10-04-2015, 07:18 PM
Para reflexionar...
"Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra" (Mateo 6:10).
Un hombre de negocios se dirigió a una Sociedad Misionera con cierta cuantía en dinero. Sintió la dirección de Dios para donar aquel valor para un misionero que necesitaba hacer un viaje urgente, de excelente propósito, y no poseía el dinero de los billetes. Al llegar al local, se enteró de que el viaje había sido cancelado por falta de dinero. Triste y abatido, él confesó: "Dios me mandó venir a hace algunos días atrás y yo me atrasé."
Muchas veces perdemos grandes bendiciones porque retrasamos aquello que es de la voluntad del Señor. Damos prioridad a nuestros propios intereses y, cuando nos sobra tiempo recién nos acordamos de las cosas espirituales.
Y, casi siempre, las maravillas que Dios tiene para nosotros, acaban perdidas en ese período de tiempo entre "lo que es mío" y "lo que es de Dios".
Sabios seríamos si todo nuestro tiempo fuese para Dios, dejando que Él mismo determinase lo que es de nosotros en ese período. Cuando el Señor tiene el primer lugar en nuestras vidas, nunca nos atrasamos para demostrar amor a una persona herida emocionalmente o a aquellos que se sienten rechazados. Nunca llegamos tarde cuando alguien necesita de nuestro socorro en alguna área de su vida. Nunca dejamos de oír al Señor decir "Ven" o de contestar "heme aquí". Al perder una bendición a causa de nuestra indiferencia, otros acaban sintiéndose fracasados. Estaban esperando por nosotros, por nuestra obediencia, por nuestro sometimiento, por nuestro compromiso delante de Dios. Y, peor que nuestra infelicidad, es saber que otros se sintieron infelices porque les ignoramos. Nosotros nos ponemos tristes, alguien más se pondrá triste, y el Señor también se entristecerá porque no hemos sido "siervos buenos y fieles".
¡Nunca es tarde para conseguir que dejemos de atrasarnos! ¡Nunca es tarde para que comencemos a vivir, realmente, una nueva vida en Cristo! ¡Nunca es tarde para ser de bendición y para que bendigamos a muchos alrededor! ¿Tú aún demoras en obedecer a Dios?
Paulo Barbosa Un ciego en el Internet
paulobarbosa@ministeriopararefletir.com.br pararefletir.ministerio@gmail.com Ministerio Para Reflexionar. __._,_.___
"Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra" (Mateo 6:10).
Un hombre de negocios se dirigió a una Sociedad Misionera con cierta cuantía en dinero. Sintió la dirección de Dios para donar aquel valor para un misionero que necesitaba hacer un viaje urgente, de excelente propósito, y no poseía el dinero de los billetes. Al llegar al local, se enteró de que el viaje había sido cancelado por falta de dinero. Triste y abatido, él confesó: "Dios me mandó venir a hace algunos días atrás y yo me atrasé."
Muchas veces perdemos grandes bendiciones porque retrasamos aquello que es de la voluntad del Señor. Damos prioridad a nuestros propios intereses y, cuando nos sobra tiempo recién nos acordamos de las cosas espirituales.
Y, casi siempre, las maravillas que Dios tiene para nosotros, acaban perdidas en ese período de tiempo entre "lo que es mío" y "lo que es de Dios".
Sabios seríamos si todo nuestro tiempo fuese para Dios, dejando que Él mismo determinase lo que es de nosotros en ese período. Cuando el Señor tiene el primer lugar en nuestras vidas, nunca nos atrasamos para demostrar amor a una persona herida emocionalmente o a aquellos que se sienten rechazados. Nunca llegamos tarde cuando alguien necesita de nuestro socorro en alguna área de su vida. Nunca dejamos de oír al Señor decir "Ven" o de contestar "heme aquí". Al perder una bendición a causa de nuestra indiferencia, otros acaban sintiéndose fracasados. Estaban esperando por nosotros, por nuestra obediencia, por nuestro sometimiento, por nuestro compromiso delante de Dios. Y, peor que nuestra infelicidad, es saber que otros se sintieron infelices porque les ignoramos. Nosotros nos ponemos tristes, alguien más se pondrá triste, y el Señor también se entristecerá porque no hemos sido "siervos buenos y fieles".
¡Nunca es tarde para conseguir que dejemos de atrasarnos! ¡Nunca es tarde para que comencemos a vivir, realmente, una nueva vida en Cristo! ¡Nunca es tarde para ser de bendición y para que bendigamos a muchos alrededor! ¿Tú aún demoras en obedecer a Dios?
Paulo Barbosa Un ciego en el Internet
paulobarbosa@ministeriopararefletir.com.br pararefletir.ministerio@gmail.com Ministerio Para Reflexionar. __._,_.___

