(29-07-2016, 10:11 PM)Hernan Ariel escribió: Buenas Noches queridos Hnos.
A mi entender, las congregaciones locales deberían ser aproximadamente diez familias en promedio, podrían ser mas o menos, (50 personas si consideramos una familia tipo) incluido la estructura ministerial (pastores, evangelistas, maestros) y oficios (diáconos, músicos etc). Las primeras sinagogas en el tiempo de Esdras, eran compuestas por diez familias (aunque las familías de aquellos tiempos eran numerosas), se lograba reunir la cantidad necesaria, se levantaba una sinagoga (lugar de lectura de la torá, exhortación, adoración y cuestiones políticas), aunque esto último no debe correr en nuestras congregaciones.
Hermano Hernan:
Paz a su vida, con todo respeto. Quiero hacer mi mejor esfuerzo por explicar mi punto sin que exista la sensación de contienda.
En muchas congregaciones, hay posturas, que no están contempladas en la palabra de Dios y cuyo modelo particular funciona en ese lugar y al momento de querer aplicarlo en otro no puede ser aplicado y no produce los mismos resultados.
El insipiente soldado y joven David, cuando pidó enfrentarse al gigante, se le quiso poner una armadura con la cual no estaba entrenado y acostumbrado a cargar y sencillamente sólo le estorbaba, por lo que decidió valerse de una zonda y cinco piedras. No quiero decir que las iglesias deban negarse y salirse del parámetro bíblico en su estructura, pero nada ha dicho en cuanto a su número.
En otra congregación, hubo un pastor que determinó la edad adecuada en la que un jóven y señorita estaban en edad de casarse,cuando el texto sagrado no dice nada. Si Dios no dice nada en cuanto esto, ¿yo quién soy para fijarlo? Cada caso tiene sus particularidades.
¿Cuántos miembros son lo adecuado? Lo que adecuadamente cada iglesia pueda manejar tomando en cuenta cubrir con excelsitud todas sus necesidades espirituales de la grey de cada miembro.
El nuevo testamento siempre habla de "ancianos", "pastores" , etc. Nunca menciona delimitativamente un número.
¿Cuantos? Todos los que hagan falta con la calidad, madurez y estén en el módelo de irreprensibilidad que demandan las santas escrituras. No sólo que estén preparados y que tengan conocimiento, sino que más importante, sus vidas sean coherentes conel carácter que las santas escrituras enseñan para que sean ejemplo.

