18-03-2015, 08:02 PM
Por Paulo Barbosa
"Porque de la abundancia del corazón habla la boca" (Mateo 12:34).
"El profesor debe saber aquello que desea enseñar."
Podemos decir, según y como, con relación a nuestra vida con Dios. ¿Cómo predicaremos lo que no sabemos? ¿Como testificaremos de aquello qué no experimentamos? ¿Como podremos alumbrar el camino de las personas si el nuestro continúa envuelto en obscuridad? ¿Como sembraremos esperanza si ya desistimos delante del primer obstáculo? ¿Como podremos esperar el amor entre los hombres si conservamos guardado en el corazón odios antiguos? ¿Como podremos estimular la generosidad en la obra de Dios si nuestras manos y bolsillos están completamente lacrados?
Si Dios es el tema de mis charlas, debo conocerlo bien a través de Su Palabra. Si quiero ser usado por el Señor para
bendecir vidas, primero necesito tener comunión con Él a través de la oración. Si quiero proclamar que Dios es por
nosotros, primeramente tengo que creer plenamente que Él es por mí, para que mis palabras no parezcan un discurso vacío e inconsistente.
Mejor que decir que Jesús cura es agradecer al Señor por las curas espirituales hechas en nuestras vidas. Mejor que
predicar que Jesús es el Camino es andar siempre en él, sin desviarnos un momento siquiera. Mejor que enseñar que
nuestro Salvador es la Verdad, es no tener de avergonzarnos por actitudes engañosas y mentirosas. Mejor que convidar a un amigo a aceptar a Cristo como Señor y Salvador, es mirar hacia la cima y exclamar: "¡Señor mío, Dios mío, mi Salvador y Señor. cómo me alegro de haberte abierto mi corazón!".
Que nuestro corazón conozca a Dios. Que esté lleno de la alegría de Dios. Que de la abundancia de esta alegría
podamos hablar día y noche... ¡siempre!
Paulo Barbosa
Un ciego en el Internet
(Tomado de la lista de correo de "Siguiendo sus Pisadas")
"Porque de la abundancia del corazón habla la boca" (Mateo 12:34).
"El profesor debe saber aquello que desea enseñar."
Podemos decir, según y como, con relación a nuestra vida con Dios. ¿Cómo predicaremos lo que no sabemos? ¿Como testificaremos de aquello qué no experimentamos? ¿Como podremos alumbrar el camino de las personas si el nuestro continúa envuelto en obscuridad? ¿Como sembraremos esperanza si ya desistimos delante del primer obstáculo? ¿Como podremos esperar el amor entre los hombres si conservamos guardado en el corazón odios antiguos? ¿Como podremos estimular la generosidad en la obra de Dios si nuestras manos y bolsillos están completamente lacrados?
Si Dios es el tema de mis charlas, debo conocerlo bien a través de Su Palabra. Si quiero ser usado por el Señor para
bendecir vidas, primero necesito tener comunión con Él a través de la oración. Si quiero proclamar que Dios es por
nosotros, primeramente tengo que creer plenamente que Él es por mí, para que mis palabras no parezcan un discurso vacío e inconsistente.
Mejor que decir que Jesús cura es agradecer al Señor por las curas espirituales hechas en nuestras vidas. Mejor que
predicar que Jesús es el Camino es andar siempre en él, sin desviarnos un momento siquiera. Mejor que enseñar que
nuestro Salvador es la Verdad, es no tener de avergonzarnos por actitudes engañosas y mentirosas. Mejor que convidar a un amigo a aceptar a Cristo como Señor y Salvador, es mirar hacia la cima y exclamar: "¡Señor mío, Dios mío, mi Salvador y Señor. cómo me alegro de haberte abierto mi corazón!".
Que nuestro corazón conozca a Dios. Que esté lleno de la alegría de Dios. Que de la abundancia de esta alegría
podamos hablar día y noche... ¡siempre!
Paulo Barbosa
Un ciego en el Internet
(Tomado de la lista de correo de "Siguiendo sus Pisadas")

