23-11-2015, 10:43 AM
Hola usymbv:
Sería importante considerar la diferencia entre "unidad" y "unión". La primera no es visible, pues se trata de un vínculo espiritual y no meramente físico. No debemos "lograrla", ni siquiera buscarla, sino más bien guardarla, como lo señala la Escritura: "solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación" (Ef.4:3/4) Todo cristiano genuino, el que ha nacido de Dios, se siente unido a todo el Cuerpo de Cristo, es decir a sus hermanos en Cristo, cualquiera sea la expresión local de la Iglesia del Señor.
Claro, deberíamos considerar las características que tiene una expresión real de la Iglesia, descartando a los grupos que no reflejen las cualidades que las Escrituras señalan como distintivas de la Iglesia, fundamentalmente en doctrinas y prácticas. Por ejemplo, la Iglesia se caracteriza por tener una Cabeza, que es el Señor Jesucristo, cuya función como tal es indelegable. Ninguno que haya nacido de Dios (1ª JUan 5:18) intentará avasallar esa atribución divina.
No hay unidad del Espíritu con ninguna organizacuión que se haga pasar por iglesia pero reconozca otra cabeza.
Por otra parte, el ecumenismo procura la unión de todas las iglesias, y para ello deja de lado todo aspecto doctrtinal que se pueda interponer. No puede haber unión porque no hay unidad espiritual. Por lo tanto el ecumenismo no se origina en la mente de Dios sino en la del diablo. La verdad de Dios no se negocia. La verdadera Iglesia del Señor no admite las pretensiones ecumenistas. Los que somos de un solo cuerpo, la Iglesia de Cristo, ya tenemos unidad y debemos reconocerla y guardarla sin antagonismos ni exclusivismos internos.
Un saludo fraternal,
Heriberto
Sería importante considerar la diferencia entre "unidad" y "unión". La primera no es visible, pues se trata de un vínculo espiritual y no meramente físico. No debemos "lograrla", ni siquiera buscarla, sino más bien guardarla, como lo señala la Escritura: "solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación" (Ef.4:3/4) Todo cristiano genuino, el que ha nacido de Dios, se siente unido a todo el Cuerpo de Cristo, es decir a sus hermanos en Cristo, cualquiera sea la expresión local de la Iglesia del Señor.
Claro, deberíamos considerar las características que tiene una expresión real de la Iglesia, descartando a los grupos que no reflejen las cualidades que las Escrituras señalan como distintivas de la Iglesia, fundamentalmente en doctrinas y prácticas. Por ejemplo, la Iglesia se caracteriza por tener una Cabeza, que es el Señor Jesucristo, cuya función como tal es indelegable. Ninguno que haya nacido de Dios (1ª JUan 5:18) intentará avasallar esa atribución divina.
No hay unidad del Espíritu con ninguna organizacuión que se haga pasar por iglesia pero reconozca otra cabeza.
Por otra parte, el ecumenismo procura la unión de todas las iglesias, y para ello deja de lado todo aspecto doctrtinal que se pueda interponer. No puede haber unión porque no hay unidad espiritual. Por lo tanto el ecumenismo no se origina en la mente de Dios sino en la del diablo. La verdad de Dios no se negocia. La verdadera Iglesia del Señor no admite las pretensiones ecumenistas. Los que somos de un solo cuerpo, la Iglesia de Cristo, ya tenemos unidad y debemos reconocerla y guardarla sin antagonismos ni exclusivismos internos.
Un saludo fraternal,
Heriberto

