Calificación:
  • 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
POESÍA: EL VEHÍCULO DE SATÁN
#1
Exclamation 
Hermanos, me he visto en la obligación de acudir a un foro como este, en el cual se sigue la recta vía de nuestro Salvador, para poder presentar mi indignación ante nuestra época, en la cual el Camino de la Salvación ha quedado resignado a pocos y las fuerzas del Maligno, el Adversario, ha engañado a más de nosotros de los que podría imaginar.

Tengo una gran preocupación por todo ello, y, hermanos, una ponzoña que arrasa y desgasta la fe de bendecidos por el Don de la vida, que posiblemente ha pasado desapercibida ante los ojos de algunos de nosotros es la hiel de los poetas. Mirad como este literato, Fernando Pessoa, usa el noble arte del verso para arremeter contra el Señor, con el sobrenombre de "El Pastor de Rebaños". Un insulto a la dignidad humana y cristiana. Por favor, hermanos, leedlo y decidme si, como a mi, os hierve la sangre al leer estas lineas y qué os suscita esta aberración.

"Hay bastante metafísica en no pensar en nada"

Nota de moderación: Se había transcripto la "poesía" pero no tiene sentido ponerla aquí. Quien lo desee que la busque por su cuenta.
Responder
#2
Encontré estos:

El guardador de rebaños

Desde la ventana más alta de mi casa,
con un pañuelo blanco digo adiós
a mis versos, que viajan hacia la humanidad.
Y no estoy alegre ni triste.
Ése es el destino de los versos.

Los escribí y debo enseñárselos a todos
porque no puedo hacer lo contrario,
como la flor no puede esconder el color,
ni el río ocultar que corre,
ni el árbol ocultar que da frutos.

He aquí que ya van lejos, como si fuesen en la diligencia,
y yo siento pena sin querer,
igual que un dolor en el cuerpo.

¿Quién sabe quién los leerá?
¿Quién sabe a qué manos irán?

Flor, me cogió el destino para los ojos.
Árbol, me arrancaron los frutos para las bocas.
Río, el destino de mi agua era no quedarse en mí.
Me resigno y me siento casi alegre,
casi tan alegre como quien se cansa de estar triste.

¡Idos, idos de mí!
Pasa el árbol y se queda disperso por la Naturaleza.
Se marchita la flor y su polvo dura siempre.
Corre el río y entra en el mar y su agua es siempre la
que fue suya.

Paso y me quedo, como el Universo.

----0----


De: el pastor enamorado

Alta en el cielo, va la luna de Primavera,
Pienso en ti y dentro de mí estás entera.
Aquí viene, por las grandes praderas, corriendo hacia mí, la leve brisa.
Pienso en ti, murmuro tu nombre; y no me siento yo: estoy feliz.
Mañana vendrás, irás conmigo a recoger flores en la pradera.
Y yo iré contigo por las praderas para verte recoger las flores.
Te veré mañana recolectando flores conmigo en las praderas,
Pues cuando vengas mañana y caminemos juntos por la pradera,
recogiendo las flores,
Se hará para mi la claridad y la verdad.

----0-----


Yo nunca guardé rebaños... * *

Yo nunca guardé rebaños,
pero es como si los guardara.
Mi alma es como un pastor,
conoce el viento y el sol
y anda de la mano de las Estaciones
siguiendo y mirando.
Toda la paz de la Naturaleza a solas
viene a sentarse a ni lado.
Pero permanezco triste, como un atardecer
para nuestra imaginación,
cuando refresca en el fondo de la planicie
y se siente que la noche ha entrado
como una mariposa por la ventana.

Pero mi tristeza es sosiego
porque es natural y justa
y es lo que debe haber en el alma
cuando piensa que ya existe
y las manos cogen flores sin darse cuenta.

Con un ruido de cencerros
más allá de la curva del camino
mis pensamientos están contentos.

Pensar molesta como andar bajo la lluvia
cuando el viento crece y parece que llueve más.

No tengo ambiciones ni deseos.
Ser poeta no es una ambición mía.
Es mi manera de estar solo.
Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)