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Electores o elegidos
#1
Electores o elegidos.

Es muy interesante que el Señor Jesús, cuando estuvo físicamente en la tierra, tuvo varias confrontaciones con los hombres religiosos de su época y no sólo eran fariseos o escribas, sino también gente del pueblo que tenían un concepto de sí mismos muy elevado y no pudieron recibir su mensaje.

Mucho del pueblo de Dios que se ve a sí mismo incluido dentro de la iglesia, tiene ese mismo problema y ¿Saben por qué? Porque se creen que Dios tomó algo de ellos para realizar la regeneración, es decir, efectuar el nuevo nacimiento. Es más, muchos ni siquiera saben o no consideran las palabras del Maestro en referencia al nuevo nacimiento:

Juan 3:1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.
2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.
3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

Nicodemo creía en Jesús, ¿No es cierto? Pero el Señor le dice que aunque cree en Él, no puede ver el reino de Dios en su vida, porque es necesario volver a nacer.

Hay católicos que creen en Cristo, mormones, bautistas, evangélicos, anglicanos, hasta ateos creen en Cristo, tal vez no como Dios, pero reconocen la profundidad y efectividad de las enseñanzas del sabio hombre de Jesús. Los testigos de Jehová lo ven como dios creado y creen en él también.

El Señor Jesucristo dijo:

Mateo 7:21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Las obras de profetizar, echar demonios y hacer milagros en el nombre de Jesús, no necesariamente es garantía o prueba de que se trabaja para el Señor, sino el que hace la voluntad del Padre celestial.

¿Qué obra es necesaria hacer que cumpla con la demanda del Padre? Hacer la voluntad del Padre. Esa es la manifestación, la prueba irrefutable de ser salvo.

¿Cómo puedo hacer la voluntad del Padre? La respuesta la da el mismo Señor a Nicodemo…

Juan 3:4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?
5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Todos hemos nacido de mujer y solo a algunos se les ha concedido le oportunidad de nacer de nueva cuenta, pero del Espíritu. ¿Qué tengo que hacer para nacer de nuevo en el Espíritu? Ni tu, ni yo, ni nadie puede hacer nada, sólo Dios, el Espíritu Santo da esa facultad al que quiere. Como el viento, que sopla a dónde quiere y percibes su obra, pero no sabes a dónde viene, ni a donde va. Dios es el que da la fe salvadora, mira…

Efesios 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.
10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Ni la gracia, ni la fe es algo que obtengamos por hacer algo, es un regalo que nos hace nuevas criaturas, Cristo en nosotros, por pura gracia, es decir, un regalo de Dios. Pero ¿No es injusto, qué algunos se salven y otros se pierdan?

Dios dice en su palabra:

Romanos 3:10 Como está escrito:
No hay justo, ni aun uno;
11 No hay quien entienda,
No hay quien busque a Dios.
12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
13 Sepulcro abierto es su garganta;
Con su lengua engañan.
Veneno de áspides hay debajo de sus labios;
14 Su boca está llena de maldición y de amargura.
15 Sus pies se apresuran para derramar sangre;
16 Quebranto y desventura hay en sus caminos;
17 Y no conocieron camino de paz.
18 No hay temor de Dios delante de sus ojos.

“No hay justo, ni aun uno” Esta sola frase basta para que los celos religiosos, producto del orgullo se encrespen y se busque debatir encendiéndose las hogueras de la descalificación y el desprecio en donde pretenderán lanzar al que así, como Dios, piense. Pero el Señor tiene una respuesta ante esto, muy sabia por cierto:

Mateo 9:9 Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió.
10 Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos.
11 Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?
12 Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.
13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.

¿Te crees justo o que puedes alcanzar la justicia que Dios demanda por tus propios medios sin la ayuda de Dios? Entonces Jesús, no vino por ti; ¿A caso crees que los parámetros de justicia que tú tienes son los mismos que los que Dios tiene? Entonces te llamas “sano” y no necesitas médico, tu crees lo que los religiosos pensaban…

Romanos 10:3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios;

Mira que pobre es tu parámetro de justicia ante los ojos de Dios:

Mateo 5:21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio.
22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.

O:

Santiago 2:10 Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.

La ley es el espejo en donde puedo ver la miseria de mi pretendida justicia, la cual no lleno. ¿Cómo podré escapar y nacer de nuevo?

Juan 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Para hacer la voluntad de Dios, es necesario nacer de nuevo, al recibir al Señor Jesucristo, revelado por el Espíritu Santo.

La religión o denominación en donde estés no te garantiza que seas salvo, sólo Cristo Jesús.

Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

¿Para qué las luchas de doctrinas? ¿Para qué atacar a ateos? Recuerda, qué si no han nacido de nuevo, son hombres naturales, nacidos de mujer o de agua.

1 Corintios 2:14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

¿De qué te jactas, “creyente”? Si eres, no es por ti. ¿Por qué criticas a los que no pueden entender las verdades de Dios, sino pueden?

El Señor Jesucristo vivió entre incrédulos que lo odiaron, nosotros mismos odiábamos a Dios y seguramente también lo hubiésemos crucificado, pero fue su amor y gracia la que por el poder del Espíritu Santo nos hemos acercado a Dios por medio del único medio para llegar a él, El Señor Jesucristo.

Si no eres creyente, te animo a que le pidas a Jesús fe salvadora; si eres creyente, que te deje ver que no hubo nada bueno en ti que deseara, sino lo que puede hacer en ti y por medio de ti y si eres ateo, es gracias a Dios, pues en ti la luz de Cristo puede ser más brillante, porque no tienes ningún filtro religioso, sólo háblale y pídele fe, porque por ti también vino y puede salvarte.

Bendiciones.
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