04-06-2015, 06:13 PM
(04-06-2015, 04:44 AM)Edison escribió: Bueno aquí aparecen de nuevo ambos términos:
Gálatas 1:16: revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con CARNE Y SANGRE,
Hebreos 2:14: Así que, por cuanto los hijos participaron de CARNE Y SANGRE, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,
Y sería bastante edificante que nuestro hermano "Caminitio" nos ayudara en este contexto:
Jua 6:52 Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
Jua 6:53 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no COMÉIS LA CARNE del Hijo del Hombre, y BEBÉIS SU SANGRE, no tenéis vida en vosotros.
Jua 6:54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
Jua 6:55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
Jua 6:56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.
Jua 6:57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.
Jua 6:58 Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.
Edison
Hola Edison, me da gusto saber de ti y espero que vayan bien todo ante las noticias por las que está pasando tu apreciable país y que el mío no está mejor, tal vez hasta peor ¿verdad?
Un abrazo.
Juan 6:36 Más os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.
37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.
38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
39 Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.
40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.
42 Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?
43 Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros.
44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.
45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.
46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre.
47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.
48 Yo soy el pan de vida.
49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron.
50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera.
51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.
52 Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
53 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.
Hay un evento que hizo que el Señor Jesucristo cambiara su estilo de enseñar. Desde que los judíos lo acusaron de hacer los milagros por el poder de demonios, rechazando así al Espíritu Santo, ya no les hablaba de manera clara, sino ahora por parábolas y este pasaje lo muestra claramente.
El Señor había hecho muchos milagros, y ni por ellos podían creer en él y ahora hace la declaración que antes le había dado a Pedro los discípulos, sólo aquellos que el Padre les es dado (V.36), vienen a Cristo y Cristo, no les hecha fuera, los acepta, los recibe; y ninguno de los que les es dado ir a Cristo, se perderá (V.37).
El verso 38, muestra la razón por la que ha bajado del cielo y es la de hacer la voluntad del Padre y ésta es, que todos los que les dio, tengan vida eterna y los resucite en el día postrero, en la gloria celestial.
Nuevamente, los judíos, endurecidos de corazón, murmuraban porque no creían que venía del cielo (V.2); pues lo conocían como el hijo de José y de María, Es aquí, en donde como estrategia de su debate, quieren hacerlo ver como un hombre común y corriente, lo presentan como un hombre, como cualquiera y no les parece en el nada extraordinario. Esta es una evidencia de la humanidad perfecta del Señor, quién en su manifestación humana, es perfecto hombre; pero en sus obras, se manifestaba su poder divino, el cual no podían, ni querían ver. Pues en su corazón, lo rechazaban como el Mesías, pues no era como sus parámetros retorcidos querían que fuese; pues suponían que era alguien de quien debían recibir reconocimiento y eso no sólo no sucedía, sino que incluso, su discurso los confrontaba y contradecía.
El verso 44 es aún más claro, pues dice que “ninguno” puede ir a Cristo, sino es dado por el Padre, el cual le revelo a Pedro a Jesús como el Cristo, el Hijo de Dios. Y cuando dice ninguno, es que no hay uno que pueda ir verdaderamente a Cristo sin la acción divina del Padre.
La razón, la describe en el verso 45, pues deben ser enseñados por el Padre y señala el 46, que nadie ha visto al Padre, sino sólo el Hijo de Dios que ha sido enviado por él.
El verso 47, dice claramente: “El que cree en mí, tiene vida eterna”, gracias a la acción del Padre en el corazón de quienes ha dado a Jesús.
El verso 48, es el verso fundamental para entender el demás discurso del Señor, porque al inicio del capítulo 6, muchos seguían a Jesús por las razones equivocadas, ya que antes de esto, el Señor había hecho la multiplicación de los panes y los peces en donde dio de comer a multitudes y eso era su motivo, no era buscarlos como el Hijo de Dios para servirlo, sino por la expectativa que causaban sus señales, como quienes van a ver un espectáculo, como algunos ahora que buscan hacer este tipo de “señales” entendiendo que es así como se deben ganar adeptos y no para que sigan precisamente al señor, sino para que sigan a líderes con el corazón sin discernimiento y endurecidos por su propia gloria y que encuentran en las señales del Señor, evidencias de su identidad, sino la explicación de buscar hacerlas para obtener mayor seguidores, sin siquiera ver que deben ser tocados por Dios ante la exposición del maravilloso evangelio de la gracia.
Para ellos y los que a pesar de las señales y su discurso, insisten en endurecerse rechazándolo, el Señor les habla de manera ilustrativa, tomando como referencia el maná que en el desierto el pueblo de Israel comió para sustento de sus vidas corporales y las motivaciones de seguirlo por “pan” que sació sus cuerpos.
El Señor les dice: “Yo soy el pan de vida”
Sus ancestros judíos, comieron el maná y murieron, Jesús cuando habla de que es el pan de vida, ilustra que en él está la vida eterna, la salvación y así como se come el pan para sustentar la vida física, la carne es el pan que es dado en la cruz, para salvación de sus vidas.
El Señor, no les dijo que literalmente debían comer su carne, en realidad debían creer que su cuerpo humano y de Dios, el cual, en ese momento de la historia no había sido dado; iba a ser traspasado y su sangre humana y divina, iba ser derramada para limpiar y remitir nuestros pecados.
Por eso dice “el que no como mi carne y no bebe mi sangre” hace clara referencia a su humanidad física, la cual iba a ser la ofrenda perfecta para remisión del pecado.
Nuevamente, carne y sangre, se refiere a la humanidad, pero en este caso, la del Señor Jesucristo.
Espero haber sido claro.
En cuanto dice:
Gálatas 1:16: revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con CARNE Y SANGRE,
El apóstol Pablo, se refiere que no consultó con hombres, sino con Dios mismo, tal vez en oración, no lo dice. Pero es de nuevo una referencia a aspectos humanos.
El verso:
Hebreos 2:14: Así que, por cuanto los hijos participaron de CARNE Y SANGRE, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,
Cuando habla de hijos que participaron de carne y sangre, se refiere a que tienen naturaleza humana, como el Señor Jesucristo mismo, al hacerse hombre, igualmente participa de la humanidad como hombre o carne y sangre.

