26-11-2015, 07:28 PM
Totalmente de acuerdo, Willy!
Y permíteme complementarlo con unos párrafos de un estudio sobre el Espíritu Santo, tomado de nuestra página "siguiendosuspisadas.com.ar"
En los libros del Evangelio comprobamos que hasta Pentecostés el Espíritu siguió, en líneas generales, el mismo ministerio.
Juan el Bautista (Lc. 1:15 ), Simeón (Lc. 2:25 y 27), y el Señor (Mt.12:28, Lc. 4:14 y 18, Hch. 1:2) Sin duda, los milagros que hicieron los discípulos fueron hechos en el poder del Espíritu Santo. Sin embargo fue durante ese mismo período que el Señor les prometió que mandaría al Espíritu para estar en ellos para siempre (Lc.24:49, Jn. 14:16, 17, 26; 15:26, 16:13-14, Hch.1:4-5). Por lo tanto, el Espíritu estaba con ellos pero aún no estaba en ellos. "El Espíritu de verdad... mora con vosotros, y estará en vosotros." (Jn. 14:17)
(...)
El señor, respecto del Espíritu Santo, había dicho: "estará en vosotros" Una de las características de la presente dispensación de gracia, que comenzó el día de Pentecostés, es que el Espíritu Santo mora en todos los verdaderos cristianos. (Ro. 8:9-11, Gá. 4:6, Ef. 2:22, 1ª Cor. 6:19). Esto es verdad no solamente en el caso de creyentes especiales o muy adelantados y espirituales, dotados de muchos dones del Espíritu. Entre los corintios, por ejemplo, había creyentes manifiestamente carnales. No obstante el apóstol les escribió así: "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? (1ª Cor.3:16 Comp .v.3)
Tampoco es necesario agonizar, o siquiera pedir que venga el Espíritu, porque ya está en cada genuino creyente. En el instante en que uno recibe a Cristo como su único y suficiente Salvador, por la fe y de todo corazón, el Espíritu entra en su vida, para morar en él para siempre. "Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él." (Rom.8:9)
Un abrazo,
Heriberto
Y permíteme complementarlo con unos párrafos de un estudio sobre el Espíritu Santo, tomado de nuestra página "siguiendosuspisadas.com.ar"
En los libros del Evangelio comprobamos que hasta Pentecostés el Espíritu siguió, en líneas generales, el mismo ministerio.
Juan el Bautista (Lc. 1:15 ), Simeón (Lc. 2:25 y 27), y el Señor (Mt.12:28, Lc. 4:14 y 18, Hch. 1:2) Sin duda, los milagros que hicieron los discípulos fueron hechos en el poder del Espíritu Santo. Sin embargo fue durante ese mismo período que el Señor les prometió que mandaría al Espíritu para estar en ellos para siempre (Lc.24:49, Jn. 14:16, 17, 26; 15:26, 16:13-14, Hch.1:4-5). Por lo tanto, el Espíritu estaba con ellos pero aún no estaba en ellos. "El Espíritu de verdad... mora con vosotros, y estará en vosotros." (Jn. 14:17)
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El señor, respecto del Espíritu Santo, había dicho: "estará en vosotros" Una de las características de la presente dispensación de gracia, que comenzó el día de Pentecostés, es que el Espíritu Santo mora en todos los verdaderos cristianos. (Ro. 8:9-11, Gá. 4:6, Ef. 2:22, 1ª Cor. 6:19). Esto es verdad no solamente en el caso de creyentes especiales o muy adelantados y espirituales, dotados de muchos dones del Espíritu. Entre los corintios, por ejemplo, había creyentes manifiestamente carnales. No obstante el apóstol les escribió así: "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? (1ª Cor.3:16 Comp .v.3)
Tampoco es necesario agonizar, o siquiera pedir que venga el Espíritu, porque ya está en cada genuino creyente. En el instante en que uno recibe a Cristo como su único y suficiente Salvador, por la fe y de todo corazón, el Espíritu entra en su vida, para morar en él para siempre. "Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él." (Rom.8:9)
Un abrazo,
Heriberto

