06-11-2009, 01:09 PM
La única celebración o conmemoración que se nos ordena a los cristianos es la de recordar la muerte y resurrección de Cristo. Esto lo hacemos básicamente con la Santa Cena; pero no se nos especifica cuándo ni con qué frecuencia hacerlo. Muchos cristianos lo hacen cada domingo; otros lo hacen toda vez que se reúnen; y otros apenas una vez al mes.
Ahora, la fecha, día, año y hora de la crucifixión y de la resurrección la sabemos igual que lo sabemos respecto del desembarque de Colón. Sin embargo, no es un dato que lo conozca ningún cristiano común. Incluso el 99.99% de los pastores no saben responder a esas preguntas. Eso convierte al hecho más importante de la historia en un hecho no histórico. La fecha, día, año y hora en que Jesús fue clavado a la cruz se parece más a la fecha, día año y hora en que el Rey Arturo sacó la espada de la piedra, que a la fecha, día, año y hora en que Colón pisó la arena.
En el imaginario popular la figura de Jesús está más próxima (en términos de realidad) a Batman que a Bolivar. Jesús es objeto de fe y resulta secundario si realmente existió. Eso es lo que resulta más cómodo y práctico para los predicadores. Pero no fue así para los primeros cristianos. A los primeros cristianos se les predicó de un Jesús al que habían visto, oído y tocado, un Cristo real e histórico; no un personaje inspirador pero que no interesa si corresponde había existido en realidad.
Entonces no solo es posible, sino que es imperioso que recuperemos ese momento que se nos pide rememorar y celebrar. Es urgente que cuando es esa fecha, día y hora, que nos reunamos a recordarlo celebrando una Santa Cena. Porque nuestra fe se basa en hechos concretos y sólidos, no en leyendas vagas.
Ahora, la fecha, día, año y hora de la crucifixión y de la resurrección la sabemos igual que lo sabemos respecto del desembarque de Colón. Sin embargo, no es un dato que lo conozca ningún cristiano común. Incluso el 99.99% de los pastores no saben responder a esas preguntas. Eso convierte al hecho más importante de la historia en un hecho no histórico. La fecha, día, año y hora en que Jesús fue clavado a la cruz se parece más a la fecha, día año y hora en que el Rey Arturo sacó la espada de la piedra, que a la fecha, día, año y hora en que Colón pisó la arena.
En el imaginario popular la figura de Jesús está más próxima (en términos de realidad) a Batman que a Bolivar. Jesús es objeto de fe y resulta secundario si realmente existió. Eso es lo que resulta más cómodo y práctico para los predicadores. Pero no fue así para los primeros cristianos. A los primeros cristianos se les predicó de un Jesús al que habían visto, oído y tocado, un Cristo real e histórico; no un personaje inspirador pero que no interesa si corresponde había existido en realidad.
Entonces no solo es posible, sino que es imperioso que recuperemos ese momento que se nos pide rememorar y celebrar. Es urgente que cuando es esa fecha, día y hora, que nos reunamos a recordarlo celebrando una Santa Cena. Porque nuestra fe se basa en hechos concretos y sólidos, no en leyendas vagas.
