Ayer, 11:41 PM
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Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, _Padre de misericordias y Dios de toda consolación,_ el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones...2 Corintios 1: 3–4
El Dios que nos consuela
Al vivir en un mundo caído y pecaminoso, sabemos que podemos experimentar todo tipo de aflicciones a lo largo de la vida.
* Job fue muy afligido: "El hombre, nacido de mujer, corto de días y hastiado de sinsabores" (ver Job 14:1). Job aprobó "el duro examen" y el Señor bendijo los últimos días de Job más que los primeros
( ver Job 42: 12).
Alguien escribió: _«Dios nunca usa a nadie hasta que no lo ha probado profundamente»._
* José es un buen ejemplo. El Señor lo usó para bendecir no sólo a sus hermanos, sino a toda la tierra de Egipto en tiempos de hambruna. José comprendio la razón de sus sufrimientos y les dijo a sus hermanos: _"Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien ..." ( ver Génesis 50: 20)._
* David, en sus aflicciones, habló del consuelo que obtenía de las Escrituras ( ver Salmo 119: 49- 50). También oró: _"Sea ahora tu misericordia para consolarme"_ (ver Salmo 119: 76).
* El apostol Pablo escribió a los Filipenses: _"Si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor ..."_ (ver Fil. 2: 1). Él relató cómo, después de haber llegado a Macedonia, sus cuerpos no tuvieron reposo, sino que fueron atribulados por todo. Por fuera había conflictos, por dentro temores. Pero Dios, consuela a los humildes, ( ver 2 Cor. 7: 5-6).
Dios nos consuela y siempre está pendiente de nuestras aflicciones.
_"Tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse"._ Romanos 8: 18
_Adaptación TLN 2026_

