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¿Si quieres o si puedes?
#1
Por: Anastasios Kioulachoglou  

¿Si quieres o si puedes?

En Marcos 1:40 leemos:
“Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.”

Ahora yendo al capítulo 9 del mismo Evangelio leemos:
Marcos 9:21-23
“Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño. Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.”

En ambos casos, un hombre en sufrimiento vino a Jesús a pedir ayuda, empezando su petición con un “si”. Aún así, el “si” de cada hombre era diferente, así como también fue diferente la reacción del Señor. Así que, el leproso dijo: “SI QUIERES, PUEDES”. Si Jesús quería, si era la voluntad de Dios que este hombre fuera sano, si el Señor así lo deseaba, ese hombre no tenía duda de que ÉL podía hacerlo. Estaba seguro de que lo que pedía no tenía que ver con las habilidades del Señor sino con Su disposición.
Nunca es una pregunta si el Señor puede, sino siempre es una pregunta si el Señor está dispuesto. Fe, no es creer que el Señor va a hacer cualquier cosa que quieras, independientemente de si Él quiere también. Fe, es creer que “si El Señor está dispuesto, puede”. La fe se inclina a la voluntad del Señor y nunca a Su habilidad. Eso es considerado como dado. “SI QUIERES, PUEDES”. Sí, el “si” es absolutamente correcto. SI EL SEÑOR QUIERE, PUEDE. Es posible que no obtengas una respuesta a algo. Que no veas todo claro. Aún así haz lo siguiente: ve al Señor como el leproso fue, teniendo fe de que si es Su voluntad, Él puede. Pídele que se haga su voluntad y acepta lo que venga como viniendo de su propia mano. Eso es lo que Cristo también hizo en la noche de Getsemaní: Lucas 22:41-42
Lucas 22:41-42
“Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.”

Jesús sabía que Su crucifixión no estaba en manos de Satanás o de los judíos. Si era la voluntad de Dios, Él podría evitarla. Cuando estaba tomando la copa, sabía que la estaba obteniendo de la mano del Padre (“la copa que EL PADRE me de ¿No la tomaré?” (Juan 18:11)). Ya había orado por eso. Cuando oras al Señor y crees que si Él quiere Él puede, y si lo que oras no sucede, no es porque Dios no te escuchó sino porque esa es Su voluntad. Porque todo lo que pidas en oración teniendo fe que dice, “si quieres puedes” ten seguridad de que sin duda, si es la voluntad de Dios, lo recibirás. El leproso fue al Señor de ese modo, teniendo fe de que si el Señor quería entonces podría sanarlo, lo cual es lo que al final pasó.

Sin embargo, eso no sucedió en el segundo caso. Yendo ahí, vemos que ese hombre en necesidad también comenzó su petición con un “si”. Sin embargo, lo que le siguió a ese “si” fue completamente diferente de lo que le siguió al “si” del leproso. Así que su “si” no fue “si quieres puedes”, sino “SI PUEDES HAZ ALGO…”. A diferencia del leproso, este hombre no puso la pregunta en la disposición del Señor sino en SU HABILIDAD. Es por eso lo que le siguió a Su frase, no fue la acción del Señor sino una reprensión:
Marcos 9:23
“Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.”

El Señor respondió al “si puedes” de este hombre con otro “SI PUEDES”. “SI CREES”. ¿Creer que? Lo que el leproso también creyó, “SI QUIERES, PUEDES”. La distancia entre creer y no creer es tanta como la distancia entre “si quieres, puedes” y “si puedes, haz algo…”. En el primer caso, si es Su voluntad, el Señor obra. Sin embargo, en el segundo caso responde: “si crees, todo es posible”. No obstante, no se detiene ahí, sino, si algo es Su voluntad, se mueve para ayudar a aquellos que le buscan honestamente, así como lo hizo con este hombre:
Marcos 9:24-27
“E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad. Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto. Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó.”

El Señor ayuda, sana, fortalece. No se salta al incrédulo. De lo contrario, lo reprende, ayudando a todo aquel que le busca honestamente. Así que sanó al muchacho, así como antes había ayudado a Pedro que se estaba hundiendo en medio del mar (Mateo 14:28-31), como también ayudó a los discípulos asustados la noche de la gran tormenta (Marcos 4:37-41). ¿Puedes imaginártelo, dejando que Pedro se hundiera porque le faltaba fe? Pero no lo dejó. Cuando él le llamó, inmediatamente extendió Su mano y lo ayudó, y luego lo reprendió por su poca fe.

El Señor nunca echará a cualquiera que honestamente le pide ayuda. Cuando alguien le llama honestamente, el Señor extiende Su mano para ayudar. ¡Qué maravilloso Señor! No se trata de Su habilidad sino de Su voluntad. Es esa voluntad la que debe tomar el énfasis en nuestras oraciones. “SI QUIERES PUEDES”. Si no “que se haga tu voluntad” (Mateo 26:42). La frase “si puedes hacer algo” es una frase de incredulidad la cual el Señor reprende. Sin embargo, incluso si alguien siente que tiene poca fe, incluso esta aterrorizado como Pedro, pero aún así se vuelve verdaderamente a Él, el Señor no le dejará. Lo que se necesita es pedirle Su ayuda y El Señor lo hará. No permitirá la pérdida de ninguna alma que honestamente busca Su ayuda.

Anastasios Kioulachoglou    
Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960
(http://www.jba.gr/es/Si-quieres-o-si-puedes.htm)
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