15-11-2009, 05:43 PM
A veces me pregunto si realmente hay algún interés genuino en hallar la verdad, o si todo se trata de defender a armas tomar lo que uno cree que es verdad y le conviene que continúe siendo. Este caso de la mujer con flujo es tratado en el tema milagros de sanidad, y que se trate aquí solo desvía la vista de lo que interesa: que según Filipenses Jesús se despojó de su deidad.
Pero si así se prefiere, analicemos este caso. Se propone que Jesús luego de haberse despojado de su deidad continuó siendo 100% Dios. Una frase muy hermosa y que se repite al cansancio (por repetición se espera que se convierta en verdad) es que Jesús fue 100% hombre y 100% Dios. En tal caso tenemos que Dios iba caminando sin percibirse de la enfermedad de esta pobre mujer. O Dios no se percibió de su enfermedad o no tenía intención de sanarla. Dios (Jesús según la tesis) tampoco anticipó que esa mujer tuviera intenciones de ser sanada a escondidas, casi robando esa sanidad. Además, Dios no fue capaz de controlar su poder, ni de evitar que esta mujer le drenara parte. Y para terminar, resulta que Dios tampoco fue capaz de identificar quién había sido esa persona.
Lo que el NT muestra es algo muy diferente. En primer lugar muestra a un Dios que se despojó de su deidad hasta quedar en 0%. Este Jesús 100% hombre y 0% Dios (no se le niega la deidad a Cristo, no es eso lo que digo), no participó de forma activa en la sanidad de esta mujer. Jesús nunca tuvo la voluntad o intención de sanarla. Jesús no fue quien empleó ese poder. Pero Jesús siendo profeta y lleno del Espíritu Santo supo lo que había acontecido. ¿Qué hubo acontecido? Que Dios sanó de forma voluntaria a esa mujer. Que Dios conociendo su fe, la sanó. Y que la sanó por medio de Jesús.
Ahora veamos el tema del poder. Jesús no era una batería de poder al que se podía conectar de forma clandestina. Jesús no es como la red eléctrica a la que muchos se “cuelgan” ilegalmente. El poder de Jesús no era nada místico ni misterioso, es el mismo poder que tenemos todos los cristianos. “Y recibiréis poder…” El hecho que Jesús tuviera poder no lo hace ni un poquitíto diferentes a nosotros. Podemos seguir argumentando al respecto; podremos ver otros textos; pero este texto enseña que Jesús era idéntico a cualquier cristiano lleno del Espíritu Santo.
Pero si así se prefiere, analicemos este caso. Se propone que Jesús luego de haberse despojado de su deidad continuó siendo 100% Dios. Una frase muy hermosa y que se repite al cansancio (por repetición se espera que se convierta en verdad) es que Jesús fue 100% hombre y 100% Dios. En tal caso tenemos que Dios iba caminando sin percibirse de la enfermedad de esta pobre mujer. O Dios no se percibió de su enfermedad o no tenía intención de sanarla. Dios (Jesús según la tesis) tampoco anticipó que esa mujer tuviera intenciones de ser sanada a escondidas, casi robando esa sanidad. Además, Dios no fue capaz de controlar su poder, ni de evitar que esta mujer le drenara parte. Y para terminar, resulta que Dios tampoco fue capaz de identificar quién había sido esa persona.
Lo que el NT muestra es algo muy diferente. En primer lugar muestra a un Dios que se despojó de su deidad hasta quedar en 0%. Este Jesús 100% hombre y 0% Dios (no se le niega la deidad a Cristo, no es eso lo que digo), no participó de forma activa en la sanidad de esta mujer. Jesús nunca tuvo la voluntad o intención de sanarla. Jesús no fue quien empleó ese poder. Pero Jesús siendo profeta y lleno del Espíritu Santo supo lo que había acontecido. ¿Qué hubo acontecido? Que Dios sanó de forma voluntaria a esa mujer. Que Dios conociendo su fe, la sanó. Y que la sanó por medio de Jesús.
Ahora veamos el tema del poder. Jesús no era una batería de poder al que se podía conectar de forma clandestina. Jesús no es como la red eléctrica a la que muchos se “cuelgan” ilegalmente. El poder de Jesús no era nada místico ni misterioso, es el mismo poder que tenemos todos los cristianos. “Y recibiréis poder…” El hecho que Jesús tuviera poder no lo hace ni un poquitíto diferentes a nosotros. Podemos seguir argumentando al respecto; podremos ver otros textos; pero este texto enseña que Jesús era idéntico a cualquier cristiano lleno del Espíritu Santo.
