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Reconocer la Ruina Espiritual, un paso a la vida nueva - Versión para impresión

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Reconocer la Ruina Espiritual, un paso a la vida nueva - Caminito - 26-09-2012

Mateo 16:6 Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.
7 Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan.
8 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan?
9 ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis?
10 ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis?
11 ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos?
12 Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos
.

La levadura en la harina se utiliza para hacer que ésta se fermente y produzca aire que la inflama durante la cocción o calentado dándole volumen, haciéndola aparentar de mayor volumen, pero en realidad en el más estricto sentido de la palabra, la contamina con vanidad humana, de aire que la inflama llenándola de apariencia inútil y orgullosa.

Hay muchos pasajes de la escritura que nos hablan de que el hombre necesitaba ser salvado de su destino al infierno, pero también nos hablan de la imposibilidad de éste, en sus propias fuerzas de poder variar este destino.

Los fariseos y los saduceos, fueron religiosos. ¿Qué es un hombre religioso? De acuerdo a los parámetros humanistas, un hombre religioso, considera que el hacer una serie de actos externos como rituales, rezos, actitudes o posturas físicas como hincarse, juntar sus manos, cerrar sus ojos, son válidas para ser considerados como hombres piadosos o peor aún; establecen parámetros sacados de sus prejuicios y los establecen como normas de conductas que deben ser observadas a la misma altura que la palabra de Dios y juzgan desde esta perspectiva el cumplimiento de los estándares que a Dios le agradan, sin ver que es muy pretenciosa, soberbia y fuera de la realidad esta postura, pues hasta creen que el mismo Dios del cielo lo pueden meter a un molde inventado por ellos mismos, creando así, una concepción religiosa que nada en absoluto tiene que ver con lo que Dios ha revelado en su santa palabra. Por supuesto que no se dan cuenta, al contrario, piensan que es así como agradan a Dios. Y todo comienza con tan solo un poco. La levadura en el pan se usa en medidas de pizcas, “lo que se tome con dos dedos” y con ello es suficiente para distorsionar el verdadero propósito que Dios busca en el corazón humano.

Las más grandes doctrinas apóstatas comenzaron con un pequeño desvío.

Dios dice que la salvación es por fe, algunos hombres religiosos dicen que es por obras.
Dios dice que solo los que han recibido a Jesucristo son hijos de Dios, algunos religiosos dicen que todo hombre o mujer es hijo de Dios.
Dios dice que hay infierno, los religiosos dicen que no existe.
Dios dice que existe Satanás, algunos hombres religiosos dicen que no existe.
Dios dice que su palabra es verdad, algunos hombres religiosos dicen que la verdad es relativa.
Dios dice que hay un solo Dios, algunos hombres dicen que hay tantos dioses como personas hay en el mundo y que todos son el mismo.
Dios dice que Jesucristo es el camino, la verdad y la vida y que nadie puede ir al Padre sino es por él; algunos hombres religiosos dicen que se puede llegar a Dios por medio de otras personas más a las que llaman intercesoras.

Y así podemos seguir la lista y este es el símbolo del anticristo, pero todo comienza con una idea contradictoria a las sanas enseñanzas de la Biblia y nosotros, los que nos llamamos evangélicos, pues decimos que la Biblia contiene la palabra de Dios, deberíamos ser los que con temor y temblor cuidáramos de nuestra salvación y de la palabra de Dios, escudriñándola con amor, cuidado y celo santo, para luego practicarla en todas las maneras posibles sin añadir, ni quitar nada, llenos del Espíritu Santo para que la letra no mate.

Un poco de levadura, leuda o fermenta, toda la masa:

Dios dice:

Romanos 3:10 Como está escrito:
No hay justo, ni aun uno;
11 No hay quien entienda.
No hay quien busque a Dios.
12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
13 Sepulcro abierto es su garganta;
Con su lengua engañan.
Veneno de áspides hay debajo de sus labios;
14 Su boca está llena de maldición y de amargura.
15 Sus pies se apresuran para derramar sangre;
16 Quebranto y desventura hay en sus caminos;
17 Y no conocieron camino de paz.
18 No hay temor de Dios delante de sus ojos
.

El verso 10 dice claramente que “no hay justo, ni aun uno” y significa que las llamadas justicias que hagamos en la carne, son como trapos de inmundicia y cuando la escritura llama inmundicia, está hablando de porquería, de estiércol, de excremento maloliente y contaminado con putrefacción, cosa insoportable. No sirve más que para producir náuseas y Dios lo abomina como nosotros abominamos esta suciedad, el Señor intenta mostrarnos a que grado es repulsivo lo que humanamente llamamos “justo” ante los ojos santísimo de Dios.

El verso once dice: “No hay quien entienda” Dios dice, que nadie puede entender la verdad de Dios a menos que le sea revelada o iluminada por Dios mismo y muchas veces, sin verificar y estudiar bien lo que decimos acerca de Dios, nos sentimos como expertos en temas divinos. La gente religiosa es especialista en verter comentarios sacados de su imaginación y de su supuesta mente “justa o buena” de acuerdo a sus personales parámetros, diciendo puras blasfemias. También dice que no hay quien busque a Dios, porque prefieren crearse uno a su propia imagen y semejanza sin tomar en cuenta lo que la escritura dice y como tampoco entendemos, nos hacemos ídolos de barro, de prejuicios, de falsas expectativas que cuando nos decepcionan, concluimos luego “Dios no existe”.

El verso 12 nos dice claramente que por buscar nuestros propios estándares de moralidad, los cuales observamos solo en la medida de nuestras capacidades, nos hacemos inútiles al estándar de Dios, pues está sacado de su carácter divino y no podemos, humanamente hablando, hacer lo bueno, porque estamos tan corrompidos que sería como pedirle a un perro que no se coma su propio vómito, pues éste, solo actúa de acuerdo a su propia naturaleza.

“¡Pero es que existen personas buenas!” Me dirán. Y yo pregunto, ¿No dice Dios en su palabra que “no hay uno”? ¿A quién le creemos? ¿A Dios o a cualquier hombre o mujer que sea muy destacado por su “bondad”? ¿De acuerdo a cual parámetro? ¿Al de Dios o a al de los hombres? Porque éstos, ya vimos que somos inútiles para hacer lo bueno ¿Podremos ser buenos para medir si algo es bueno o no?

No es la sabiduría humana la que Dios contempla o considera para medir lo justo de la iniquidad. Para Dios, los parámetros humanos están sacados del corazón y Dios dice:

Jeremías 17:9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras
.

El humanismo mide lo bueno de lo malo de acuerdo a la emoción que produzca. Si son emociones gratificantes, entonces definen que algo es bueno, si son emociones desagradables, lo miden como malo. La droga puede hacer sentir euforia y por ello ¿Es bueno? El pecado es para el corazón humano muy atrayente, porque produce deleite momentáneo, pero las consecuencias producen destrucción, muerte y problemas que duran el resto de la vida, el corazón caído, percibe distorsionadamente lo bueno de lo malo porque se fundamenta en ideas producidas por una mente contaminada por el pecado.

El verso 13

Nos habla de la lengua. Santiago describe mejor los efectos que causa en el corazón pervertido del hombre.

Santiago 3:5 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, !!cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!
6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.
7 Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; 8 pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal
.

Si la mente está contaminada, la lengua solo habla de lo que hay en el corazón. Santiago escribe a cristianos, animando que cuidemos lo que decimos. ¿Podrá un no nacido de nuevo, controlar su lengua?

Hay veneno en la lengua y la llama que tiene veneno de áspid. ¿Qué es un áspid? Es una serpiente, la lengua de la serpiente es viperina, es decir que tiene doble punta. La lengua puede hablar lisonjeramente para conseguir propósitos egoístas, es decir que habla bonito para cautivar y así sacar provecho.

El verso 14, sin Cristo, habla puros improperios, contamina los oídos con sonidos violentos que muestran su amargura y la maldición que hay en quien la usa de manera impropia.

El verso 15, muestra que los pies de los inconversos se apresuran a hacer lo malo y el 16 los resultados que tiene el hacer ello, pues causa quebranto, el quebranto implica problemas, que no solo los produce en las vidas de los que los rodean, sino en su propia vida.

El 17, nos muestra que no hay paz en el hombre, el corazón está siempre violentado, hay guerras interiores que se reflejan en lo externo.

Y el 18, describe que no hay temor de Dios, pues viven como si no tuviesen que dar cuenta a nadie de lo que hacen y se animan más a hacer lo malo.

Pero ¿Qué piensa Dios de esto?

Proverbios 6:16 Seis cosas aborrece Jehová,
Y aun siete abomina su alma:
17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa,
Las manos derramadoras de sangre inocente,
18 El corazón que maquina pensamientos inicuos,
Los pies presurosos para correr al mal,
19 El testigo falso que habla mentiras,
Y el que siembra discordia entre hermanos
.

Dios no soporta estos siete puntos y dice que no hay uno de los hombres que han pisado este mundo en cualquier lugar y época de la historia de la humanidad, desde la caída de Adán y Eva, que no encaje en esta descripción.

Somos abominables a Dios en nuestra naturaleza caída.

¿Puede haber algo bueno en esta clase de descripción agradable a Dios y que pueda usar para ayudarse a su obra redentora? Dios dice en su palabra:

Isaías 55:8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos
.

No hay nada en común que tengamos con Dios moralmente hablando en nuestras fuerzas y en el viejo hombre, no hay que pueda usar Dios. De hecho es necesaria una regeneración completa, por ello dice…

Tito 3:5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,

Fíjense bien lo que dice el Señor:

Isaías 57:15 Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.

Qué Dios nos contriste de tal manera que quedemos humillados y veamos nuestra más completa ruina espiritual para hacer lo bueno y que ello nos anime a depender de Dios en todo lo que hagamos, pensemos y nos rindamos completamente en Cristo y sólo nos gloriemos en la obra hecha por Él en la cruz para salvación y vida eterna, que no pensemos jamás que las obras que Dios produce en nosotros es algo que viene de nosotros, que es sólo la nueva naturaleza infundida por el Santísimo Espíritu de Dios quién por amor, nos hace participantes de su obra para gloria y honra de su nombre.

Si hay algo que en tus fuerzas te fías, son pura fatuidad vana, carnal y que a Dios no agrada, por más buena que te parezca ser. Si lo que hiciste obro en bendición, no te des crédito a ti mismo, no le robes la gloria a Dios, mejor gloríate en Cristo y en lo que hizo por medio de ti.

A el sea la gloria por siempre y para siempre.