22-10-2014, 12:36 PM
Hola Ramón y hermanos:
¡Buena síntesis!
Respecto del punto 1- quisiera que me den una opìnión sobre el siguiente caso: Cuando era niño conocí a una hermana, esposa de un misionero, que, en ausencia de su esposo, (por giras misioneras) organizaba reuniones de evangelización invitando a mujeres y matrimonios inconversos, en las que ella predicaba el Evangelio. (obviamente en presencia de esos hombres). Ella era muy apegada a la doctrina bíblica, pero consideraba que en esas oportunidades no se reunía la congregación o iglesia como tal, lo que era cierto, y sólo se trataba de una actividad privada de evangelización de personas inconversas. Esas reuniones se realizaban en un local alquilado o prestado, pues la iglesia en ciernes no tenía sede propia. (tampoco había hermanos capacitados para un trabajo semejante, pero, como fuera, ellos estaban excluidos de tales reuniones por razones doctrinales.
¿Qué opinan de esta situación?
Con la mejor intención,
Heriberto
¡Buena síntesis!
Respecto del punto 1- quisiera que me den una opìnión sobre el siguiente caso: Cuando era niño conocí a una hermana, esposa de un misionero, que, en ausencia de su esposo, (por giras misioneras) organizaba reuniones de evangelización invitando a mujeres y matrimonios inconversos, en las que ella predicaba el Evangelio. (obviamente en presencia de esos hombres). Ella era muy apegada a la doctrina bíblica, pero consideraba que en esas oportunidades no se reunía la congregación o iglesia como tal, lo que era cierto, y sólo se trataba de una actividad privada de evangelización de personas inconversas. Esas reuniones se realizaban en un local alquilado o prestado, pues la iglesia en ciernes no tenía sede propia. (tampoco había hermanos capacitados para un trabajo semejante, pero, como fuera, ellos estaban excluidos de tales reuniones por razones doctrinales.
¿Qué opinan de esta situación?
Con la mejor intención,
Heriberto

