29-07-2016, 01:27 PM
En un difundido sitio de respuestas cristianas, leí un artículo acerca de si es correcto que un cristiano se haga un tatuaje.
El autor, luego de citar algunos versículos bíblicos, y formular algunas consideraciones respecto de que los creyentes no están sujetos a la ley del Antiguo Testamento y ejercen su libertad en Cristo, concluye en que “cada uno es libre de escoger lo que él/ella deberá hacer acerca de esto”, pese a que declara que él personalmente nunca se haría un tatuaje.
Sin duda que su opinión, puramente personal, es respetable, pero entiendo que aborda el tema soslayando importantes cuestiones en aras de no caer, según su propio parecer, en el pecado de crear “divisiones entre el pueblo de Dios”.
El problema es que el propósito de advertir claramente a nuestros hermanos, en particular a los jóvenes, de los peligros de los tatuajes, no debe ser considerado como una posible causa de división sino más bien como la mejor intención de resguardar la integridad de los hijos de Dios.
Uno de los argumentos de nuestro amigo, con toda la razón que le asiste, es que debemos considerarnos muertos a la ley, lo cual es correcto, Pero, no es menos cierto que debemos dignarnos a reconocer todo el consejo de Dios revelado en el Nuevo Testamento para todos los santificados en Cristo,
Pienso que no es serio suponer que cada creyente tiene la libertad de hacer lo que le “parezca bien” sin considerar que los tatuajes siguen siendo, hoy, tan peligrosos como cuando Dios promulgó la ley del A.T., tanto para la salud espiritual del creyente como para su salud física.
Reconociendo que es un tema de debate, de rigurosa actualidad, me gustaría conocer vuestras opiniones y, además, saber cómo tratan el asunto a nivel de sus congregaciones, si acaso lo han abordado.
Un saludo fraternal!
Heriberto
El autor, luego de citar algunos versículos bíblicos, y formular algunas consideraciones respecto de que los creyentes no están sujetos a la ley del Antiguo Testamento y ejercen su libertad en Cristo, concluye en que “cada uno es libre de escoger lo que él/ella deberá hacer acerca de esto”, pese a que declara que él personalmente nunca se haría un tatuaje.
Sin duda que su opinión, puramente personal, es respetable, pero entiendo que aborda el tema soslayando importantes cuestiones en aras de no caer, según su propio parecer, en el pecado de crear “divisiones entre el pueblo de Dios”.
El problema es que el propósito de advertir claramente a nuestros hermanos, en particular a los jóvenes, de los peligros de los tatuajes, no debe ser considerado como una posible causa de división sino más bien como la mejor intención de resguardar la integridad de los hijos de Dios.
Uno de los argumentos de nuestro amigo, con toda la razón que le asiste, es que debemos considerarnos muertos a la ley, lo cual es correcto, Pero, no es menos cierto que debemos dignarnos a reconocer todo el consejo de Dios revelado en el Nuevo Testamento para todos los santificados en Cristo,
Pienso que no es serio suponer que cada creyente tiene la libertad de hacer lo que le “parezca bien” sin considerar que los tatuajes siguen siendo, hoy, tan peligrosos como cuando Dios promulgó la ley del A.T., tanto para la salud espiritual del creyente como para su salud física.
Reconociendo que es un tema de debate, de rigurosa actualidad, me gustaría conocer vuestras opiniones y, además, saber cómo tratan el asunto a nivel de sus congregaciones, si acaso lo han abordado.
Un saludo fraternal!
Heriberto

