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Por amor al dinero
#1
Por amor al dinero

Por Roger Oakland

Satanás tiene muchas formas para desviar a los creyentes, a fin de que ya no sean eficaces como testigos de Cristo. Una de esas maneras es hacer que se obsesionen con la acumulación de riqueza. Aunque no hay nada de malo en ser rico, el amor al dinero y la falta de deseo de amar a Cristo es un gran problema. ¿Conoce a alguien que haya sido impedido de esta manera para no servir a Jesús?
Pablo le advirtió a Timoteo lo que puede ocurrir cuando un seguidor del Señor Jesucristo comienza a amar más las cosas materiales que a Jesús. Esto puede ser una trampa sutil que ha hecho naufragar a muchos creyentes, sin que ellos sepan lo que ha ocurrido.  Esto fue lo que Pablo declaró:  “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.  Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.  Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos” (1 Timoteo 6:10–12).

Entonces, ¿cuál es la amonestación de Pablo?  ¿Es esta advertencia para usted y para mí hoy?  Por supuesto que sí.  No es el dinero en sí mismo lo que es malo, sino el amor por él.  Cuando la fortuna o las posesiones se convierten en la cosa más importante en nuestras vidas, Dios es puesto a un lado y en lugar de eso, el dinero y las cosas materiales se convierten en Dios.  Pablo a continuación enumera los atributos Divinos que los creyentes deben buscar. De esta manera, podemos ser soldados para Cristo, pelear la buena batalla y ser un buen testimonio para aquellos que nos rodean.

Satanás sabe cómo desviar a los creyentes haciendo que se concentren en la acumulación de posesiones materiales en lugar de vivir y testificar de la vida que acompaña el hecho de ser un hijo de Dios.  No hay nada malo con tener riquezas.  Sin embargo, es mejor ser pobre y caminar con Dios que ser rico y alejarse de Él.  Todos necesitamos examinar nuestras vidas. ¿Qué es lo más importante?  ¿Lo que poseemos o lo que hemos regalado, ya sea dinero o nuestro tiempo?

Mientras escribía este comentario, un número de personas que una vez conocí, de inmediato vinieron a mi mente.  Por supuesto, es fácil advertir las faltas en otros sin tomar el tiempo para examinar nuestras propias vidas.  Todos tenemos que ser honestos con nosotros mismos. ¿Qué estamos haciendo con las bendiciones que Dios nos ha dado. ¿Estamos acumulando tesoros para este mundo, o estamos almacenando un tesoro que contará para la eternidad?

Ahora, permítanme aclarar lo que no estoy diciendo.  No es necesario que usted o yo vendamos todo lo que poseemos y lo demos a los que están en necesidad.  No creo que esto sea lo que el Señor está diciendo en su palabra.  Lo que necesitamos hacer es pensar en las formas en que Dios puede usarnos para ayudar a otros, ya sea por medio de nuestras finanzas físicas o siendo un siervo. Ore y pregúntele al Señor qué hacer. El lo guiará y lo dirigirá.

Roger Oakland. 
(Traducción: Judith A. DeRojas)
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