21-03-2017, 11:28 PM
Hola Edison:
Estoy de acuerdo con la cuestión de fondo. El Señor viene a arrebatar a Su Iglesia antes de la Tribulación y Gran Tribulación, pero hay quienes incluso no disciernen las tribulaciones "ordinarias" por las que los creyentes han pasado a lo largo de la historia de la Iglesia -y que hoy continúan en forma localizada- de la Tribulación que tendrá lugar simultáneamentre sobre el mundo entero.
Y el desconocimiento del orden de los tiempos prefijado por Dios, hace que muchos supongan que ya la Tribulación está sucediendo. Un amigo judío me comentaba que Israel espera pronto al Mesías, y que ellos ya habían pasado por todas las tribulaciones, incluido el holocausto a manos de los nazis. Bueno, son razonamientos humanos según el prisma por el que se ven las cosas, pero lo cierto es que no se puede ignorar las Escrituras, y a ellas nos remitimos.
Las ironías a las que apela el "hermano", cuyos escritos citaste, no me merecen ninguna consideración. pues su actitud es igual a de un incrédulo, sin discernimiento espiritual. Ante la duda, sería mejor predicarle el Evangelio.
Un abrazo!
Heriberto
Estoy de acuerdo con la cuestión de fondo. El Señor viene a arrebatar a Su Iglesia antes de la Tribulación y Gran Tribulación, pero hay quienes incluso no disciernen las tribulaciones "ordinarias" por las que los creyentes han pasado a lo largo de la historia de la Iglesia -y que hoy continúan en forma localizada- de la Tribulación que tendrá lugar simultáneamentre sobre el mundo entero.
Y el desconocimiento del orden de los tiempos prefijado por Dios, hace que muchos supongan que ya la Tribulación está sucediendo. Un amigo judío me comentaba que Israel espera pronto al Mesías, y que ellos ya habían pasado por todas las tribulaciones, incluido el holocausto a manos de los nazis. Bueno, son razonamientos humanos según el prisma por el que se ven las cosas, pero lo cierto es que no se puede ignorar las Escrituras, y a ellas nos remitimos.
Las ironías a las que apela el "hermano", cuyos escritos citaste, no me merecen ninguna consideración. pues su actitud es igual a de un incrédulo, sin discernimiento espiritual. Ante la duda, sería mejor predicarle el Evangelio.
Un abrazo!
Heriberto

