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Testigos de Jehová
#2
Durante los tres y medio años de su ministerio, hizo muchos milagros: abrió los ojos de los ciegos, sanó los oídos de los sordos, las lenguas de los mudos, la piel de los leprosos, calmó a las tormentas, y resucitó a los muertos. Y aún así, la religión falsa dice: “era absolutamente necesario que El fuera un hombre, nada más y nada menos que un hombre perfecto.”

A pesar de sus esfuerzos de menospreciar a la expiación hecha por Jesús, si abrimos a nuestros Nuevos Testamentos encontramos estos pasajes: “He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” (Juan 1:29). “Porque mientras aún éramos débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos. Porque a duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de El. Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida.” (Romanos 5:6-10). “Por esta voluntad hemos sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo una vez para siempre.” (Hebreos 10:10). “El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.” (1Juan 2:2).

JESUS NO ERA DIVINO HASTA DESPUES DE SU RESURRECCION

He aquí lo que dicen los Testigos de Jehová con respecto a este tema: “La naturaleza humana tuvo que ser consagrada a muerte antes de que Jesús pudiera recibir la promesa de la naturaleza divina. Y no hasta después que la consagración fue llevada a cabo y Jesús había sacrificado su naturaleza humana, aún hasta la muerte, pudo nuestro Señor ser participante en la naturaleza divina” (Estudios en las Escrituras, Vol. 1, página 179). Estas contradicciones no pueden ser entendidas. No tienen explicación, ni son justificadas. Por un lado niegan la resurrección de Cristo; por el otro lado declaran que no fue haste este evento, el cual llaman el sacrificio de su naturaleza humana por muerte, que él se hizo divino. Si no fue resucitado, ¿cómo explican que existió después de tal evento?

“ Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Y si no hay resurrección de muertos, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado; y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también vuestra fe.” (1 Coríntios 15:12-14). Parece que los Testigos de Jehová están de acuerdo con la misma gente a quienes Pablo dirige estas palabras. Algunas personas en Corinto no aceptaban el hecho de la resurrección de Cristo. Los Testigos de Jehová se han contradicho cuando dicen que Jesús era un hombre nada más cuando estaba en la tierra, que no fue resucitado, pero luego afirman que ahora él es un ser espiritual. No hay manera de desenredar esta doctrina. El Nuevo Testamento está lleno de pruebas de la divinidad de Jesús mientras estaba en la carne. Su resurrección de la muerte es el corazón y alma del mensaje evangélico, y su ascención a Dios para tomar su trono y reinar hasta el día final es indiscutible. Daremos más atención a esto más tarde.

Esta doctrina, falsa en todas sus detalles, avanza la teoría que Cristo ya no es la misma persona después de su resurrección. Escucha a esta declaración de los Testigos de Jehová: “Si nuestro Señor es todavía el hombre Jesucristo. . . entonces en vez de ser exaltado más alto que los ángeles y más alto que todos los nombres nombrados en el cielo y en la tierra, es todavía sólo un hombre.” Pero, ¿qué dice la Bíblia acerca de esto? “Y estando mirando fijamente al cielo mientras El ascendía, aconteció que se presentaron junto a ellos dos varones en vestiduras blancas, que les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo.” (Hechos 1:10-11).

Esto es el mismo Jesús que habían conocido antes de su muerte y después de su resurrección. Es cierto que después de su ascensión, no lo miraban desde el punto de vista de la carne (2 Coríntios 5:16). Ya no lo consideraban como judío, pero eso no significa que no creían que era la misma persona. Seguramente fue dificil, aún para los apóstoles, no pensar en Jesús como judío. De hecho, les tomó bastante tiempo para aprender esta lección. El prejuicio racial es un obstáculo poderoso para la predicación y aceptación del evangelio. Pero judío o gentil, en la carne o no, el mismo Jesús que vieron ascender al cielo volverá en la misma manera. Años después, Pablo escribió a los cristianos efesios y proclamó, “El que descendió es también el mismo que ascendió mucho más arriba de todos los cielos, para poder llenarlo todo” (Efesios 4:10). El escritor de la carta a los hebreos presenta y comprueba la misma posición acerca de quien es Jesús: “pero El, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, SE SENTO A LA DIESTRA DE DIOS . . .” (Hebreos 10:12). ¿Quién se sentó en la diestra de Dios? Respuesta: El mismo Jesús que se ofreció como sacrificio por los pecados de todos los hombres para siempre.

NEGACION DE SU PAPEL DE MEDIADOR

“En nuestra edición de 1906, página 26, dijimos, ‘Nuestro señor Jesús, en Su propia persona, ha sido el Mediador, entre el Padre y la familia de la fe, durante la edad evangélica.’ Esta declaración es incorrecta. Ninguna escritura lo dice. Es una parte del humo de la edad oscura que ahora nos alegra limpiar de los ojos.” (Watch Tower, Septiembre 15, 1909, página 283). Esta declaración es lejos de la verdad. Es contraria a lo que dice la Bíblia y no es posible justificar esta mentira porque el lenguaje de la Bíblia sobre este tema es inconfundible.

“Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre,” (1 Timoteo 2:5). “Y por eso El es el mediador de un nuevo pacto, a fin de que habiendo tenido lugar una muerte para la redención de las transgresiones que se cometieron bajo el primer pacto, los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna” (Hebreos 9:15). “Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.” (1 Juan 2:1,2). La palabra abogado en este pasaje es “parakletos” y significa “uno que se para al lado de otro para suplicar su causa, un mediador.” Este verso dice que él es un mediador porque la palabra mediador (mesites) significa “uno que actua entre dos personas; uno que se interpone a reconciliar a dos personas opuestas.” Jesús es llamado repetidamente Sumo Sacerdote. En el Antiguo Testamento, el Sumo Sacerdote paraba entre el hombre y Dios para poner a las necesidades del hombre en frente de Dios (Hebreos 2:17; 3:1; 4:14; 5:10; 7:26; 9:11). EL ESPIRITU SANTO ES SOLAMENTE UNA FUERZA ACTIVA

En esta manera los Testigos de Jehová presentan a su doctrina: “Tal lenguaje de Jesús (Lucas 24:49; Hechos 1:4,5) nos da a entender que el espíritu es un poder, y no una persona. Es la fuerza santa de Dios de la cual El es la fuente inagotable” (Esto Significa Vida Eterna, página 165). “Con respecto al Espíritu Santo, la supuesta tercera persona de la trinidad, ya hemos visto que no es una persona, sino la fuerza activa de Dios . . .El agua no es una persona y tampoco es el espíritu santo” (La Verdad Que Lleva a la Vida Eterna, página 24). “Jesús, mandando al espíritu santo y bautizando a los discípulos en él o derramándolo sobre ellos comprueba que es una fuerza activa pero no personal que es sujeto a Jesús. No es una persona de la trinidad iqual a Dios y Jesús” (Esto Significa Vida Eterna, página 166).

Otra escritura de los Testigos de Jehová: “E igualmente consistente es la enseñanza de las Escrituras con respecto al ‘Espíritu Santo’ – que no es otro Dios, pero el espíritu, influencia, o poder ejercitado por un sólo Dios, nuestro Padre” (Estudios en las Escrituras, Vol. V, página 165).

Examinemos cuidadosamente lo que la Bíblia dice sobre este tema: La Bíblia enseña que el Espíritu Santo es una persona. Como persona, posee consciencia de si mismo. “Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente, de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales.” (1 Coríntios 2:12,13). El pasaje dice:

1) Hemos recibido el Espíritu de Dios
2) El Espíritu enseñó las palabras que nosotros hablamos
3) El Espíritu interpreta a las verdades espirituales

Si alguien respeta a la palabra de Dios, nunca podría concluir de este pasaje que el Espíritu es “una fuerza activa, no personal”.

El Espíritu subsiste en individualidad e identidad. “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16). El Espíritu Santo nos dice por medio de las palabras de Dios lo que debemos hacer para hacernos cristianos. Cuando obedecemos con todo el corazón, el testimonio del Espíritu es que somos hijos de Dios. Si el Espíritu puede dar testimonio, entonces ¿es una fuerza activa pero no personal en vez de una persona?

El Espíritu tiene el don de razonamiento intuitivo. “Porque entre los hombres, ¿quién conoce los pensamientos de un hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Asimismo, nadie conoce los pensamientos de Dios, sino el Espíritu de Dios” (1 Coríntios 2:11). Esto no necesita explicación. De hecho, ningún pasaje de escritura sobre este tema lo necesita. Sólo hay que leerlo con el corazón abierto y sincero y analizar lo que nos está diciendo. Necesitamos escuchar a lo que ha dicho Dios en su Libro. Claramente, positivamente, e inteligentemente, Pablo nos está diciendo que el Espíritu entiende a los pensamientos de Dios. Los Testigos de Jehová repetidamente han afirmado que el Espíritu no es una persona sino la fuerza activa de Dios. Pero la Bíblia enseña que el Espíritu conoce a los pensamientos de Dios y eso significa que es una personalidad.

El Espíritu posee una naturaleza racional. “Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que ciertamente habría una gran hambre en toda la tierra. Y esto ocurrió durante el reinado de Claudio.” (Hechos 11:28). Este pasaje dice que el Espíritu permitió que Agabo hiciera su predicción.

El Espíritu posee una voluntad libre. “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual El compró con su propia sangre” (Hechos 20:29).

El Espíritu Santo tiene una personalidad, todas las cualidades que hacen que una persona sea una persona. No es una “cosa” glorificada, no sólo una “influencia”, ni una fuerza impersonal e indefinido. El Espíritu Santo no es un líquido que puede ser derramado como agua. Claro, hay metáforas en la Bíblia que se refieren al Espíritu Santo en la misma manera que hay metáforas que se refieren a Dios y Cristo. Jesús dijo, “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos;” (Juan 15:5). Esto es un tropo. “Porque el Señor mira con buenos ojos a los justos y sus oídos están atentos a sus oraciones, pero mira con indignación a los que hacen el mal." (1 Pedro 3:12). Esto es un tropo, porque Dios es un Espíritu y no tiene ojos y oídos como los de nosotros. “. . . derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano.” (Hechos 2:17). Eso también es un tropo. Los Testigos de Jehová usan algunos de los tropos (dibujos en palabras) de la Bíblia que describen al Espíritu Santo para formar sus argumentos, pero si tomamos a estos tropos literalmente, no tienen sentido. Usando las escrituras incorrectamente, es posible inventar cualquier teoría que deseamos. Jesús dijo, "Ciertamente les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas.” (Juan 10:7). Hasta sería posible inventar una doctrina extraña usando esa escritura que es obviamente un tropo. Jesús es llamado “el cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). No sería sorprendente si los maestros falsos inventaran una doctrina que dice que el cuerpo de Jesús estaba cubierto de lana. Los Testigos de Jehová han concluído que el Espíritu Santo debe ser un líquido, o alguna influencia espiritual y no puede ser una persona por que han leído las palabras del profeta Joel, “Derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano,” literalmente.

Estos pasajes que hemos leído enseñan que el Espíritu Santo posee todos los atributos de un individuo: vida, pensamiento, voluntad, acción, caracter, e influencia.

Aquí hay una lista de las cosas que hace el Espíritu Santo que prueban sin duda que él es una persona. Estos pasajes establecen la verdad:
1. Da vida (Juan 6:63; Romanos 8:11; 2 Coríntios 3:6; 1 Pedro 3:18)
2. Dió a los apóstoles la habilidad de hablar (Hechos 2:4)
3. Da significado, demuestra (Hechos 11:28; Hebreos 9:8)
4. Rehusa, prohibe (Hechos 16:7)
5. Ayuda (Romanos 8:26)
6. Intercede (Romanos 8:26)
7. Revela (Efesios 3:5; 1 Coríntios 2:10)
8. Busca (ibid.)
9. Cambia a los hombres (2 Coríntios 3:18)
10. Promete (Gálatas 3:14-18; Génesis 12:1-3; Gálatas 3:8,29)
11. Fortalece (Efesios 3:16)
12. Santifica (2 Tesalonicenses 2:13; Romanos 15:16)
13. Invita (Apocalipsis 22:17)
14. Sella (Efesios 1:13, 4:30)
15. Escribe (2 Coríntios 3:3)
16. Asigna obispos o ancianos (Hechos 20:28)
17. Mueve a los hombres (2 Pedro 1:21)
18. Habita en los cuerpos de los cristianos (1 Coríntios 6:19)
19. Habita en el templo de Dios, la iglesia (1 Coríntios 3:16)

El Espíritu Santo no es simplemente una fuerza activa o influencia como dicen los Testigos de Jehová porque:

1. Tiene af ecto (Romanos 15:30)
2. Tiene voluntad (1 Coríntios 12:11)
3. Puede ser afligido (Efesios 4:30; Isaías 63:10)
4. Puede ser resistido (Hechos 7:51)
5. Le pueden mentir (Hechos 5:3)
6. Puede ser blasfemado (Mateo 12:32)

El trabajo del Espíritu Santo establece la verdad que él es una persona:

1. La palabra de Dios es llamada el evangelio del Espíritu (1Tesalonicenses 1:5,6)
2. El Espíritu salva (Tito 3:5)
3. El Espíritu santifica (2 Tesalonicenses 2:13; Romanos 15:16)
4. El Espíritu Santo tuvo una parte en la construcción de la iglesia (Efesios 2:22)
5. El Espíritu reveló al Hijo de Dios (Lucas 2:26; Romanos 1:4)
6. Habita en los cristianos (Romanos 8:9,10; Juan 14:17)
7. Nacemos del Espíritu (Juan 3:5,8)
8. El Espíritu es amor y manifiesta el amor (Romanos 15:30; Filipenses 2:1)
9. El Espíritu es luz porque revela la luz del amor de Dios (Efesios 5:13)

ATRIBUTOS Y CARACTERISTICAS PERSONALES

Veamos con cuidado a algunos de los atributos del Espíritu Santo: El Espíritu Santo tiene una mente. “y aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque El intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios” (Romanos 8:27). El Espíritu Santo habla. “Pero el Espíritu dice claramente . . .” (1 Timoteo 4;1). “Y el Espíritu dijo a Felipe: Ve y júntate a ese carruaje.” (Hechos 8:29). “Y mientras Pedro meditaba sobre la visión, el Espíritu le dijo: Mira, tres hombres te buscan.” (Hechos 10:19). El Espíritu en esta ocación no solamente habló, sino que llamó a Pedro por su nombre. Esto no es algo que hace una fuerza impersonal. “Bien habló el Espíritu Santo a vuestros padres por medio de Isaías el profeta, diciendo:” (Hechos 28:25-28). El Espíritu enseña. “ . . . de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu Santo” (1 Coríntios 2:13). “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho.” (Juan 14:26). El Espíritu no solamente enseñó a los apóstoles todo lo que necesitaban para llevar el evangelio al mundo, sino que les ayudó a recordar todo lo que Jesús les había enseñado mientras vivía con ellos.

El Espíritu es un testigo. “Cuando venga el Consolador, a quien yo enviaré del Padre, es decir, el Espíritu de verdad que procede del Padre, El dará testimonio de mí,” (Juan 15:26). “Y nosotros somos testigos de estas cosas; y también el Espíritu Santo, el cual Dios ha dado a los que le obedecen.” (Hechos 5:32). El Espíritu santo guía y conduce. “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.” El Espíritu impidió que Pablo y sus compañeros predicaran en Asia (Hechos 16:6-10). El Espíritu Santo da conocimiento y sabiduría. “Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común. Pues a uno le es dada palabra de sabiduría por el Espíritu; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu;” (1 Coríntios 12:7-8). Les he dado una lista larga de los trabajos del Espíritu, o sea, quién es él y qué es lo que hace. No hay manera de refutar lo que está en la lista, pues viene directamente de la Bíblia. Es dificil entender porque los Testigos de Jehová niegan lo que es tan claramente escrita. Dios nos ha explicado exactamente lo que quiere que sepamos y creamos.

Pero la Sociedad de la Torre de Vigilancia (Watch Tower) se burla de la idea de que el Espíritu Santo vive en los cristianos como una persona. Escuche a lo que dicen: “Todos se llenaron del espíritu santo (rehusan usar letra mayúscula al nombrarlo, otra forma de negar que él es una persona, G. V. C.) . . .¿Acaso se llenaron de una persona? No, sino que se llenaron con la fuerza activa de Dios” (La Verdad que Conduce a la Vida Eterna, página 24). Los Testigos de Jehová no enseñan ni aceptan lo que hace y logra el Espíritu Santo en nuestras vidas y en la iglesia. Esto me da dudas acerca de la honestidad de este grupo religioso cuando no se fijan en la lista larga de lo que ha hecho el Espíritu Santo y lo que continua haciendo en las vidas de los cristianos. La evidencia que hemos visto en la palabra de Dios es poderoso. No hay manera de negarla o refutarla.

EL ESPÍRITU SANTO ES DEIDAD

1) El Espíritu Santo es eterno. “¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará vuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo?” (Hebreos 9:14)

2) El Espíritu Santo es omnisciente, es decir, todo sabio y todo consciente. “Pero Dios nos las reveló por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de Dios. . . Asimismo, nadie conoce los pensamientos de Dios, sino el Espíritu de Dios. (1 Coríntios 2:10,11).

3) El Espíritu Santo es omnipotente, es decir, todopoderoso. El profeta dijo: “Yo, en cambio, estoy lleno de poder, del Espíritu del SEÑOR (Miqueas 3:8). “Envías tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra.” (Salmos 139:7-9).

Al examinar más a las escrituras del Nuevo Testamento encontramos que el Espíritu Santo es llamado “Dios.” “Mas Pedro dijo: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón para mentir al Espíritu Santo, y quedarte con parte del precio del terreno? Mientras estaba sin venderse, ¿no te pertenecía? Y después de vendida, ¿no estaba bajo tu poder? ¿Por qué concebiste este asunto en tu corazón? No has mentido a los hombres sino a Dios.” (Hechos 5:3-4) Entonces, al mentir al Espíritu Santo, Ananias y Safira mentieron a Dios.

El Espíritu Santo engendró a Jesús y este es llamado Hijo de Dios. “. . . se halló que ella había concebido por obra del Espíritu . . . porque lo que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo.” (Mateo 1:18-19). “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso lo santo que nacerá será llamado Hijo de Dios.” (Lucas 1:35).

El Espíritu Santo es visto como parte de Dios. Jesús instruyó a los apóstoles que mientras iban a todas las naciones, debían hacer discípulos, “bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). Y Pablo habló de la unidad de los tres: Un Dios, un Señor, y un Espíritu (Efesios 4:4-6). Para más afirmar a su deidad, Pablo dice del Espíritu, “Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad.” (2 Coríntios 3:17).

Observe la cooperación entre el Espíritu Santo y el Padre y el Hijo: “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho” (Juan 14:26). Para poder revelar correctamente y permanentemente a la voluntad de Dios hacia los hombres, Jesús prometió mandar al Espíritu Santo, (el paracleto, uno llamado al lado de otro; uno que defiende la causa de otro ante el juez; un abogado; un consejero; un ayudante). Los tres son nombrados en este verso, como muchas veces los son en el Nuevo Testamento (Juan 16:13-15; 14:16-18). Jesús llama al Espíritu “paracleto”. El es el que se para al lado de uno y defiende su causa. ¿Esto suena como una fuerza activa o algun tipo de influencia? Una persona honesta llegaría a otra conclusión, que el Espíritu Santo es Dios.

Hay promesas maravillosas reveladas en el Nuevo Testamento que todos los tres, Padre, Hijo y Espíritu Santo dan a los cristianos: “porque si vivís conforme a la carne, habréis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios. Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con El a fin de que también seamos glorificados con El” (Romanos 8:13-17).

Pablo invoca a las bendiciones de los tres: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros” (2 Coríntios 13:14).

Pedro clarifica que todos los tres proveen la salvación del hombre: “según el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre: Que la gracia y la paz os sean multiplicadas” (1 Pedro 1:2).

Todas estas escrituras son poderosas y efectivas para explicar quién es el Espíritu Santo y qué es lo que hace. Aún cuando se les presenta estas escrituras a los Testigos de Jehová, todavía insisten que el Espíritu Santo es nada más que “la fuerza activa de Dios”y siguen escribiendo su nombre con letra minúscula (Nuevos Cielos y Una Nueva Tierra, página 165). En el mismo párafo el autor escribe incorrectamente de las obras del Espíritu Santo. Está escribiendo acerca de entrar al reino de Dios y dice: “ser nacido de nuevo, nacido del cielo, nacido del agua (simbólico por la verdad bíblica) y espíritu” (ibid.) ¿De dónde habrá el autor tomado la idea que Jesús quizo decir verdad cuando dijo agua? Es una interpretación sin fundación de la palabra de Dios y una falsa construcción que lleva a una mutilación del lenguaje de Jesús.

NEGACION DE LA EXISTENCIA DEL REINO

Tengo delante de mi una copia del Volumen 1, Estudios en las Escrituras, Plan Divino de las Edades, escrito por Charles Taze Russell, derechos de propiedad literaria 1886, en el cual el autor dice en la página 249; “El reino de Dios no fue establecido con la primera venida de Cristo (Lucas 19:12). Entonces y desde entonces Dios ha estado escogiendo del mundo a los que se considerán dignos de reinar con Cristo como co-herederos del trono. No hasta su segunda venida tomará Cristo a su reino, el poder y la gloria, y reinará como Señor de todos.” En esta misma publicación, Estudios en las Escrituras, veamos a dos más textos citados: “A quienes es el placer de Dios dar el reino en la edad que sigue a esta” (edad evangélica) (Vol. 1, página 72.) Ese reino, nos dicen, no se establecerá hasta el Milenio: “Al final de esta edad presente, y al amanecer de su sucesor, la edad milenia, Satanás será atado y su poder derrotado, en preparación para el establecimiento del reino de Cristo” (Vol. 1, página 73).

Russell produjo varios dibujos para ilustrar el mundo de antes, el mundo presente lleno de maldad, y el mundo venidero, el cual él describe como el periodo milénio y el establecimiento del reino de Cristo. El maluso de la palabra de Dios es inexcusable. Esta doctrina, en conjunto con otras parecidas, dice conseguir su prueba del milénio del libro de Apocalipsis, capítulo 20:4. Observemos las diferencias importantes entre este pasaje y lo que dice la doctrina de los Testigos de Jehová:

Apocalipsis 20:4 “También vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y se les concedió autoridad para juzgar. Y vi las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni habían recibido la marca sobre su frente ni sobre su mano; y volvieron a la vida y reinaron con Cristo por mil años.”

1. Los tiempos de los verbos: “y se les concedió autoridad.” Esto es tiempo pasado. Así también son estos eventos: “habían sido decapitados;” “no habían adorado a la bestia;” “volvieron a la vida y reinaron.” La teoría, que no tiene relación a este pasaje dice, “se les concedará autoridad;” “y ellos reinarán;” “y se sentarán sobre ellos.” Hay una gran diferencia entre reinarán y reinaron.

2. Fueron “almas” que vió Juan, no cuerpos. Según su lógico, la doctrina de los Testigos de Jehová debería refutar este verso enteramente porque la doctrina niega la existencia del alma aparte del cuerpo. La doctrina alega, sin pruebas, que el hombre es un alma y no posee un alma. Al morir, según la doctrina, el hombre se extingue, es decir, deja de existir. Los malos son muertos para siempre, sin entidad. Los buenos pasan por una recreación, en vez de una resurrección. Pero el punto de este pasaje es que Juan vió almas; sin embargo, la teoría de los Testigos de Jehová afirma positivamente que en el gran periodo milénio, serán cuerpos los que participan en el reino de Dios en la tierra.

3. La doctrina de los Testigos de Jehová tiene reinando a la gente equivocada. Los pronombres “esos” y “ellos” son usados por todo el verso. Pero los Testigos de Jehová usan el pronombre “nosotros.” Hay una gran diferencia entre “ellos” y “nosotros.” A veces, por ejemplo, yo hablo de la gente muy rica en mi pais, pero siempre uso el pronombre “ellos”. No puedo decir “nosotros” porque yo no soy rico.

4. No hay ni una palabra en este verso que habla de “reinar en la tierra.” Y sin embargo, los Testigos de Jehová dicen positivamente y con gran confianza que todo esto va a tomar lugar en una tierra recreada y renovada.

5. Los Testigos de Jehová no tienen el punto de vista de los cristianos en general. Los que vivieron y reinaron con Cristo en el verso de Apocalipsis eran los que habían sido “decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la palabra de Dios.” Eran mártires, gente que había sido torturada y matada a causa de sus creencias. Aunque las denominaciones cristianas varían mucho en sus creencias, niguna concuerda con la ilustración en Apocalipsis 20:4 hecha por el apóstol Juan.

6. Este lenguaje está lleno de simbolismo. Juan comienza su carta con las palabras: “y la dio a conocer, enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,” (Apocalipsis 1:1). La palabra que usa el apóstol aquí es “semaino” cuyo significado es “indicar por señas”. No hay base en este simbolismo por un reino de mil años por los santos (otras ovejas, como los llaman, GVC) en la tierra, ni antes ni después de la segunda venida de Cristo. Es pura fantasía poner una interpretación literal en este lenguaje apocalíptico. Si eso es el caso, ¿por qué no toman literalmente a las ranas que salen de la boca del dragón, o por qué no toman literalmente a la bestia de los diez cuernos y al abismo sin fondo? (Apocalipsis 20:3;17:16; 20:2) Pero los mil años mencionados en el mismo verso tienen que ser un tiempo literal alrededor del cual los Testigos de Jehová han inventado una doctrina muy compleja de un futuro reino imaginado de Cristo en la tierra. No hay nada enseñada en el texto puro de Apocalipsis 20:4 que concuerda con esta doctrina. Sino que esta doctrina es inventada por la imaginación humana.

¿EXISTE AHORA EL REINO DE CRISTO?

La palabra reino, como relacionada con el reino de Cristo en el Nuevo Testamento, se refiere al tipo de gobierno instalado y mantenido por el Señor sobre su gente, la iglesia. En este contexto, la definición de la palabra es, “poder real, señoría, dominio, gobierno; el reino del Mesías” (Thayer). El Sr. Thayer también dice: “Jesús usó la frase reino de Dios para indicar la orden perfecta de las cosas que iba a establecer, en las cuales todos los creyentes de todas las naciones iban a ser reunidos en una sociedad dedicada intimamente a Dios, y hechos participantes de la eterna salvación. Hay cuatro características esenciales de un reino. Deben ser: un rey un territorio gobernado ciudadanos y leyes para gobernar a los ciudadanos.

Todas estas características se encuentran en el Nuevo Testamento y aplican, es decir, pertenencen a esta edad cristiana en que vivimos y son pertinentes para nosotros. Tiene que haber un rey.

Cristo es ese Rey, y ahora está reinando. Jesús confirmó su Señoría a Pilato en Juan 18:37 con estas palabras, “Pilato entonces le dijo: ¿Así que tú eres rey? Jesús respondió: Tú dices que soy rey. Para esto yo he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.” De Su reino, observe a este verso de 1 Pedro 3:22, hablando de Jesús, “quien está a la diestra de Dios, habiendo subido al cielo después de que le habían sido sometidos ángeles, autoridades y potestades.” Su reino no es algo del futuro, un reino indefinido por el cual reinará por mil años sobre la tierra. El hecho es que está reinando ahora, en contraste con todos tipos de teorías que dicen que Cristo volverá a la tierra, reunirá a todos los judíos a Palestina, los convertirá para si mismo, establecerá al reino anciano de David y Salomón, derroterá a sus enemigos, destruirá a los gobiernos mundiales, y luego reinará por un periodo de mil años.

El Nuevo Testmento enseña que Cristo es el Rey ahora y que ya tiene toda autoridad. Lea cuidadosamente a estos pasajes que demuestran la Señoría de Jesús en esta edad presente. “Y Jesús les dijo: En verdad os digo que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, os sentaréis también sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Mateo 19:28) Examinemos en las escrituras del Nuevo Testamento el término regeneración, o nacido de nuevo. Viene de la palabra griega palingenesia, y simplemente significa nacimiento nuevo o regeneración. Jesús le dijo a Nicodemo, “En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5). Muchos años después, Pedro hace esta declaración acerca de la regeneración: “Puesto que en obediencia a la verdad habéis purificado vuestras almas para un amor sincero de hermanos, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro. Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece” (1 Pedro 1:22-23).

Observe a estas verdades bíblicas:

Ahora es la edad de la regeneración. La edad cristiana, en la cual vivimos, y hemos vivido desde Pentecostés, es la edad de la regeneración de los hombres, es decir, el tiempo cuando los hombres nacen de nuevo.

Durante este tiempo cuando los hombres nacen de nuevo, Jesús está sentado en el trono de su gloria.

Los doce apóstoles están sentados en doce tronos reinando sobre Israel. Nosotros sabemos que no hay doce tribus físicas de Israel. El término se aplica a la gente de Dios, a los cristianos en esta dispensación.

Ahora, volvamos al pasaje de Mateo 19:28. Jesús dice claramente que durante el tiempo, periodo, edad, en la cual nacen de nuevo los hombres, el Hijo del Hombre estará sentado en el trono de su gloria. Hay dos cosas que son muy decisivas en esta delaración:

1) Si Jesús no está reinando ahora como Rey, no ha sido glorificado.

2) Si Jesús no está reinando como Rey, los hombres no son nacidos de nuevo. Eso es como decir, “Si Jesucristo no está reinando ahora, los hombres no pueden hacerse cristianos.”

Examinemos otros pasajes que afirman que Jesús es Rey ahora y que lo ha sido desde que ascendió al cielo para tomar su trono:

“Pero siendo profeta, y sabiendo que DIOS LE HABIA JURADO SENTAR a uno DE SUS DESCENDIENTES EN SU TRONO, miró hacia el futuro y habló de la resurrección de Cristo, que NI FUE ABANDONADO EN EL HADES, NI su carne SUFRIO CORRUPCION. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado a la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís” (Hechos 2:30-33). Este pasaje claramente demuestra tres verdades:

Dios prometió a David que levantaría a uno de sus descendientes a sentarse en su trono Estaba refiriendo a la resurrección de Cristo

3) Cumplió su promesa, levantó a Cristo, lo sentó a su diestra, y ahora es Señor y Cristo (Hechos 2:36). “la cual manifestará a su debido tiempo el bienaventurado y único Soberano, el Rey de reyes y Señor de señores;” (1 Timoteo 6:15). El premilenialismo ignora o niega estas escrituras pero nosotros podemos ver que aquí Pablo está declarando que Jesús es Rey de reyes ahora. Cuando Pablo escribió a los Coríntios acerca de la resurrección, les dijo: “Pues El debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el último enemigo que será abolido es la muerte.” (1 Coríntios 15:25,26). Más adelante en el mismo capítulo, Pablo demuestra que la muerte será destruída por la resurrección. De hecho, Pablo está diciendo Cristo está reinando ahora y

Continuará a reinar hasta que venga de nuevo y los muertos sean resucitados. El lenguaje original que usa Pablo hace más clara esta verdad: “Le es necesario ser el Rey hasta que ha puesto sus enemigos debajo de sus pies.” La palabra que debe ser traducida Rey o reinar como Rey es basileuein. Como Rey sobre su reino, la iglesia, él tiene toda la autoridad. “Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18) “Y todo sometió bajo sus pies, y a El lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,” (Efesios 1:22). Hay tres ramas de gobierno:

1) Legislativo. Eso significa el poder y el derecho de aprobar y sancionar leyes. Sólo Cristo tiene esa autoridad. Ningun hombre o grupo de hombres tiene el derecho de legislar lo que la gente debe creer o practicar en la religión.

2) Ejecutivo. Esto es la autoridad, el poder, de poner en práctica a las leyes establecidas. Sólo Jesús tiene ese poder. Hay aquellos en el mundo cristiano que presumen tener el derecho de imponer a las leyes de Cristo pero es sólo presumido.

3) Judicial. Esto es el poder o derecho de juzgar o interpretar a las leyes establecidas. Otra vez, hay hombres en varias denominaciones cristianas que dicen tener el derecho de interpretación. Hay aquellos que dicen que la persona ordinaria no puede entender a la Bíblia, sino que debe ser interpretada por la iglesia o por algun grupo de hombres sabios. Los Testigos de Jehová dicen tener el derecho exclusivo de interpretar a la Bíblia. Al decirlo, niegan la autoridad absoluta de nuestro Señor Jesucristo como Rey sobre su reino. Los hombres deben aprender que el gobierno de la iglesia es un reino, no una democracia. No es una forma de gobierno representativa. Los hombres no pueden reunirse en concilios para decidir lo que deben creer y practicar los seguidores de Cristo.

Podemos ver de sus escrituras en sus publicaciones oficiales las contradicciones que existen entre la doctrina de los Testigos de Jehová y la palabra de Dios. Antes su doctrina enseñaba, “Ten cuidado con la organización. Es totalmente innecesaria” (The Watchtower, 15 de septiembre, 1895, página 216). “Es claro que la formación de una organización visible de los escogidos sería fuera de harmonía con el espíritu del plan divino” (The Watchtower, 1 de diciembre, 1894). La verdad que estoy señalando aquí es más que las contradicciones de su doctrina con la Bíblia; es el hecho de que la doctrina de los Testigos de Jehová enseña que ellos no creen que Jesucristo es el Rey con autoridad absoluta, legislativa, ejecutiva y judicial. Es además una negación de la suficiencia de la palabra de Dios. La organización que al principio desaprobaron, ahora pretende hablar por Dios por medio de nuevas revelaciones. El segundo elemento necesario para formar un reino es territorio.

Si alguien va a ser rey, tiene que tener un dominio o tierras en donde reinar. Como el reino de Dios no es un reino terrenal o físico, sería mejor decir que su dominio es poder, influencia y servicio. Este pasaje habla de la geografía de aquel territorio: “Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14). Las órdenes que Jesús dio a los apóstoles eran: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Maroc 16:15). Los primeros cristianos entendieron muy bien a la naturaleza expansiva del mensaje y reino del Señor: “Así que los que habían sido esparcidos iban predicando la palabra” (Hechos 8:4). Cuando el Señor mandó a Pablo a predicar le dijo: “Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra” (Hechos 13:47). Estos pasajes nos dicen cuan grande es su territorio. Debe haber ciudadanos para poder tener un reino.

Los cristianos son los ciudadanos de ese reino. Mantienen una relación espiritual con Cristo como sus súbditos. Cristo reina como Rey en sus corazones y vidas. “Ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,” (Efesios 2:19). Los cristianos son los que nacieron en su reino y son ciudadanos por medio de un nacimiento espiritual (Juan 3:5). Su ciudadanía última está, por supuesto, en el cielo en donde buscan su Salvador (Filipenses 3:20). Cuando nos sometamos a la autoridad del Rey, nos hacemos sus súbditos. Antes éramos extranjeros, viviendo en un pais ajeno, pero ahora hemos sido hechos cercanos por la sangre de Cristo (Efesios 2:13). Por eso, somos asegurados de los derechos, privilegios y bendiciones que pertenecen a los ciudadanos en el reino de Cristo. Hay también obligaciones y nunca debemos olvidarnos de ellos. Debe haber leyes para gobernar al reino.

Si no hubieran leyes para gobernar a los ciudadanos, habría una condición de anarquía. La gente que no tiene leyes para gobernalos o rehusan respetar y someterse a las leyes de un pais tendrán el destino de destrucción. El caos y la violencia resultan de una falta de leyes. Pero el reino de Cristo tiene reglas por las cuales sus ciudadanos son gobernados y guiados en todos los aspectos de sus vidas. Ese sistema se llama la ley perfecta de la libertad (Santiago 1:25). Juan llama a estas reglas “doctrina de Cristo” (2 Juan 9). “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios;” Temprano en su ministerio, Jesús enseñó este principio: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace . . .” (Mateo 7:24). “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios” (1 Pedro 4:11). De estos pasajes, hemos establecido que:

Cristo ahora es Rey y lo ha sido desde que se sentó en la diestra de Dios La iglesia es su territorio y se extiende por todo el mundo Los cristianos son los ciudadanos de ese reino La ley que gobierna estos ciudadanos es el Nuevo Testamento. Además, las escrituras indican que el gobierno de la iglesia es un reino y no una democracia. La doctrina premilenial de los Testigos de Jehová ha sido completamente refutada.

REGLAS HECHAS POR LOS HOMBRES

En la misma edición del Watchtower de septiembre 15, 1922, página 279, se encuentra esta declaración: “Dios dio el Hermano Russell a la iglesia para ser su profeta; y los que dicen haber aprendido la verdad aparte del Hermano Russell y sus escrituras han sido nombrados engañadores por Dios, listos para llevar el rebaño de Dios con ellos.”

En la edición de abril del Watchtower, 1904, página 126, Russell dice que Dios “usaría un miembro de su iglesia como el vía.” Cualquiera persona que conoce bien a la historia de este movimiento religioso sabe que Russell tuvo el control completo de ello él solo. Se hizo presidente de la corperación nueva yorkana por vida. Los otros oficiales fueron elegidos cada año para sus posiciones. Parece increible, pero ahora la organización niega que Russell jamás era ese sirviente fiel y sabio. Hasta dicen que él nunca dijo que lo era. No podemos aceptar estas contradicciones tan obvias.

Los cristianos honestos que leen la Bíblia quieren saber si no es posible aprender la verdad aparte del Sr. Russell y sus escrituras, ¿cómo pudo la gente de los primeros siglos de la edad cristiana hacerse cristianos? No tiene sentido que por casi dos mil años, nadie pudo ser hijo de Dios porque “los que dicen haber aprendido la verdad aparte del Hermano Russell y sus escrituras han sido nombrados engañadores por Dios.”

El cuerpo gobernante de los Testigos de Jehová ahora afirma que el profeta de Dios, por el cual Dios habla a su gente, es un pequeño grupo de personas. Esto es lo que dicen: “Así pues, ¿tiene Jehová un profeta para ayudarles, advertirles de peligro y declararles las cosas que han de venir? La respuesta es afirmativa” (The Watchtower, abril, 1972, página 197). En esa misma publicación, esta es la respuesta a la pregunta alzada: “El era un profeta que les advertía. El profeta no era un solo hombre, pero un cuerpo de hombres y mujeres. Era un pequeño grupo de los seguidores de los pasos de Cristo, conocidos en esos tiempos como Estudiantes Bíblicos Internacionales. Hoy día se conocen como Testigos Cristianos de Jehová.” Ellos dicen que este grupo habla como un profeta en Su nombre, “igual que lo hizo el profeta Ezequiel en 613 B.C.E.

¿Y QUE DE SUS PROFECIAS?

En unos cuantos párafos, les daré una muestra de sus profecías:

“No se deben de sorprender entonces, cuando en los capítulos que siguen, les presentaremos las pruebas que el establecimiento del Reino de Dios ya ha comenzado, como ha sido profetizado que debe de comenzar su ejercicio de poder en A.D. 1878, y que la batalla del gran día de Dios Todopoderoso (Apocalipsis 16:14) que terminará en 1914 con la derrota completa del presente gobernación terrenal ya ha comenzado. La reunión de los ejércitos es plenamente visible desde el punto de vista de la palabra de Dios” (El Tiempo Está a Mano, edición 1888-1911, página 101).

Una predicción como esta no tiene que ser refutada. El pasaje de tiempo la ha mostrado falsa. Para el año 1914, la batalla de Dios contra los gobiernos terrenales iba a terminar con la “derrota completa de la gobernación presente de la tierra.” ¿Cómo pueden explicar los Testigos de Jehová los gobiernos comunistas de la Unión Soviética y todos sus satélites y naciones subordinados? Al ver estas contradicciones obvias, es sorprendente que alguien se convirtiría a este sistema con sus líderes falsos. Pero observe más de sus predicciones que resultaron falsas: “Nuestro Señor, el Rey determinado, ahora está presente, desde octubre de 1874, A.D. según el testimonio de los profetas a todos los que tienen oídos para oírlo: y la inauguracíon formal de su reino empezó desde abril 1878, A.D. y el primer trabajo de su Reino, como demostrado por nuestro Señor, en sus parábolas y profecía (la reunión de sus elegidos) ahora está en progreso. ‘Los muertos en el Señor recusitarán primeros,’ explicó el Señor por el Apóstol; y la resurrección de la Iglesia ocurrirá en un momento” (La Batalla de Armagedón, Estudios en las Escrituras Serie lV, 1897, página 621).

“Seguramente no hay duda en la mente de un verdadero hijo de Dios que el Señor Jesucristo está presente y lo ha estado desde 1874 . . .” (Watchtower, 1 de enero de 1924, página 5). “La fecha del final de la batalla está definitivamente marcada en la Escritura como octubre, 1914. Ya está en progreso, su comienzo fue en octubre, 1874” (Watchtower, 15 de enero de 1892, página 22). “Pero mantengan en mente que el final del año 1914 no es la fecha del principio, sino del fin del tiempo de tribulación” (Watchtower, 15 de julio de 1894, página 226).

“La presente gran guerra en Europa (con referencia a la Primera Guerra Mundial) es el comienzo del Armagedón de las Escrituras (Sermones del Pastor Russel, 1917). “Así pues, podemos esperar con confianza que el año 1925 marcará el retorno de Abraham, Isaac, Jacob y los profetas fieles ancianos, particularmente los que fueron nombrados por el Apóstol en Hebreos, capítulo 11, a la condición de la perfección humana” (Millones Que Ahora Viven Nunca Morirán, 1920, página 90).

Voy a interrumpir las profecías para hacer unas preguntas y hacer unos comentarios. Los Testigos de Jehová que son supuestamente inspirados como Ezequiel, nos dicen que todas estas predicciones y fechas se encuentran en las Escrituras. ¿Pero dónde en las Escrituras podemos encontrarlas? Los Testigos de Jehová hablan positivamente y ciertamente porque según ellos, la Bíblia las revela. ¿Pero dónde? En la última profecía que cité de sus supuestamente escrituras inspiradas, nos dicen que Abraham, Isaac, Jacob y los otros patriarcas del día volverían en 1925 “a la condición de perfección humana.” Favor de notar, que no dijeron que serían seres espirituales, invisibles a los ojos humanos, sino hombres de perfección humana.

Pero leamos más de sus profecías de su arreglo teocrático en las cuales Dios supuestamente habla directamente por ellos: “El año 1925 está aquí. Con grandes expectativas, los cristianos han anticipado este año. Muchos han esperado con confianza que todos los miembros del cuerpo de Cristo serán cambiados a gloria celestial durante el año. Esto puede ser logrado, o tal vez no” (Watchtower, 1 de enero de 1925, página 3). Sus predicciones de eventos venideros habían fallado tantas veces, que aquí tuvieron más cuidado.

Aunque ni una de sus predicciones resultó correcta, esto no los para de hacerlas. “Así que el final para siempre del jerarquía nazi-facista vendrá, y eso marcará el final para siempre del reino de los demonios” (Watchtower, 15 de diciembre de 1941, página 377). Si el diablo ya no reina en los corazones de los hombres ni en las naciones del mundo, como lo predijeron los Testigos de Jehová en 1941, ¿cómo podemos explicar los millones que han sido asesinados por los comunistas rusos y los diez millones que han aceptado a la filosofía comunista en Cuba, América Central, muchos paises del Africa como Zambia, Zimbabwe, Mozambique, Angola, Tanzanía, Zanzibar, Etiopía, Sudan, Libia, etc.? ¿Qué de Afganistan, Polandia, China, Uganda? Y la lista continua.

Sin embargo, los interpretes supuestamente inspirados de la Palabra de Dios nos dijeron que todo eso pararía con la derrota de los nazis. De hecho, nos dijeron mucho más antes en 1914 que los gobiernos de la tierra terminarían y ya no habrían gobiernos malos para controlar a la tierra. Tomen cuenta de lo que dijo el Juez Rutherford en 1940:

“Yo dije que los nazis y facistas estaban determinados a destruir al Imperio Británico, y que eso se lograría” (Juez Rutherford Descubre la Quinta Columna, 1940, página 15). Nadie es tan mal informado para creer que Hitler aniquiló al Imperio Británico y sus comunidades de naciones. En su previsión, los Testigos de Jehová vieron a tales hombres como Abraham volviendo a la tierra y reinando como príncipes de este mundo.

“Estos hombres serán los representantes visibles del La Teocracia, que es el gobierno creado y construído por Dios Todopoderoso como su organización capital que gobernará al mundo. Más pruebas de que estos príncipes pronto tomarán sus puestos sobre la tierra como hombres perfectos se encuentran en la profecía de Daniel . . . ahora estamos viviendo en el final de días, y podemos esperar que veremos a Daniel y a los otros príncipes mencionados en cualquier momento!” (Consolación, 27 de mayo de 1942, página 13). EL AÑO 1975

El año 1975 fue otro año señalado por los Testigos de Jehová como el final del mundo. “En vista del corto tiempo que queda, una decisión de seguir una carrera en estos tiempos es necia y peligrosa” (Ministerio del Reino, junio, 1969, página 3).

“Muchos hermanos y hermanas jóvenes fueron ofrecidos becas o empleo que prometía un buen sueldo. Sin embargo, no los aceptaron y pusieron sus intereses espirituales primero” (ibid.).

“Hemos tenido reportes de hermanos que vendieron sus casas y propiedades y estaban planeando pasar el resto de sus días en este mundo en el servicio pionero. Seguramente esto es una manera excelente de pasar el tiempo corto que nos queda antes del final de este mundo de mal. (1 Juan 2:17) (Ministerio del Reino, 1974, página 3). Sería interesante saber que les pasó a los jóvenes que no tomaron sus oportunidades hace tantos años. Además, ¿cómo explicaron estos falsos profetas a sus seguidores sus profecías no cumplidas?

Seguramente no han terminado de hacer predicciones. Las contradicciones y profecías que resultaron falsas no les han desalentado. Una cosa admirable de los Testigos de Jehová es su determinación. En los días tempranos de este secto, Russell fue elegido pastor del movimiento por un grupo pequeño. Eso fue en 1876. En 1879, Russell fundó lo que ahora es conocido como La Torre de Vigilancia (Watchtower) que Anuncia el Reino de Jehová. La Socieda Torre de Vigilancia de Foyetos Bíblicos fue fundada en 1896. Esto se ha hecho la voz supuestamente inspirada de este movimiento. Sin embargo, este nombre no fue adoptado hasta 1939. El nombre Testigos de Jehová no fue usado hasta 1931. Esto es casi 1,900 años retrasado como para ser la iglesia del Señor. La Revista Torre de Vigilancia enseñó claramente y repetidamente que en los primeros días de la denominación, Dios Jehová fue representado a su gente por un solo individuo, a quien llamaron el sirviente sabio y fiel, el profeta, el conducto o instrumento, boquilla, etc.

Esto fue su enseñanza, y no hubo duda de quién era el individuo, Charles Taze Russell. Escuchen a unas de sus declaraciones tempranas en su revista supuestamente inspirada, Watchtower: “No hay nadie en verdad presente hoy que puede decir honestamente que ha recibido un conocimiento del plan divino de cualquiera otra fuente sino del ministerio del Hermano Russell, ni directamente, ni indirectamente” (The Watchtower, 1 de mayo de 1992, página 132). “La evidencia es poderosa concerniente a la segunda presencia del Señor, el tiempo de la cosecha, y el oficio del sirviente que se ha llenado por el Hermano Russell. Esto no es adoración de un hombre en ninguna forma” (ibid.).

Otra cita: “Miles de lectores de las escrituras del Hermano Russell creen que él cumplió el oficio del sirviente sabio y fiel, y que su gran trabajo era dar a la Familia de Fe su carne en su tiempo. Su modestia y humildad no le permitieron reclamar abiertamente el título, pero sí lo admitió en muchas conversaciones privadas” (The Watchtower, 1 de diciembre de 1916, página 357).

“El Hermano Russell era el sirviente del Señor. Rechazarlo a él o a su trabajo es rechazar al Señor, según el principio anunciado” (The Watchtower, 1 de mayo de 1922, página 132).

Hay poca duda que el Pastor Russell creyó que él era el sirviente sabio y fiel. En el Watchtower, 15 de abril de 1903, Russell dijo: “No habría violación del principio, sin embargo, en suponer que el Señor en el tiempo indicado usaría especialmente a un miembro de su iglesia como conducto o instrumento por el cual él mandaría mensajes apropiadas, nutrición espiritual apropiada en su tiempo.” Fue dicho en el Watchtower, 15 de septiembre de 1922, que “Satanás ha tratado por medio de muchos ataques sobre esta declaración, destruirla; causar que la gente de Dios no creyera que el Hermano Russel era el conducto por el cual el Señor guiaría a su gente . . .” Después de la muerte de Russell, el profeta, el sirviente sabio y fiel, estuvo el Juez Rutherford. En un caso de la corte de 1943, Fred Eranz, presidente de la sociedad, explicó que el comité editorial de cinco miembros fue deshecho en 1931. Cuando le preguntaron en la corte (donde había jurado decir la verdad), el Juez Rutherford replicó, “¿Quién sobre la tierra, tenía cargo de lo que se publicara o no se publicara en la revista.”

LO QUE ENSEÑAN ACERCA DEL PECADO

Aquí están sus enseñanzas acerca del pecado: “Cada uno no muere por su propio pecado . . . El día en que cada hombre (que muere) morirá por su propio pecado es solamente en el Milenio o día de Restitución” (Estudios en las Escrituras, Vol. 1, página 109). Esta es la vieja y falsa enseñanza de pecado heredado. Esto se llama depravación hereditaria total. Adán pecó, nos dicen, y cada bebé nacido en este mundo lo entra contaminado por su pecado. Esto no es solamente una doctrina errónea, pero es también repulsiva y detestable. Una denominacíon enseña que hay “bebés en el infierno ni un pie de largo.” Los Testigos de Jehová no dirían esto porque no creen en el infierno. Pero el pecado no puede ser heredado de Adán ni de ninguna otra persona.

El pecado es un acto, o de la mente o del cuerpo, o de ambos; y no hay ni la menuda posibilidad de heredar un acto. Mi padre carnal era un granjero. Eso fue lo que él hacía para ganarse la vida. Yo no heredé esa vocación. El apóstol Juan nos dice que el “pecado es la transgresión de la ley” (1 Juan 3:4). El término transgresión, (anomian) significa falta de leyes. “Vivir sin respetar la ley, rehusar obedecerla, no poner atención a la regla.” Esta es la definición del término que usa Juan. Su declaración necesariamente infiere:

1) Responsabilidad individual. Dios no le va a cargar con algo por el cual usted no es responsable. Además, una persona que no ha llegado a la edad de responsabilidad, no será responsable por sus actos. Dios no hace responsable a un bebé por el pecado que hizo Adán.

2) Es la infracción de la ley. Una persona que es culpable de pecado traspasa la ley de Dios. Un infante no puede hacer eso. Ni yo soy culpable si usted comite pecado, ni porque Adán lo hizo. Yo puedo sufrir las consecuencias de su pecado. Usted puede enojarse conmigo y maliciosamente quemar mi casa. En esa manera yo sufro las consecuencias de su maldad; yo tengo que cosechar el fruto de su acto criminal, pero eso no me hace culpable de quemar la casa. Jesús habló del tema en Mateo 18: “Y El, llamando a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: En verdad os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. (verso 3). Si es cierto que los niños heredan el pecado de Adán, entonces son pecadores. Si, entonces, debemos hacernos “como los niños para entrar al reino de los cielos,” entonces debemos ser pecadores para entrar al reino de los cielos. Es argumentado que Salmo 51:5 enseña depravación congenital, es decir, que el pecado existe desde el nacimiento, o resulta del ambiente hereditario. “He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre.” Los eruditos hebreos del Antiguo Testamente, Keil y Delitsch, dicen lo siguiente acerca del lenguaje de este pasaje: “Su significado es sencillamente que sus padres eran seres pecadores y que esta condición existió al nacer él y hasta en su concepción.” Debemos ser conscientes de que la Bíblia enseña responsabilidad personal por nuestros pensamientos, palabras, y actos. Esto se ve claramente en el contexto de este pasaje: “Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos,” (Salmo 51:3-4). Podemos observar que esto es un reconocimiento de pecados. El autor dijo que su pecado estaba siempre delante de él. También dijo que contra Dios había pecado.

Pablo declara que el pecado entró al mundo por medio de un hombre (Adán), “y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron;” (Romanos 5:12). En el tercer capítulo de este libro dijo, “por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios,” (Romanos 3:23). Jeremías dijo en el contexto del Antiguo Testamento, “sino que cada cual por su propia iniquidad morirá;” (Jeremías 31:30).

LO QUE ENSEÑAN ACERCA DE LA CONVERSION

Hay muchas diferencias entre lo que dicen las publicaciones de los Testigos de Jehová y lo que dice la Bíblia. Estas diferencias son obvias para los que han tomado el tiempo de examinar a su literatura y a la palabra de Dios. Algunas de sus doctrinas son tan absurdas que hasta sería un desperdicio de tiempo darles la atención. Pero es necesario recordar que mucha gente nunca ha estudiado a la Bíblia seriamente, y lo que parece necedad para alguien que conoce bien a la Bíblia puede tener sentido para alguien que no ha estudiado. Puede ser que las diferencias no les serían tan obvias porque no conocen bien lo que han escrito los hombres inspirados de la Bíblia.

Los Testigos de Jehová dicen en sus escrituras que Dios no hace ningún esfuerzo para convertir a los pecadores en esta edad cristiana, pero que la conversión comenzará en la edad del Milenio. Esta es la razón porque dicen eso en sus Estudios en las Escrituras: “ . . .que la conversión del mundo en la edad presente no fue esperada de la Iglesia, pero su misión ha sido predicar el evangelio por todo el mundo como un testigo, y para prepararse bajo la dirección divina para su gran trabajo futuro . . . él (Dios) no ha tratado todavía de convertir al mundo” (Vol. 1, página 95). Otra declaración más: “Cuando los elegidos (llamados para ser hijos de Dios, herederos de Dios, y co-herederos con Cristo Jesús nuestro Señor – quienes han hecho su elección seguro) han reunido completamente, entonces el plan de Dios para la salvación del mundo estará apenas comenzando” (Vol. 1, página 98).

Ni una palabra de esto es verdad. El labor de nuestro Señor ha sido desde el principio salvar a los pecadores.

“Porque el Hijo del Hombre ha venido a salvar lo que se había perdido” (Mateo 18:11). Lucas también lo escribe: “porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.” (Lucas 19:10). Jesús explicó que él vino al mundo, no para juzgarlo, sino para salvarlo. (Juan 12:47). Pablo, hablando de su condición previa de perdicíon, dijo: “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero.” (1 Timoteo 1:15).

Juan escribe este lenguaje hermoso de Jesús: “yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10). En el final de su ministerio terrenal, Jesús mandó a sus doce apóstoles a predicar el evangelio por todo el mundo. Su objetivo era de dar a los hombres la oportunidad de oir, creer y obedecer a las buenas nuevas que podían ser salvos (Marco 16:15, 16). Cuando Pablo estaba predicando a los Judíos en Antioquía de Pisidia, les dijo: “y los que entre vosotros teméis a Dios, a nosotros nos es enviada la palabra de esta salvación.” (Hechos 13:26). El escritor de la carta a los hebreos hizo una fuerte afirmación de seguridad: “Por lo cual El también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de El se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos.” (Hebreos 7:25). En su segunda carta a los coríntios, el apóstol les insiste que no debían recibir a la gracia de Dios en vano: “Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.” (2 Coríntios 6:2).

Cuando los estudiantes honestos de la Bíblia leen estos pasajes, y cien más sobre el tema, no creo que tengan la impresión que la conversión es un trabajo de la iglesia en una edad imaginaria venidera llamada el Milenio. En su sermon en Atenas, Pablo les dijo a la gente de varias partes del mundo que Dios, “ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;” (Hechos 17:30-31). Este pasaje confirma que la conversión es para la edad presente: “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,” (Hebreos 2:3).

El sermón de Pedro en el día de Pentecostés fue documentado en Hechos, capítulo 2. En ese sermón, Pedro les dijo a las multitudes que lo estaban oyendo, “Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados” (Hechos 2:38). Dentro de unos pocos días, en el pórtico de Salomón del templo, les dijo otra vez a las multitudes, “Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio vengan de la presencia del Señor,” (Hechos 3:19).

Esta es la única edad en la cual la gente tendrá la oportunidad de convertirse. La muerte es el punto donde la oportunidad de arrepentirse acaba. No hay una segunda oportunidad en otro mundo. Jesús “será revelado desde el cielo con sus poderosos ángeles en llama de fuego, dando retribución a los que no conocen a Dios, y a los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesús” (2 Tesalonicenses 1:7-9). Cuando Jesús viene, será un tiempo de juicio, de separación, y de sentenciar. Es entonces cuando él se sentará en el trono de su gloria (Mateo 25:31). Esta es una escena de juicio, no de coronación o celebración. Jesús, como el Juez, separará a la gente como lo hace el pastor con sus ovejas y cabras (verso 32). “Y éstos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna” (verso 46).
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