09-11-2009, 09:42 AM
Alimentación de 5.000 y de 4.000
Nunca se dice en ninguno de los dos relatos, en ninguno de los cuatro evangelios, que Jesús multiplicara los panes y peces. Lo que se dice es que los bendijo y que los partió en porciones. Luego, solo al recoger las sobras es que queda en evidencia lo sucedido.
No es correcto visualizar a los peces y panes apareciendo como de la nada y desbordándose de las manos de Jesús. Doce, veinte, cien, mil. Tampoco es correcto visualizar a Jesús cortando y dando, cortando y dando, sin que el trozo inicial jamás se agotara. Eso se parece a un prestidigitador que va haciendo aparecer infinitas cartas de entre sus manos.
Una posible explicación de lo sucedido es así: La mayoría de la gente tenía cada cual un poco de alimento. No es creíble que solo los apóstoles tuviesen panes y peces consigo. Lo que Jesús hace es bendecir los alimentos y compartirlos. Esto habría provocado en la gente la caída de la barrera del egoísmo.
La explicación es muy sencilla; pero los relatos en los evangelios no son más complejos que esto. Lamentablemente, estamos predispuestos a oír historias asombrosas y maravillosas, y a veces no podemos entender los hechos con la sencillez con que se escribieron.
Nunca se dice en ninguno de los dos relatos, en ninguno de los cuatro evangelios, que Jesús multiplicara los panes y peces. Lo que se dice es que los bendijo y que los partió en porciones. Luego, solo al recoger las sobras es que queda en evidencia lo sucedido.
No es correcto visualizar a los peces y panes apareciendo como de la nada y desbordándose de las manos de Jesús. Doce, veinte, cien, mil. Tampoco es correcto visualizar a Jesús cortando y dando, cortando y dando, sin que el trozo inicial jamás se agotara. Eso se parece a un prestidigitador que va haciendo aparecer infinitas cartas de entre sus manos.
Una posible explicación de lo sucedido es así: La mayoría de la gente tenía cada cual un poco de alimento. No es creíble que solo los apóstoles tuviesen panes y peces consigo. Lo que Jesús hace es bendecir los alimentos y compartirlos. Esto habría provocado en la gente la caída de la barrera del egoísmo.
La explicación es muy sencilla; pero los relatos en los evangelios no son más complejos que esto. Lamentablemente, estamos predispuestos a oír historias asombrosas y maravillosas, y a veces no podemos entender los hechos con la sencillez con que se escribieron.
