Edison: Sobre el segundo caso escribiste:
Una hermana tiene el feliz suceso que su esposo creyó al Señor pero se reúne en otra congregación de orientación Pentecostal...y ella abiertamente declara que debe estar a lado de su Esposo...
¿Es esto causa de excomunión?
Bien, en principio no debiera serlo. La esposa, idealmente, debe acompañar a su esposo si realmente éste ha nacido de nuevo. Pero, otra vez, es la iglesia local la que debe considerar la verdadera situación en vista de las circunstancias que rodean el caso. Aún si la decisión de la hermana a la postre le resultara negativa, siempre podrá regresar a la iglesia de donde salió sin ningún tipo de "represalias", en tanto que no se haya desviiado de la fe.
Mira, algunos llevan ciertas situaciones hasta los extremos. Conocí a un fiel anciano, que, empero, era muy celoso con los demás hermanos en cuanto a su lealtad a la iglesia, Eso estaba bien, pero en una oportunidad uno de los jovenes por compromiso, debió asistir a otra reunión que tendría lugar en una iglesia bautista. Cuando el joven le comunicó al anciano su intención de ausentarse "una vez" de la reunión de predicación, para asistir a la otra iglesia, fue duramente reprendido y amenazado con ser excomunicado por su atrevimiento. De ningún modo descalifico a ese anciano. Quizás él conocía otras circunstancias, pero, al menos en general, los extremismos no conducen a la edificación de la iglesia. Me refiero puntualmente a los extremismos, sin aprobar tampoco la liberalidad mal entendida.
Con todo, la disciplina en la iglesia nunca es una sanción penal, como algunos suponen, sino que debe ser administrada para procurar la restauración del hermano en falta. Otra vez, hay quienes llevan todo a los extremos, y prolongan indefinidamente la restauración, a pesar de que tienen pruebas suficientes de verdadero arrepentimiento y regreso al Camino del hermano en disciplina. Como alguna vez comenté, hay manuales denominacionales que gradúan las "penas" de acuerdo con la gravedad de las faltas, imponiendo plazos determinados que el pecador deberá cumplir antes de volver a la comunión de la iglesia. Aún mucho peor son los grupos sabatistas que exigen una nueva conversión y un nuevo bautismo para los caídos, por lo que están constantemente celebrando repetidos bautismos. Pero, bueno, lo menciono como mal ejemplo, aunque lo que nos importa son las iglesias cristianas y no los grupos religiosos y sectarios.
Por último, es necesario recordar que un hermano es simpre un hermano, y aunque cometa faltas y reciba disciplina, la Escritura declara: "Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano." (2ª Ts 3:15)
Saludos fraternales para todos!
Heriberto
Una hermana tiene el feliz suceso que su esposo creyó al Señor pero se reúne en otra congregación de orientación Pentecostal...y ella abiertamente declara que debe estar a lado de su Esposo...
¿Es esto causa de excomunión?
Bien, en principio no debiera serlo. La esposa, idealmente, debe acompañar a su esposo si realmente éste ha nacido de nuevo. Pero, otra vez, es la iglesia local la que debe considerar la verdadera situación en vista de las circunstancias que rodean el caso. Aún si la decisión de la hermana a la postre le resultara negativa, siempre podrá regresar a la iglesia de donde salió sin ningún tipo de "represalias", en tanto que no se haya desviiado de la fe.
Mira, algunos llevan ciertas situaciones hasta los extremos. Conocí a un fiel anciano, que, empero, era muy celoso con los demás hermanos en cuanto a su lealtad a la iglesia, Eso estaba bien, pero en una oportunidad uno de los jovenes por compromiso, debió asistir a otra reunión que tendría lugar en una iglesia bautista. Cuando el joven le comunicó al anciano su intención de ausentarse "una vez" de la reunión de predicación, para asistir a la otra iglesia, fue duramente reprendido y amenazado con ser excomunicado por su atrevimiento. De ningún modo descalifico a ese anciano. Quizás él conocía otras circunstancias, pero, al menos en general, los extremismos no conducen a la edificación de la iglesia. Me refiero puntualmente a los extremismos, sin aprobar tampoco la liberalidad mal entendida.
Con todo, la disciplina en la iglesia nunca es una sanción penal, como algunos suponen, sino que debe ser administrada para procurar la restauración del hermano en falta. Otra vez, hay quienes llevan todo a los extremos, y prolongan indefinidamente la restauración, a pesar de que tienen pruebas suficientes de verdadero arrepentimiento y regreso al Camino del hermano en disciplina. Como alguna vez comenté, hay manuales denominacionales que gradúan las "penas" de acuerdo con la gravedad de las faltas, imponiendo plazos determinados que el pecador deberá cumplir antes de volver a la comunión de la iglesia. Aún mucho peor son los grupos sabatistas que exigen una nueva conversión y un nuevo bautismo para los caídos, por lo que están constantemente celebrando repetidos bautismos. Pero, bueno, lo menciono como mal ejemplo, aunque lo que nos importa son las iglesias cristianas y no los grupos religiosos y sectarios.
Por último, es necesario recordar que un hermano es simpre un hermano, y aunque cometa faltas y reciba disciplina, la Escritura declara: "Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano." (2ª Ts 3:15)
Saludos fraternales para todos!
Heriberto

