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Lo qué dijo Jesús de sí mismo.
#1
Cuando se intenta hablar de algo o de alguien, el enfoque que se da para describirlo, normalmente tiene que ver con las apreciaciones y/o sensaciones que  personalmente produce y hablar de Jesús de Nazareth, es hablar de un hombre cuya imagen ha sido objeto de tal vez millones de retratos, con rasgos estilizados de acuerdo a los parámetros de bondad, belleza, de paz e incluso rodeado de aureolas que personalmente enfatizan algunos atributos que humanamente se pueden describir y aunque nadie en esta época sabe cómo era físicamente, todos creen describirlo. Podríamos seguir especulando en cuanto a su apariencia física, pero me parece interesante que no exista ningún retrato confiable de su exterior. Interesantemente, la humanidad le da demasiado énfasis al exterior, a la apariencia, pero a Dios le interesa el corazón y en su palabra ha dejado muchísima información acerca del carácter y personalidad del famoso carpintero de Galilea. Jesús de Nazareth.

Así que no intento hacer un retrato hablado, ni tampoco quiero decir lo que tantos han dicho ya. Intentaré describir a Jesús, desde Su misma perspectiva y desde la descripción que intentaron hacer de Él, sus testigos presenciales, porque finalmente, ellos lo tocaron, hablaron, lloraron, caminaron y sin temor a equivocarme, también rieron con el divino maestro.

Hay un versículo muy interesante en las santas escrituras, porque es el mismo Señor Jesucristo quien se describe en él y que cuando lo analicemos, estoy completamente seguro, causará en algunos confusión, en otros gozo y tal vez en la mayoría enojo contra quien escribe, les diré que mi único objetivo es mostrar desde la perspectiva evidencial, lo que objetivamente dicen tanto el objeto de la investigación, como los testigos presenciales y de primera mano, que incluso y muy destacadamente, fueron perseguidos, martirizados y la mayoría ejecutados por decir que Jesucristo es Dios hecho hombre que vino, murió y resucitó.

El texto está en Juan capítulo 14 y dice:
 
Juan 1:1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
4 Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.
5 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?
6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.
11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.
12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre.
13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

Quise escribir todo el texto para que no pueda salirme de su contexto y podríamos hacer un estudio muy profundo de todo ello, sin embargo, sólo quiero destacar que estas palabras fueron dirigidas por el Señor poco antes de que fuese crucificado y está dándoles consuelo a sus discípulos los cuales van a sufrir una terrible pérdida, pues él está a punto de morir y como el propósito es sólo señalar lo que él dijo de sí mismo, el verso 6 o versículo 6 (v.6), señala lo que claramente dijo de sí mismo y en el contexto de lo que dijo, nos da un marco del que no podemos salirnos.
 
v.6) Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
 
Para poder entenderlo bien, vamos a resaltar lo que NO dijo.
 
No dijo que él era un camino
No dijo que él era una verdad
No dijo que era una vida
Ni tampoco dijo que es una opción más para ir al Padre, el cual, por supuesto que se refiere a Dios.
 
En un mundo donde se levantas tantas voces y los conceptos acerca de Dios parecen dar cabida a cualquier idea que se ocurra e incluye a todas juntas sin importar las claras contradicciones, Jesús se abroga la exclusividad y elimina cualquier otra cosa por la cual se pueda llegar a Dios. Llámese religión, costumbres u obras; por lo que queda eliminada cualquier medio que no sea él para ir a Dios. No incluye a ningún otro medio. Eso es lo que el Señor Jesucristo está diciendo de sí mismo. No está incluyendo denominaciones religiosas, ni está intentando aparejarse con otras doctrinas humanas acerca de Dios. El Señor Jesucristo no está incluyendo a nada, ni nadie para ir a Dios.
 
Resaltando lo negativo, ahora vayamos a describir lo que SI dijo:
 
Primero “Yo soy”, es la misma frase que Yahvé o Jehová le dijo a Moisés de sí mismo cuando se le apareció en el desierto en forma de zarza en llamas sin consumirse en Éxodo 3:14 “Yo soy el que soy” o lo que es lo mismo “El Eterno Ser”, “El Omnipresente” o sencillamente Dios. Pero debo ser muy enfático, porque enfático fue el Señor. “Yo soy”, es exclusivo. No se puede decir “yo soy” habiendo otro, no se puede decir “yo soy” si se intenta incluir a alguien más. El Señor claramente habla de exclusividad de sí mismo.
 
En 4 ocasiones se menciona como el gran “yo soy” como camino, como verdad, como vida y como el único por el cual se va la Padre. Analicemos su primer “Yo soy”
 
1.- “Yo soy el Camino”:
 
En el antiguo imperio romano se decía que todos los caminos llevan a Roma y es que efectivamente, los antiguos emperadores, buscaban conectar con caminos y puentes a todas las provincias que conformaban su gran imperio, algo así como “SCT” de México en su división “Caminos y Puentes Federales”, que buscan interconectar al país, pero siempre como referencia la ciudad de México, desde la cual salen todas las carreteras y autopistas como el tronco común.
 
El artículo determinado “El”, señala la individualidad del camino y se refiere para este asunto a la exclusividad. El Señor, siendo una persona, señala que el camino real es él mismo. Y ¿Qué quiere decir con eso?
 
Qué si alguien quiere ir por el camino de Dios, debe transitar en Cristo. Si yo quiero caminar en la verdad, yo necesito transitar en Jesús. No importa lo que digan los demás en sus filosofías, no importa lo que yo piense es el camino, Jesús es el Camino.
 
2.- “…yo soy la verdad…”
 
Hubo una pregunta muy interesante que le hicieron al Señor por parte de un líder político de su época cuando estaba siendo el Señor sujeto a proceso previo a su crucifixión en Juan 18:38 ¿Qué es la verdad?
 
¡¿Qué es la verdad?!
 
La aseveración de Jesús cuando se dice “yo soy la verdad”, implica necesariamente que la verdad es una persona y esa persona es Jesús.
 
La mejor definición de verdad humanamente hablando es: algo que se mantiene sin cambiar de lo auténtico u original.
 
Y miren lo que dice la Biblia del Señor Jesucristo:
 
Hebreos 13:8  Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
 
Santiago 1:17  Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
 
Hebreos 7:22  Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.
23 Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; 24  mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; 25 por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
 
Salmo 18:31  Porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová?
 ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?
 
Y cuando habla de roca, para el contexto cultural en que fue escrito describe algo que no cambia.
 
3.- “…yo soy la vida…”
 
Dijo el apóstol Pedro, lleno del Espíritu Santo después de pentecostés:
 
Hechos 3:14  Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, 15  y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.
 
Jesús no sólo es la vida, sino también es el autor de la vida y muy importante destacar esto. Para lograr describir con mayor claridad, vamos a describir el antónimo de vida y así como el antónimo de negro es blanco, el antónimo de vida es “muerte”
 
La palabra que se traduce en las santas escrituras en español como muerte, viene de una palabra que significa “separación” y así como se separa el alma y el cuerpo al final de una vida; la escritura dice que la relación de Dios y el hombre fue separada por consecuencia del pecado (Ver Romanos 6:23). Pero no acaba ahí la cosa. La muerte es separación del cuerpo y el alma, separación en la relación con Dios quien siendo tres veces santo, no puede estar en presencia del pecado en cual nos encontramos todos, sino que siendo Justo, el castigo y por limitación nuestra, si no se soluciona es que el destino eterno de nuestra alma es la separación eterna con Dios y eso también en las santas escrituras significa “muerte”
 
Viendo entonces que las almas son inmortales pero la condición en su relación con Dios no, cuando el Señor Jesucristo se dice a sí mismo como “yo soy la vida”, tiene un significado mucho mayor en cuanto a nosotros.
 
Significa que Jesucristo es la solución en cuanto a nuestra condición de separados de Dios y separados en castigo eterno, porque Jesús quien es la vida, es la solución y antónimo de la separación con Dios y nuestro destino eterno. Si la muerte es separación con Dios, Jesús es la unión con Dios; si el destino eterno en castigo de nuestras almas es la muerte, la vida es el perdón, restauración y nueva vida en Cristo Jesús.
 
4.- “…ninguno viene al Padre, sino es por mí.”
 
No hay quien pueda ir a Dios sino es por medio del Señor Jesucristo y para que el énfasis sea más claro, la palabra de Dios dice:
 
1 Timoteo 2:5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, 6 el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.
 
Qué conste que lo dijo el apóstol Pablo. No hay más que un solo Dios, el cual es accesible sólo por medio del único mediador dado por Dios mismo para ir a él. Su nombre es Jesucristo.
 
El Señor Jesucristo y el apóstol Pablo dicen claramente que no hay más que un solo Dios y cualquier dios que no se parezca a éste, no es dios. Y que no hay otro mediador para llegar a Dios mismo que no sea el Señor Jesucristo.
 
Lamento decir que muchos se quedaron sin “chamba” con esta aseveración, al menos para Jesús y sus discípulos, porque no es la iglesia, ni las imágenes, ni los ministros religiosos, ni pastores (para no omitirlos), ni religiones, ni denominaciones llamadas cristianas, ni ninguna persona fallecida a la que se le otorguen atributos mediadores que Dios escucha, sino sólo y exclusivamente al Señor Jesucristo, el Mediador entre Dios y los hombres.
 
No podemos dejar de mencionar al apóstol Pedro, de quien se ha dicho mucho, pero miren lo que dice de su Mesías y lo que implica de sí mismo en esta aseveración:
 
Hechos 4:8 Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel:
9 Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, 10 sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.
11 Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.
12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
 
En la época del Señor, para levantar una construcción, se buscaban piedras o rocas monolíticas de buen tamaño, la cual era el cimiento en donde se recargaba toda la edificación, con ello en mente, la ilustración de Pedro describe al Señor Jesucristo como la piedra en donde toda la fe está asentada.
 
Estos líderes religiosos, que habían perpetrado la muerte del Señor, porque no lo quisieron reconocer como el Mesías anunciado, así lo rechazaron y quedaron expuestos en una construcción que por carecer de cimientos de la verdad tarde o temprano se vendrá abajo.
 
Jesucristo dijo que él era el camino y no hay otro. Jesucristo dijo que él era la verdad y no pueden haber dos verdades o más, dijo que era la vida, lo que implica que si vas a Cristo restaura tu relación con Dios y soluciona tu futuro eterno; pero también si alguien quiere ir a Dios no tiene que ir a ningún lugar de Asía o medio oriente o templos o religiones o esculturas. Puedes ir a Cristo quién con sus brazos abiertos recibe y no echa a nadie de su lado si humildemente reconoces que has pecado, que en la cruz del Calvario pagó tu culpa y le crees en su palabra, porque no es lo mismo creer en Dios que creerle a Dios y entonces lo invitas a venir a tu vida como el Señor y Salvador que es.
 
Así de sencillo, así de fácil, porque él ya lo hizo todo por ti.
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