadero y quien es falso. Los profetas de Jezabel profetizan únicamente cosas buenas, solamente paz y prosperidad. "Y en los profetas de Jerusalén he visto torpezas; cometían adulterios, y andaban en mentiras, y fortalecían las manos de los malos, para que ninguno se convirtiese de su maldad; me fueron todos ellos como Sodoma, y sus moradores como Gomorra. Por tanto, así ha dicho Jehová de los Ejércitos contra aquellos profetas: He aquí que yo les hago comer ajenjos, y les haré beber agua de hiel; porque de los profetas de Jerusalén salió la hipocresía sobre toda la tierra. Así ha dicho Jehová de los Ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová. Dicen atrevidamente a los que me irritan: Jehová dijo: Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros" (Jer. 23:14-17). Ellos no hacen que la gente se arrepienta de su impiedad. Ellos hablan de sueños y actúan tontamente en el púlpito. Son engañadores.
EL CONVENIO DE ACAB CON EL MUNDO
Acab se arrepintió con la predicación de Elías. El mensaje de Elías lo afectó profundamente. El rasgó sus ropajes y caminó por unos momentos en humildad. Dios llamó a esto arrepentimiento. "¿No has visto como Acab se ha humillado delante de mí?" (1º Re. 21:29). Desde ese día él pudo mirarse hacia atrás y decir, "¿Arrepentimiento? Sí. Bajo la predicación de ese gran profeta de Dios, Elías, en mi jardín de Jezreel…" Pero, lamentablemente, para él fue una experiencia única, no un diario caminar. No duró mucho. El problema era que él había hecho un pacto con el mundo. Él estaba de acuerdo con el pecado. Él había llegado a ser un hermano y amigo del mundo. "Hermano" aquí significa "afinidad", uno como yo, uno a quien respeto. Él estaba en convenio con lo que Dios había maldecido. Y así el día de hoy, existe un arrepentimiento superficial. Pero ustedes darán marcha atrás si no rompen su pacto con el mundo.
Acab proclamó amar la verdad, pero en lo más íntimo él odiaba el ser reprendido. Acab y Josafat iban a ir a la guerra contra los Sirios. Cuatrocientos profetas falsos estuvieron predicando éxito: "Vayan y serán prosperados. Ustedes pueden lograrlo". Así permanece ahí el solitario profeta que estaba en contra de los cuatrocientos falsos.
Escuchen la demanda de Acab por saber la verdad: "Y Micaías respondió: Vive Jehová, que lo que Jehová me hablare, eso diré. Vino, pues, al rey, y el rey le dijo: Micaías, ¿Iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o la dejaremos? Él le respondió: Sube, y serás prosperado, y Jehová la entregará en mano del rey. Y el rey le dijo: ¿Hasta cuántas veces he de exigirte que no me digas sino la verdad en el nombre de Jehová?" (1º Re. 22:14-16). Sin embargo en su corazón él no quería escucharla; él la odiaba. Así que él encarceló al profeta.
Pastores, maestros y aquellos en la congregación, hoy en día dicen todos, "Queremos únicamente la verdad. Que se predique tal como es. Adelante. Vacíenla. No importa cuánto duela". Pero en sus corazones algunos están hirviendo, "Esto es demasiado triste. Muy duro. No puedo soportarlo".
Acab estaba ciego ante el terrible hecho de que él estaba siendo guiado por espíritus de mentira. Este espíritu de mentira no era de Dios, sino bajo su mandato. Los espíritus malos y mentirosos deben ir o venir a su palabra. Ellos no son de Dios, pero son enviados por Dios, "el Señor ha puesto un espíritu de mentira en la boca de todos tus profetas" (1º Re. 22:22-23).
Este espíritu de mentira causó que Sedequías, un profeta falso, se jactara de que el Espíritu de Dios estaba sobre él. El Espíritu mentiroso en él, pudo declarar honestamente, "El Señor me envió". Los espíritus mentirosos son muy persuasivos -"Le inducirás"- (1º Re. 22:22). Acab estaba ahora totalmente persuadido de que él estaba escuchando la voz de Dios y que regresaría victoriosamente.
Los cristianos atados por la doctrina de Jezabel están cien por ciento seguros de que ellos están bien. No pueden ver el engaño. Acab no se fue pensando, "Micaías está bien; él tiene la mente de Dios. Los cuatrocientos son falsos; ellos no tienen una palabra de Dios". No. Él se fue totalmente convencido, totalmente engañado, totalmente seducido. Él estaba convencido de que Micaías estaba equivocado y los cuatrocientos estaban bien.
¿POR QUÉ ALGUNOS CRISTIANOS CAEN EN TAL DECEPCIÓN?
"He aquí, vosotros confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan. Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis, ¿vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos; para seguir haciendo todas estas abominaciones?" (Jer. 7:8-10).
Hay una respuesta. Están coqueteando con algún pecado consentido, algún ídolo secreto en el corazón. Una justificación de pecado. Un caminar con el mundo. Una hermandad con el mundo. Luego vienen a la casa de Dios jactándose "No soy culpable" Esta es una invitación a la más completa ruina espiritual.
Por: David Wilkerson

