15-08-2016, 05:49 PM
El problema de estos grupos tiene mucha relación en la mayoría de los casos, con la omisión, deliberada o no, de los contextos históricos.
Fíjate el caso de los bautizados en el nombre de «Jesús solo» de Hechos 2:38:
Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Al sacar fuera de su contexto histórico está porción, entonces ya No es la sangre de Jesucristo la que nos limpia de todo pecado, sino el agua (H2O) del bautismo que en este caso sería las del río Jordán.
Jamás un judío entendería asi, puesto que era un pueblo acostumbrado a los sacrificios expiatorios como la misma ley señalaba, leemos en:
Levítico 17:
11 Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.
Está misma situación acontece en el reinado de la Gracia.
Quieren imponer la justicia del hombre irredento, presentándose ellos mismos como merecedores de la Gracia de Dios mediante la obediencia a la ley, sabiendo uno que tal conducta es perversa y mentirosa.
Perversa por cuanto hace inútil el sacrificio del Señor.
Y mentirosa porque ningún descendiente de Adán pudo guardar la ley.
Fíjate el caso de los bautizados en el nombre de «Jesús solo» de Hechos 2:38:
Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Al sacar fuera de su contexto histórico está porción, entonces ya No es la sangre de Jesucristo la que nos limpia de todo pecado, sino el agua (H2O) del bautismo que en este caso sería las del río Jordán.
Jamás un judío entendería asi, puesto que era un pueblo acostumbrado a los sacrificios expiatorios como la misma ley señalaba, leemos en:
Levítico 17:
11 Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.
Está misma situación acontece en el reinado de la Gracia.
Quieren imponer la justicia del hombre irredento, presentándose ellos mismos como merecedores de la Gracia de Dios mediante la obediencia a la ley, sabiendo uno que tal conducta es perversa y mentirosa.
Perversa por cuanto hace inútil el sacrificio del Señor.
Y mentirosa porque ningún descendiente de Adán pudo guardar la ley.

