Dios le bendiga abundantemente Don Felipe.
En el punto medular, estamos de acuerdo, la ley no podía perfeccionar a los hombres y ¿Sabe por qué?
Porque la ley de Dios contiene preceptos que buscan señalar principios, los cuales se basan en el carácter de Dios.
Por ejemplo.
Precepto: No mentirás.
Principio: La mentira implica engaño, distorsión de la verdad con el propósito de obtener egoístamente algo de alguien.
Carácter de Dios: La mentira es mala porque Dios es veraz.
La ley no es mala en sí misma y mucho menos imperfecta, porque es sacada del carácter de Dios mismo y el Señor Jesús la cumplió por nosotros hasta el grado de morir en remisión de nuestros pecados que la ley de Dios demandaba y señala claramente.
Por eso dice:
Santiago 2:10 Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. 11 Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley.
Y luego dice la escritura:
Romanos 3:19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; 20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.
La ley es el espejo que nos muestra que al haber desobedecido a Dios merecemos la condenación eterna; pero como muy bien usted lo expresó y dicho en mis propias palabras, Dios no nos da lo que merecemos, sino lo que necesitamos en su gracia sublime y por tanto, inmerecedores de ella. Dios quiere misericordia y no sacrificios; Dios quiere restauración y vida eterna; pero es indispensable que el pecador se arrepienta de sus malos caminos convencido por la verdad revelada en su ley, para desnudarnos no ante nuestros propios ojos y sentidos distorsionados por el pecado que hay en nosotros; sino por los parámetros divinos de justicia y por tanto, que era necesario que Cristo muriese por amor y para salvación de nuestras almas; para llevarnos a Dios en el nuevo nacimiento y con él, infundir la nueva naturaleza, el nuevo corazón y espíritu de Dios para vencer al pecado, obedeciendo a la ley de Dios en su carácter divino por medio de las obras del amor de unos por los otros.
Un abrazo Don Felipe y de nuevo le deseo que Dios lo siga bendiciendo mucho.
Y por aquí seguimos, primero Dios.
En el punto medular, estamos de acuerdo, la ley no podía perfeccionar a los hombres y ¿Sabe por qué?
Porque la ley de Dios contiene preceptos que buscan señalar principios, los cuales se basan en el carácter de Dios.
Por ejemplo.
Precepto: No mentirás.
Principio: La mentira implica engaño, distorsión de la verdad con el propósito de obtener egoístamente algo de alguien.
Carácter de Dios: La mentira es mala porque Dios es veraz.
La ley no es mala en sí misma y mucho menos imperfecta, porque es sacada del carácter de Dios mismo y el Señor Jesús la cumplió por nosotros hasta el grado de morir en remisión de nuestros pecados que la ley de Dios demandaba y señala claramente.
Por eso dice:
Santiago 2:10 Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. 11 Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley.
Y luego dice la escritura:
Romanos 3:19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; 20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.
La ley es el espejo que nos muestra que al haber desobedecido a Dios merecemos la condenación eterna; pero como muy bien usted lo expresó y dicho en mis propias palabras, Dios no nos da lo que merecemos, sino lo que necesitamos en su gracia sublime y por tanto, inmerecedores de ella. Dios quiere misericordia y no sacrificios; Dios quiere restauración y vida eterna; pero es indispensable que el pecador se arrepienta de sus malos caminos convencido por la verdad revelada en su ley, para desnudarnos no ante nuestros propios ojos y sentidos distorsionados por el pecado que hay en nosotros; sino por los parámetros divinos de justicia y por tanto, que era necesario que Cristo muriese por amor y para salvación de nuestras almas; para llevarnos a Dios en el nuevo nacimiento y con él, infundir la nueva naturaleza, el nuevo corazón y espíritu de Dios para vencer al pecado, obedeciendo a la ley de Dios en su carácter divino por medio de las obras del amor de unos por los otros.
Un abrazo Don Felipe y de nuevo le deseo que Dios lo siga bendiciendo mucho.
Y por aquí seguimos, primero Dios.

