17-07-2015, 02:47 PM
Queridos hermanos:
Creo que para entenderlo mejor deberíamos verlo bajo la lupa de nuestras propias experiencias.
Varios de nosotros hemos vivido también un tiempo de soberbia y rechazo. Pero, ¿habia en nosotros el deseo de hacer el mal de continuo como otros lo hacen? ¿O una incredulidad obstinada sin esperanza? Nisiquiera es necesario de demostrarlo abiertamente. Bien reza el dicho popular, “caras vemos, corazones no sabemos”.
Creo que lo que mas nos confunde, y es el motivo de la controversia, es que tratamos de ver y analizar lo que nosotros no podemos ver pero solo Dios puede hacerlo.
Pienso que el Señor tiene un panorama grafico (por asi decirlo) de nuestros corazones, en todo momento, tanto del incrédulo como del converso. Nosotros mismos no llegamos a conocernos del todo. Por ello el Señor nos dice:
Mat 10:30 Pues aun vuestros cabellos están todos contados.
¡Ni nosotros mismos tenemos la remota idea de cuantos cabellos tenemos, aunque seamos medio calvos! y esto da cuenta de nuestro corazon. Claro, nuestro corazón no es bueno:
Job 4:17 ¿Será el hombre más justo que Dios?
¿Será el varón más limpio que el que lo hizo?
Job 4:18 He aquí, en sus siervos no confía,
Y notó necedad en sus ángeles;
El hombre aunque lo pretenda, Dios no hallara algo justificable en el, pero si sabemos que el ve claramente su sinceridad hacia la maldad o su obstinacion hacia la perdición de la cual no tiene remedio, algunos inclusive aunque pretendan y demuestren piedad en lo exterior ante nuestros ojos que son engañosos. O talvez ve un lugar de blandura y esperanza en la persona de que Dios existe y desea conocerlo aunque a nuestros ojos en lo externo sea una persona dura y déspota y sin remedio.
El Señor escogió a sus apostoles viendo que en sus corazones había esperanzas de conocerlo y estaban prestos a escuchar, excepto Judas que vio en él una perdición sin remedio, que podría hasta vender a su propia madre por algún favor barato sin arrepentirse de ello, pero lo escogió para Sus propósitos.
O el caso de Zaqueo en quien todos despreciaban y veian talvez en el un caso perdido, porque era inclusive rico y sin necesidades. El texto nos dice que “el procuraba conocer a Jesus” tanto que inclusive se subió a un árbol para verlo pasar. Y el Señor ya súpo de antemano las intenciones de su corazón:
Luc 19:2 Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico,
Luc 19:3 procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.
Luc 19:4 Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.
Luc 19:5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.
Luc 19:6 Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.
Luc 19:7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.
Luc 19:8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.
Luc 19:9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.
Luc 19:10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
¡Una persona que no tenia necesidades materiales! (por lo general los que gozan de muchos bienes no sienten falta por Dios). Encima muestra un verdadero arrepentimiento de lo que había “saqueado” a las personas y procura reivindicarse. ¿Qué bello, no? Hasta da ganas de llorar.
A veces juzgamos bajo la óptica que solo podemos percibir y nos preguntamos si el Señor podría haberse equivocado con Judas (y asi mismo con otros). “Talvez no tuvo el suficiente tiempo”, o “el escenario no fue adecuado…”, etc. Pero la justicia de Dios es perfecta porque ve lo que nosotros no y bajo la pureza que nosotros no tenemos. ¡Que grande nuestro Dios!
¡Abba, Padre!
Willy
Creo que para entenderlo mejor deberíamos verlo bajo la lupa de nuestras propias experiencias.
Varios de nosotros hemos vivido también un tiempo de soberbia y rechazo. Pero, ¿habia en nosotros el deseo de hacer el mal de continuo como otros lo hacen? ¿O una incredulidad obstinada sin esperanza? Nisiquiera es necesario de demostrarlo abiertamente. Bien reza el dicho popular, “caras vemos, corazones no sabemos”.
Creo que lo que mas nos confunde, y es el motivo de la controversia, es que tratamos de ver y analizar lo que nosotros no podemos ver pero solo Dios puede hacerlo.
Pienso que el Señor tiene un panorama grafico (por asi decirlo) de nuestros corazones, en todo momento, tanto del incrédulo como del converso. Nosotros mismos no llegamos a conocernos del todo. Por ello el Señor nos dice:
Mat 10:30 Pues aun vuestros cabellos están todos contados.
¡Ni nosotros mismos tenemos la remota idea de cuantos cabellos tenemos, aunque seamos medio calvos! y esto da cuenta de nuestro corazon. Claro, nuestro corazón no es bueno:
Job 4:17 ¿Será el hombre más justo que Dios?
¿Será el varón más limpio que el que lo hizo?
Job 4:18 He aquí, en sus siervos no confía,
Y notó necedad en sus ángeles;
El hombre aunque lo pretenda, Dios no hallara algo justificable en el, pero si sabemos que el ve claramente su sinceridad hacia la maldad o su obstinacion hacia la perdición de la cual no tiene remedio, algunos inclusive aunque pretendan y demuestren piedad en lo exterior ante nuestros ojos que son engañosos. O talvez ve un lugar de blandura y esperanza en la persona de que Dios existe y desea conocerlo aunque a nuestros ojos en lo externo sea una persona dura y déspota y sin remedio.
El Señor escogió a sus apostoles viendo que en sus corazones había esperanzas de conocerlo y estaban prestos a escuchar, excepto Judas que vio en él una perdición sin remedio, que podría hasta vender a su propia madre por algún favor barato sin arrepentirse de ello, pero lo escogió para Sus propósitos.
O el caso de Zaqueo en quien todos despreciaban y veian talvez en el un caso perdido, porque era inclusive rico y sin necesidades. El texto nos dice que “el procuraba conocer a Jesus” tanto que inclusive se subió a un árbol para verlo pasar. Y el Señor ya súpo de antemano las intenciones de su corazón:
Luc 19:2 Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico,
Luc 19:3 procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.
Luc 19:4 Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.
Luc 19:5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.
Luc 19:6 Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.
Luc 19:7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.
Luc 19:8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.
Luc 19:9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.
Luc 19:10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
¡Una persona que no tenia necesidades materiales! (por lo general los que gozan de muchos bienes no sienten falta por Dios). Encima muestra un verdadero arrepentimiento de lo que había “saqueado” a las personas y procura reivindicarse. ¿Qué bello, no? Hasta da ganas de llorar.
A veces juzgamos bajo la óptica que solo podemos percibir y nos preguntamos si el Señor podría haberse equivocado con Judas (y asi mismo con otros). “Talvez no tuvo el suficiente tiempo”, o “el escenario no fue adecuado…”, etc. Pero la justicia de Dios es perfecta porque ve lo que nosotros no y bajo la pureza que nosotros no tenemos. ¡Que grande nuestro Dios!
¡Abba, Padre!
Willy

