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NO PERDAMOS EL GOZO DE DIOS
#1
NO PERDAMOS EL GOZO DE DIOS

“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de el sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra de Dios” Hebreos 12:2

Jesús es el centro del universo, el unigénito Hijo de Dios, el justo, el Santo, el único digno de alabanza y de honor, ante quien se dobla toda rodilla y toda lengua confiesa que solo Él es el Señor.

¿O existe alguien más grande en gloria en quien poner nuestros ojos?

Nosotros los seres humanos por situaciones mucho menores perdemos el gozo y nos quejamos, amargamos, decepcionamos, angustiamos y desesperamos; y en medio de nuestra confusión reaccionamos mal, tomamos malas decisiones y multiplicamos las consecuencias dañando nuestras vidas y afectando irrevocablemente a quienes están a nuestro alrededor. Cuántas enfermedades, pleitos, divisiones, angustias, depresiones, alcoholismo, drogas, suicidios, divorcios, hijos abandonados, etc.

¿No ha sido esa nuestra experiencia?

Aun el más grande de los hombres probados en la biblia, de quien Dios testifica que era un hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal; de Job Dios dijo: “No hay otro hombre como el en la tierra.” ¿De cuántas personas Dios puede dar ese testimonio?

Este hombre llamado Job vivió una de las experiencias más dramáticas y trágicas de la historia bíblica:

  1. Pierde en forma trágica todos sus bienes, que no eran pocos.
  2. Pierde en forma trágica la vida de sus 10 hijos.
  3. Pierde su salud y sufre una dolorosa enfermedad.
  4. Pierde el apoyo moral y espiritual de su esposa.
Fue tan grande y dramática su tragedia, que sus amigos que le visitaron para consolarle rasgaron sus vestidos y esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo como expresión de humillación y quebranto, y lloraron a gritos y durante siete días y siete noches, no pudieron expresar una sola palabra porque veían que su dolor era muy grande.

Pocos hombres han sufrido una desgracia semejante, y Dios mismo testifica que no tenía una causa humana, lo que hacía todo más doloroso para Job, quien buscaba una razón y explicación para todo su sufrimiento. (Los propósitos divinos no son fácilmente entendibles a la razón humana)

Job era un ser humano como tú y yo, y esta prueba lo nubló, lo confundió, no hubo consejo que le consolara, se llenó de queja y amargura. Su anhelo era estar frente a Dios y exigir una explicación, demandar justicia a su dolor.

¿Cuantas veces hemos estado en esta condición?

Dios estaba en su trono, sentado, reinando con justicia y paz.

¿Como se confundió su corazón? ¿Cómo se nublaron sus ojos? ¿Cómo se enredó Job en su angustia y su dolor? Ya no le podía ver, ni oír. Pero Dios estaba ahí.

Dios espero en silencio que se agotaran sus lágrimas, que se agotaran sus palabras y todos sus argumentos, que se acabaran sus fuerzas, que dejara de luchar y cayera rendido y en silencio delante de el.

Cuando ya no tenemos qué decir, nuestros oídos se abren y le podemos oír

Qué momento más glorioso, qué momento más revelador, están demás las preguntas, ya no buscas explicación; tus ojos se han abierto y puedes ver a tu Señor. ¡Qué gloriosa es su revelación, que te permite aceptar y amar su soberana voluntad!

“Yo hablaba lo que no entendía…. No comprendía. De oídas te había oído; Más ahora mis ojos te ven.” (Job 42:3-6)

Si le puedes ver, todo está bien, ¿qué importa la prueba, la tribulación o la persecución?. El gozo de Jehová mi fortaleza es; él es mi paz, el sentido de mi seguridad.

Jesús tenía el gozo del Padre, nosotros tenemos el gozo de Jesús, es el gozo de Dios.

“Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido” (Juan 15:11)

“Pero ahora vuelvo a ti, y hablo esto en el mundo para que tengan mi gozo completo en sí mismos” (Juan 17:13)

Tenemos su gozo porque lo tenemos a Él y vivimos en Él. "En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre." (Sal 16:11)  

Cuando abrazamos su palabra no importando las circunstancias: “Vosotros viniste a ser imitadores nuestros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con el gozo que da el Espíritu Santo” 1 Tes. 1:6

Cuando lo que hacemos lo hacemos en Él y para Él: “Ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa de su Nombre” Hechos 5:41

Cuando vivimos en comunión con el Espíritu Santo, sirviendo al Señor: “Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo” Hechos 13:52

Cuando oramos: "para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que Él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza"  (Ef.1:17/19)  

Si nuestros ojos están en Jesús y permanecen en el. “Él es nuestro gozo”, y nada ni nadie lo quitará.
__._,_.___

Enviado por: Hermano Alvaro <hermanoalvaro@gmail.com>
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