12-05-2017, 11:38 AM
Hola Edison:
Con todo respeto, sencillamente no estoy de acuerdo.
Los pastores deben ser puestos por el Espíritu Santo, y el ideal de Dios es que tengan las cualidades que la Escritura determina.
La iglesia es un organismo basado en la gracia, y la ley nada tiene que ver con las cualidades del creyente. No es un creyente el que elige ser anciano, ni la iglesia lo designa.
Claro que hay "pastores", algunos muy jóvenes, ordenados por ostentar algún título teológico, y quizás hasta por sus cualidades humanas, pero se trata de una de las tantas desviaciones en las que incurren las denominaciones y ciertas iglesias, que a contramano del orden bíblico designan "jefes" que suelen confundir con pastores.
Aunque tengan el apelativo de pastor, y hasta suelen usar "Pastor" con mayúscula, esas personas son meros ursurpadores del oficio, nombrados por los hombres y difícilmente avalados por el Espíritu Santo.
Mi intención es dilucidar los principios bíblicos, y de ningún modo pretendo invalidar tu vasta experiencia en estos asuntos más allá de que disienta contigo en este tema puntual, sin que esto interfiera en nuestra amistad y comunión del Espíritu.
Un abrazo!
Heriberto
Con todo respeto, sencillamente no estoy de acuerdo.
Los pastores deben ser puestos por el Espíritu Santo, y el ideal de Dios es que tengan las cualidades que la Escritura determina.
La iglesia es un organismo basado en la gracia, y la ley nada tiene que ver con las cualidades del creyente. No es un creyente el que elige ser anciano, ni la iglesia lo designa.
Claro que hay "pastores", algunos muy jóvenes, ordenados por ostentar algún título teológico, y quizás hasta por sus cualidades humanas, pero se trata de una de las tantas desviaciones en las que incurren las denominaciones y ciertas iglesias, que a contramano del orden bíblico designan "jefes" que suelen confundir con pastores.
Aunque tengan el apelativo de pastor, y hasta suelen usar "Pastor" con mayúscula, esas personas son meros ursurpadores del oficio, nombrados por los hombres y difícilmente avalados por el Espíritu Santo.
Mi intención es dilucidar los principios bíblicos, y de ningún modo pretendo invalidar tu vasta experiencia en estos asuntos más allá de que disienta contigo en este tema puntual, sin que esto interfiera en nuestra amistad y comunión del Espíritu.
Un abrazo!
Heriberto

