• 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
Bautismo y tentación de Jesús
#1
La versión de los sinópticos
Quien hace una lectura rápida de los Evangelios sinópticos queda con la fuerte impresión de que el bautismo de Jesús y su tentación en el desierto luego de los cuarenta días; fueron eventos inmediatamente consecutivos. Esa es la interpretación más obvia en una primera lectura.
Luego; en la medida en que se van estudiando esos pasajes con más atención, se descubren infinidad de verdades espirituales. Eso es natural en la Palabra de Dios, que se renueva y nos vuelve a hablar cada vez que la leemos. Así, hemos oído decenas o centenares de sermones basados en esos pasajes; y hemos leído un buen número de comentarios y de estudios bíblicos, siempre descubriendo nuevas facetas de esos episodios tan conocidos.
Y aquella impresión que tuvimos – que luego de su bautismo, Jesús fue llevado al desierto sin intermediar otros acontecimientos – subsiste en nuestro pensamiento; crece y se afianza más y más.
#2
Juan aclara las cosas
Pero cuando leemos los primeros capítulos del Evangelio según Juan ¿qué sucede? Se nos crean ciertas confusiones y hay cosas que escapan a nuestra comprensión. La historia que cuanta Juan sobre el primer encuentro de ellos – Juan, Andrés, y Pedro – no parece encajar fácilmente con el registro de los tres Evangelios sinópticos. Pero con un poco de revisarlo todo, esos detalles empiezan a encajar unos con otros.
Sin embargo persiste una dificultad respecto a los acontecimientos que se siguieron al bautismo de Jesús. Juan parece decir que luego de su bautismo, Jesús encontró a sus primeros discípulos; fue a la boda ce Canaá; volvió a Jerusalén donde expulsa del Templo a los mercaderes, y visita a Nicodemo. Nada dice de los cuarenta días en el desierto ni de la tentación.
Una solución fácil, es interpretar que los acontecimientos en Juan sucedieron luego de los cuarenta días. Entonces, Jesús habría regresado a donde estaba el bautista y se suceden los hechos narrados por Juan.
¡Buen intento!; la única formula que parece resolver este conflicto. Sin embargo el leguaje de Juan; según lo pone en labios del bautista; dan la impresión; fuerte impresión; que el descenso de la paloma había sido un hecho muy reciente. También llama la atención al énfasis que hace Juan estableciendo la secuencia de los días subsiguientes. Como para que no quedaran dudas.

Es que Juan fue por mucho el último Evangelio al ser escrito. Y es mi opinión que uno de sus propósitos fue el de completar las lagunas que los otros habían dejado, y de corregir malentendidos que habrían generado los sinópticos. Estas interpretaciones confundidas eran hechas por los nuevos hermanos; aquellos que no habían sido contemporáneos del ministerio de Jesús, y que no estaban familiarizados con la realidad de los acontecimientos como lo estaban los lectores de Mateo, de Marcos, y de Lucas.
Por eso Juan escribe que “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro”. Yo leo entre líneas: “sino que fueron escritas en los otros Evangelios”. Y Juan continúa “Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”. O sea “para que no se confundan y su fe no decaiga ante aparentes contradicciones entre los Evangelios ya escritos”. Y respecto a la cobertura de las lagunas dejadas por los otros Evangelios, Juan tiene que disculparse ya que “Hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales, si se escriben una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir.”
Este doble propósito; aunque secundarios a su propósito principal al escribir su Evangelio; está ampliamente sustentado a lo largo del Diamartirón, donde en ejemplo tras ejemplo se ve esa pluma aclaratoria de Juan. Pero recorrer esa parte nos distraería del punto que estoy intentando demostrar.

Así que si Juan nos dice que Jesús no fue inmediatamente del Jordán al desierto; entonces lo hizo después de la Pascua; aquella Pascua cuando purifica al Templo por primera vez. De tal modo se produce una interesante coincidencia. Los cuarenta días corresponden al tiempo que separa la Pascua de Pentecostés. Corresponde al período entre su resurrección y su ascensión. En este caso; los cuarenta días son anticipados por el descenso del Espíritu Santo a Él; y culmina con el inicio de su ministerio. Mientras que en el último caso; a los cuarenta días los antecede la consumación de su ministerio en la cruz; y termina con la venida del Espíritu Santo sobre los discípulos.
Además, acomodando el orden de los relatos de ese modo se evita llevar al bautismo de Jesús tan atrás en el tiempo; en pleno invierno; cuando parece difícil visualizar a las multitudes entrando a las aguas del Jordán para bautizarse. También, otras consideraciones; que no convienen discutir aquí, apuntan a que el bautista no habría comenzado la etapa bautismal de su ministerio sino hasta bastante más tarde; y que en aquel invierno su ministerio era básicamente de predicación.
#3
Marcos contradice a Juan
Pero las cosas no son así de fáciles de acomodar. No se trata apenas de descartar una falsa impresión que hemos tenido desde siempre. Si el reto fuese ese; ya sería harto difícil. Corregir un concepto equivocado cuando se ha instalado en nuestras mentes, en nuestros labios, y en nuestros libros, por siglos; no es tarea sencilla. Pero el problema es mucho más complejo. Antes de intentar desdecir a todos los pastores, comentaristas, y eruditos; debo desdecir al propio Marcos.
Marcos relata la tentación diciendo: “Y luego el Espíritu le impulsó al desierto” (RVR); o “En seguida el Espíritu lo impulsó a ir al desierto” (NVI). Otras versiones como la Biblia Textual dice: “Y enseguida…”; El Nuevo Testamento Traducción Directa dice: “En seguida…”; y el Nuevo Testamento Interlineal también confirma: “Y en seguida…”. De tal modo parece difícil defender la idea de que entre el bautismo de Jesús y sus cuarenta días en el desierto, se puedan mechar los relatos de Juan.
Y así quedamos perdidos en un laberinto sin salida. Es un laberinto muy sencillo; se trata de un corredor en línea recta sin esquinas ni cruces; con solo las opciones de ir hasta un extremo o hacia el otro. Pero en ninguno de los extremos encontramos una puerta abierta. La puerta que dice “Marcos” no se abre con la llave que tenemos; pero en la puerta que dice “Juan” la llave tampoco sirve. ¡Quizás no sea la llave correcta!

El Diablo nos pone a prueba y nos susurra cosas como que los Evangelios se contradicen; que no podemos armonizarlos y que la Palabra de Dios no es fiable. Pero gracias a Dios que Dios mismo nos da la salida.
#4
La llave apropiada
La palabra que estamos usando para abrir la puerta es “enseguida”, la cual es apenas una copia de la llave original griega escrita por Marcos: “eujqu;"” (euthus). Si nos fijamos en un buen diccionario griego, encontramos que significa enseguida, derecho, recto, directo, inmediatamente. Y por eso, los traductores la entienden literalmente como enseguida. Es un enseguida que implica inmediatamente después, sin mediar tiempo. O tal vez no significa eso.

Quizás signifique en consecuencia inmediata, sin mediar otras causas. Entonces podemos entender a euthus no como hechos consecutivos en el tiempo (uno primero y el otro luego), sino como consecutivos en el motivo (el segundo fue consecuencia directa de la causa) Podemos interpretar que Marcos está haciendo énfasis en el hecho que el bautismo de Jesús, traía como consecuencia ineludible su tentación; y que el bautismo a solas y de por sí fue causa suficiente para que Jesús fuera tentado.
Esa correlación causa-efecto entre el bautismo y la tentación de Jesús es opinión de prestigiosos comentaristas. Sin embargo, ellos no están afirmando que eso quede evidente por el uso de euthus por parte de Marcos. Ellos en realidad continúan opinando que los dos acontecimientos fueron inmediatos en el tiempo. Es bueno aclarar las convergencias y las divergencias de estos reconocidos hermanos y mis opiniones.
Pero tanto ellos como yo; aunque muy bien intencionados y todos nosotros buscando la luz; podemos estar equivocados en muchas cosas que afirmamos. Quien no estaba equivocado era Marcos siendo inspirado por el Espíritu Santo para plasmar la Palabra de Dios. Por eso vale toda la pena el investigar qué quiso significar Marcos.
#5
La palabra euthus y el uso que le da Marcos
Marcos es quién más hizo uso de esa palabra griega. Normalmente uno buscaría en qué otros contextos del Nuevo Testamento se usa tal o cual palabra griega. Eso ayuda muchísimo a comprenderla. Y en este caso es el propio Marcos que usó y abusó de euthus. Y aunque en algunos casos; como en este versículo; da lugar a ambas interpretaciones, en la mayoría de las veces no significa una instantaneidad de los hechos, sino una causalidad directa entre ellos.
En 1:3 la usa para decir “haced derechas sus sendas”. En 1:10 la vuelve a usar diciendo “y al instante, cuando subía del agua”. En este caso el traductor vuelve a interpretar como que el bautismo y el descenso del espíritu como paloma fueron hechos inmediatos en el tiempo. Y lo fueron; pero también es verdad que el descenso del Espíritu fue la consecuencia directa del bautismo de Jesús. La siguiente mención es esta de 1:12 que estamos discutiendo.

Como dije, el listado de los ejemplos es largo. Uno que me queda claro está en 1:18 cuando relata el llamamiento de Pedro. Sabemos que éste no dejó las redes en ese instante, pues tanto en Lucas 5.1-11 como en Juan 21:1-ss lo encontramos aún pescando. Por eso yo afirmo que euthus en la pluma de Marcos significaba “resultado directo; motivo suficiente; consecuencia ineludible”. El relato de Marcos no significa que Pedro dejó caer las redes que sostenía en las manos y que siguió a Jesús sin decir palabra ni dar instrucciones a sus empleados, abandonándolo todo de forma instantánea. Sí significa que aquel llamado de Jesús fue la causa de que dejara de ser pescador y se dedicara al ministerio del apostolado de forma plena y exclusiva.

Lo interesante de todas estas oportunidades en que Marcos escogió euthus para expresarse es que en ninguna se vale de un verbo en aoristo. Recuérdese que el aoristo es una forma verbal que implica “ya” “de una vez”; y que ese recurso que brinda el uso del aoristo es ampliamente aprovechado por los autores del Nuevo Testamento.

También cabe recordar que en griego el adverbio de tiempo es “h[dh” (ede) el cual se traduce como ya; al punto; ahora; luego; pronto; enseguida; e inmediatamente. Marcos sabía hacer uso de él (4:37; 6:35(x2); 8:2; 11:11; 13:28; 15:42,44), pero no lo utiliza aquí.
#6
La puntuación de Marcos
En los Evangelios hay otras claves que nos ayudan a entenderlo. Me refiero al uso de las mayúsculas. Todo eso lo explico en los apéndices más abajo, y es bueno que el lector se interiorice del tema antes de continuar con este análisis.

El caso es que Marcos 1:12 comienza con una mayúscula. De modo que pudo haber sido un fragmento totalmente independiente del fragmento que registra el bautismo de Jesús. Marcos, simplemente los puso uno a continuación del otro. Por tanto se trata de dos episodios desconexos en la fuente original, y la palabra euthus no puede relacionarse con el versículo anterior en Marcos, sino al versículo anterior en aquel documento de donde Marcos lo substrajo.
De otro modo; Marcos está utilizando la mayúscula para aclararnos que se tratan de dos episodios independientes; sin embargo quiere decirnos que también guardan una estrechísima relación de causa-consecuencia; y para eso usa euthus.
#7
¿A QUÉ NOS LLEVA?
Pero; ¿vale la pena toda esta discusión?. En principio sirve para definir la secuencia de los relatos de los cuatro Evangelio y reconstruir una armonía del ministerio de Jesús como lo han hecho muchos hermanos. Al fin de cuentas, este libro apunta a hacer una presentación atractiva del Diamartirón; la armonía que presento como la definitiva.
La objeción que suelen recibir las armonías es ¿qué tan importante puede ser el ordenar los Evangelios de forma cronológica? En realidad una armonía apunta a mucho más que apenas eso. Una armonía busca defender y demostrar la inspiración e infalibilidad de la Escritura, resolviendo las aparentes contradicciones cronológicas que todos encontramos en los Evangelios. Por otra parte; el Diamartirón y otras armonías intentan incluso fechar cada relato en particular. Porque los Evangelios no comienzan con “Había una vez…” ni son leyendas atemporales. Los Evangelios son registros históricos fidedignos.
#8
CONCECUENCIA TEOLÓGICAS
Ahora permítame explorar algunas posibles consecuencias teológicas basadas en cuándo ubicamos a los cuarenta días respecto del bautismo y de los relatos de Juan. Conste que son conjeturas que examinan diferentes ópticas sugeridas por el arreglo de los hechos según el criterio del Diamartirón (bautismo; Juan 1 al 3; cuarenta días). Estos siguientes análisis no son parte del Diamartirón ni son mi opinión definitiva, sino un ejemplo de cómo una armonía puede abrirnos el horizonte a perspectivas que de otra forma no imaginaríamos.
#9
Cómo Jesús planteó el ministerio
Lo que se puede deducir o interpretar, es que Jesús no sabía con certeza cómo iba a ser su ministerio, ni cuánto iba a durar. Él se había despojado de toda divinidad, y su conocimiento intelectual no superaba en mucho al de cualquier hombre que estudiara las Escrituras. Lo que sí tenía muy claro es que Él debía ser sacrificado como cordero pascual a favor de nuestros pecados.
Cuando el bautista comienza a predicar, Jesús comprende que es su tiempo. Se bautiza y se prepara para morir en esa Pascua. El discipulado será todo responsabilidad del bautista. Él no pasa anónimo ya que el bautista lo señala (Jn 1:29-ss). En consecuencia se le llegan unos discípulos “imprevistos” (Jn 1:38). No los rechaza pero se va a Canaá; porque él no puede ser muerto antes de tiempo, sino en la fecha exacta. Allí trata de pasar inadvertido esperando su día (Jn 2:4).
Entonces cuando se aproxima la fecha de la Pascua, sube a Jerusalén. De esta vez se hace bien notorio y evidente expulsando a los comerciantes. Se declara Hijo de Dios (Jn 2:16) lo cual era tomado como blasfemia y causa de muerte; y de hecho fue esa la acusación que lo terminará condenando a la cruz. Y desafía a los judíos a que lo maten, profetizando su posterior resurrección (Jn 2:19).
Esta enseñanza de Jesús en Juan 2:19-22 es muy interesante. En el Diamartirón queda claramente expuesto que las enseñanzas de Jesús fueron avanzando junto con el progreso de su ministerio. Él enseñaba las cosas oportunas en el momento apropiado. Por eso extraña que ya hablara de su muerte y resurrección tan temprano en su ministerio. Este tema Él comienza a enseñarlo solamente después de la confesión de Pedro (Mt 16:21; Mc 8:31), y nunca antes. Por eso, es un fuerte indicio de que Jesús esperaba ser sacrificado en esa primer Pascua.
Su “plan” tiene éxito (Jn 2:23); pero no lo crucifican. Poco después Él se pregunta “¿Qué pasó? Porque el tiempo es ahora y es ya” (Jn 4:35)
#10
Cómo Jesús replanteó el ministerio
William Barclay hace un comentario muy interesante respecto de la tentación de Jesús. Propone que Jesús se retiró al desierto para meditar cómo encarar su ministerio, qué estrategia o método iba a seguir. En esa circunstancia satanás se aparece para desviarlo en el camino de su ministerio. Le propone ganarse a la gente dándoles pan; le sugiere maravillar a la multitud con actos como el saltar desde el pináculo; y finalmente le ofrece conquistar al mundo sometiéndose a la misma persona y métodos de satanás.
En el Diamartirón he descubierto una infinidad de secuencias de tres. Como decía en el prólogo, Jesús repetía sus enseñanzas tres veces. En este caso son tres tentaciones que se repiten tres veces cada una. Por ejemplo: después de tentarlo a saltar del pináculo (Mt 4:5-6), lo tienta a probar sus palabras saltando desde un acantilado (Lc 4:28-30); y finalmente lo tienta a saltar de la misma cruz (Mc 14:30). Y la propuesta siempre es la misma: demostrar su deidad. Pero nada de esto es evidente si no se sigue una armonía cronológica del ministerio de Jesús.
De todos modos volvamos con Barclay. Si él está acertado, entonces está coincidiendo con esta óptica. Que Jesús pensaba en un ministerio relámpago y que luego de no ser crucificado en esa primer Pascua le fue necesario volver a ponderar las cosas y retirarse a meditar y orar respecto al desarrollo de su ministerio y a la consumación de su misión.

Pero ¿qué sucede? Que el bautista es encarcelado. Entonces Jesús es quien va por sus discípulos y llama a aquellos que habían venido a Él sin que Él los hubiera llamado. Porque ahora el bautista no iba a poder continuar con el discipulado sino que lo iba a tener que hacer Él mismo.
Y esto de los discípulos es interesante en otro sentido. Ellos testificaron de lo que vieron y oyeron; atestiguaron lo que presenciaron. Si ellos ya habían tenido contacto con Jesús antes de los cuarenta días y tentación; entonces tiene sentido que los discípulos incluyan ese episodio en los Evangelios; de otra forma estarían atestiguando de segunda mano. Cuidado; eso no significa que los discípulos lo acompañaran en el desierto; en absoluto.

Así comienza el “Plan B”. Dígame ¿a usted no le llamó nunca la atención que los sinópticos digan que Jesús comenzó su ministerio después que el bautista fuera encarcelado, mientras Juan los muestra a los dos claramente manteniendo ministerios simultáneos? (Jn 3:22-ss). La respuesta es que los sinópticos se refieren al “Plan B”; porque en el “Plan A” lo de Jesús no era un ministerio en sí; en esa etapa el discipulado era tarea exclusiva o principal del bautista.
Entonces Jesús comienza desde el principio: Nazaret. Y les anuncia el comienzo oficial de su ministerio. Jesús ya había descubierto la voluntad de Dios para su ministerio: forma, propósito, método, meta, estrategia; todo lo leía en Isaías (Lc 4:18-19). A este “plan” yo preferiría llamarlo “Plan D” el plan de Dios; mientras que al primero habría sido mejor denominarlo “Plan J”.
Este ministerio iba a ser de un año; hasta la próxima Pascua cuando entonces sí iba a ser muerto. Y uno de los puntos altos de este comienzo de ministerio es el Sermón del Monte. Según mi interpretación, es posible que todos esos “Oísteis que fue dicho” con que Jesús inicia sus enseñanzas fueran un retomar de los temas que el bautista les había estado enseñando. Al fin de cuentas, la misión del bautista era la de preparar el camino. Ahora Jesús; el nuevo maestro que sustituyó al bautista; retoma las clases y sigue hacia delante.

Así, Jesús lleva a la práctica al “Plan D”. Pero algunas cosas no van a ir muy bien y como Dios es misericordioso acabó pasando al “Plan M” que incluirá un año extra. Pero eso es terreno del siguiente tema en esta presentación del Diamartirón ¿Cuánto duró el ministerio de Jesús?


Posibles temas similares…
Tema Autor Respuestas Vistas Último mensaje
  Jesús se pone severo (segunda parte) Willy 1 3,751 23-10-2018, 08:43 PM
Último mensaje: Edison
  Lo qué dijo Jesús de sí mismo. Caminito 0 2,768 21-08-2016, 11:54 AM
Último mensaje: Caminito
  Jesús, como Jesús no era Dios Oscar Goinheix Lehrer 63 66,970 04-01-2014, 05:25 PM
Último mensaje: eduardo chang
  Jesús se pone severo (primera parte) Willy 0 3,379 26-11-2013, 01:23 AM
Último mensaje: Willy
  2 Los milagros de Jesús Oscar Goinheix Lehrer 22 26,157 18-12-2012, 12:23 PM
Último mensaje: joao luis
  ¿Quién es entonces Jesús? Caminito 86 68,880 04-11-2011, 10:45 PM
Último mensaje: Edison
  8 Jesús calma una tormenta Oscar Goinheix Lehrer 1 6,933 25-09-2010, 11:47 AM
Último mensaje: rmep
  CUESTIONANDO LA DIVINIDAD DE JESUS Edison 87 72,321 24-11-2009, 10:38 PM
Último mensaje: Heriberto
  Cristo y Jesús Oscar Goinheix Lehrer 59 50,665 19-11-2009, 06:49 PM
Último mensaje: Heriberto
  9 Jesús camina sobre el mar Oscar Goinheix Lehrer 0 7,007 09-11-2009, 09:39 AM
Último mensaje: Oscar Goinheix Lehrer

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)