Uno de los aspectos importantes del matrimonio, tal vez ignorado, o simplemente descuidado, en muchos círculos llamados cristianos, es que constituye un símbolo de la unión indisoluble de Cristo con Su Iglesia, en amor perfecto, que no deja de ser (1ª Co. 13:8)
Y es notable que generalmente son los grupos condescendientes con el divorcio los que sostienen que la salvación se pierde. Una cosa va de la mano de la otra. Si un genuino creyente puede ser separado del Cuerpo de Cristo, entonces su matrimonio no es símbolo de nada, y también puede separarse de su cónyuge.
En Romanos 7 encontramos una notable analogía tomada del matrimonio para hacer referencia al cuerpo de Cristo.
"Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; (Rom 7:2/3a)
Aquí no se hace referencia a la mujer a causa de una posición machista, sino que la mujer es un símbolo de la Iglesia sujeta a Cristo, y no puede ser de otro mientras viva el marido. Por lo tanto, la unión de la Iglesia con Cristo es indisoluble porque Él vive eternamente. Esta realidad invisible tiene que estar simbolizada por el matrimonio, para que lo visible hable de lo invisible.
En Efesios 5 encontramos más significados de lo mismo: "Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, (Efe 5:22/25)
Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.
Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.
Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.
(Ef. 5:28/33)
Notemos, entonces, que la importancia del matrimonio, en el orden de Dios, está dada porque la unión matrimonial simboliza en figura la unión de Cristo con Su Iglesia. La expresión "por esto... el hombre se unirá a su mujer" no es ociosa. Es la razón fundamental del matrimonio: Fue instituido por Dios como un símbolo o figura respecto de la unión íntima de Cristo y de la iglesia. Esto temporal, en el orden divino, simboliza lo eterno.
Con esto no intentamos poner cargas a quienes no han logrado constituir su relación en el modelo de Dios, pero sí intentamos especialmente que los jovenes que aún no han formado un hogar sean conscientes de las implicaciones del matrimonio, para que sepan tomar decisiones responsables en el temor del Señor, y hagan Su Voluntad al dar un paso del que no se puede volver atrás sin sufrir serias consecuencias.
Heriberto
Y es notable que generalmente son los grupos condescendientes con el divorcio los que sostienen que la salvación se pierde. Una cosa va de la mano de la otra. Si un genuino creyente puede ser separado del Cuerpo de Cristo, entonces su matrimonio no es símbolo de nada, y también puede separarse de su cónyuge.
En Romanos 7 encontramos una notable analogía tomada del matrimonio para hacer referencia al cuerpo de Cristo.
"Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; (Rom 7:2/3a)
Aquí no se hace referencia a la mujer a causa de una posición machista, sino que la mujer es un símbolo de la Iglesia sujeta a Cristo, y no puede ser de otro mientras viva el marido. Por lo tanto, la unión de la Iglesia con Cristo es indisoluble porque Él vive eternamente. Esta realidad invisible tiene que estar simbolizada por el matrimonio, para que lo visible hable de lo invisible.
En Efesios 5 encontramos más significados de lo mismo: "Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, (Efe 5:22/25)
Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.
Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.
Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.
(Ef. 5:28/33)
Notemos, entonces, que la importancia del matrimonio, en el orden de Dios, está dada porque la unión matrimonial simboliza en figura la unión de Cristo con Su Iglesia. La expresión "por esto... el hombre se unirá a su mujer" no es ociosa. Es la razón fundamental del matrimonio: Fue instituido por Dios como un símbolo o figura respecto de la unión íntima de Cristo y de la iglesia. Esto temporal, en el orden divino, simboliza lo eterno.
Con esto no intentamos poner cargas a quienes no han logrado constituir su relación en el modelo de Dios, pero sí intentamos especialmente que los jovenes que aún no han formado un hogar sean conscientes de las implicaciones del matrimonio, para que sepan tomar decisiones responsables en el temor del Señor, y hagan Su Voluntad al dar un paso del que no se puede volver atrás sin sufrir serias consecuencias.
Heriberto

