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Génesis 3:5
#1
¿Qué significa “y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio a su marido, el cual comió así como ella”?
 
Título muy largo, pero necesario, para entender la condición del hombre frente a Dios.
 
No lo juzguen a priori, porque no es un escrito que busque cargar la culpa al mal llamado sexo débil de nuestra desgracia, ni tampoco una defensa en la “justificación” del hombre por su condición.
 
Más bien busca, transparentar, en la medida de lo posible, la explicación a su caída y que ha desencadenado a la crisis de confiabilidad en la esfera del gobierno, ciencia y sociedad, en todos los asuntos que competen en nuestro diario vivir y que han desembocado a los graves problemas sociales que abarcan lo político, familiar, económico, sicológico y de identidad.
 
El título, es la respuesta que como humanidad hemos adoptado como opción desvínculante ante la autoridad del absoluto verdadero. Es la respuesta evasiva ante la realidad de lo correcto, lo honesto, lo puro, lo alineado a la verdad.
 
El título describe la inclinación preferente ante la disyuntiva con la que nos topamos para elegir entre lo bueno o lo malo y ante lo bueno y lo mejor; sin concientizarnos que al elegir se considera lo inmediato, sin ver las repercusiones en el mediano y largo plazo.
 
No debemos evadir lo que normalmente muchos quieren evadir la existencia del mal, pues esta bifurcación no existiría sin la presencia de un personaje que es muy real y cuyas estrategias han sido poco comprendidas y es necesario en principio, sin hacer un exhaustivo análisis, analizar las motivaciones de su corazón para incitar esta clase de postura tan atrevida y tan predestinada al fracaso en razón de  quién se enfrenta.
 
Este ser, en principio, no fue alguien que nació corrompido, sino que se corrompió por contemplarse a sí mismo, perdiendo de vista por completo a su creador,  como el objeto y propósito  de su ser.
 
Por contemplarse a sí mismo, este ser como las criaturas a las que les fue concedido la voluntad, pero por su postura narcista, se volvieron obtusos, para perderse en una visión tan limitada como ellos mismos, pasamos de la trascendencia, a lo vano e intrascendente; de lo sublime, a lo superfluo, de lo verdadero a lo aparente; pues al buscar obtener la gloria que sólo a Dios corresponde en virtud de su Ser y de su carácter, sólo nos volvimos enemigos de Dios.
 
Satanás, por estrategia más que por virtud, no se presenta a la mujer como un ser repulsivo u objeto de temor, sino atrayente, llamativo, cautivador y al que es imposible dejar de ver y distinguirlo en lo que en apariencia es agradable a los sentidos, pues se mimetizo muy bien en las cosas que son realmente atrayentes, muy lejos de lo que realmente son sus intenciones. Como aquellas personalidades magnéticas, soberbias, seguras de sí mismas, orgullosas; con vestimentas de colores llamativos y hermosos; que llenan los sentidos de emociones deleitosas tan solo con escucharlas hablar, con simplemente estar con ellas, así él es un ser muy hermoso y lo usa para sus fines ocultos; con su lengua de doble filo, mezcla verdades con mentiras, para envolver a sus víctimas, las cuales ve como objetos de su uso.
 
No puedo imaginarme a la serpiente antigua, ubicada en el Edén, como un ser repulsivo, sino más bien, debió ser un animal cuyos colores brillantes y perfectamente combinados, invitaban obligadamente a verlo. El conjunto de su rostro, expresaba una seguridad que motivaba a una falsa paz; su trato debió ser de alguien con el que te sientes muy cómodo al hablar, alguien que inspira confianza, alguien que parece aceptarte y te libera de falsos protocolos sociales, alguien cuya mirada te hace sonreír por la calidez que te expresa y casi obliga a corresponder a buscar agradarlo. Con esa personalidad hipnótica, Eva quedo preñada rendida, sin ningún diálogo, con su sola personalidad, la serpiente avanzó hacia su maléfico propósito.
 
El enemigo de nuestras almas, para controlar, debe hacer que la gente en su corazón demerite a Dios, lo cuestione y si acaso logra convencer de que no existe, es mucho mejor; el objetivo primario es hacer que se olviden de Dios, que no sea tomado en cuenta, si por resultado es la autodestrucción, eso no lo detiene; lo importante es que la gente, no tome en cuenta a Dios, que en corazón sea considerado en su conceptualización en su existencia como sinónimo de limitación y de ninguna trascendencia en función de auto-agradarse, que parezca aburrido, que lo correcto, no es divertido. Ésa parece una muy buena definición del pensamiento del hombre actual.
 
El hombre de hoy, no cree en Dios y si cree, no lo considera y solo lo considera, condicionándolo  a que no se oponga al disfrute y parámetros de lo que piensa es correcto, distorsionándolo a su propia imagen y semejanza.
 
Creer en Dios, para algunos, es un suicido mental es apostar a todo lo contrario de la razón; es creer que si no se palpa, no existe; para muchos, creer en Dios es tonto, es la antítesis y una completa obstrucción a la ciencia y es tan oportuno para la causa del enemigo esto como el que se dude y de las intenciones de Dios al convencer que existen deméritos en el carácter de Dios.
 
Y aunque las evidencias científicas señalen claramente la existencia de Dios y las más destacadas mentes señalen su convicción en favor de esta realidad, deducidas de sus investigaciones, son precisamente los que creen que saben, quienes lo niegan y lamentablemente su corriente de pensamiento ha llegado a influir a la población en general, pero no por ser verdad, sino por lo que implica en términos de afectar la conciencia, que da validez al desenfreno y el libertinaje de hacer todo cuanto les plazca, sin tener que sufrir los embates de la “represiva” (como ellos llaman), conciencia de lo correcto. Negar a Dios, parece lo correcto, en quienes no quieren dar cuenta de sus actos.
 
Para ello, Satanás debe convencer que Dios manda cosas que implican despropósito en sus intenciones, deliberadamente engaña para obstruirnos ver las mejores cosas que Dios quiere para nosotros.
 
Dios en sus mandamientos nos muestra su amor, verdad y lo más importante, se revela a sí mismo, el desea darse a conocer y no quiere sino lo mejor para nuestras vidas, el enemigo nos muestra las cosas malas y de alguna forma ha logrado que vivamos en el mundo del revés, en donde lo inmediato sea lo importante y el disfrute carnal momentáneo ciegue la conciencia motivado por el frenesí del placer de tan sólo un momento y de satisfacciones inmediatas, sin considerar lo perdurable, lo trascendental de la honestidad, el decoro, el amor en todas sus manifestaciones.
 
Mujeres abandonadas, niños de la calle, delincuencia, corrupción, fraudes, escándalos, son algunos de los resultados, por buscar sólo el placer, “lo agradable”, el énfasis está en buscar lo inmediato.
 
Hoy se venden libros para adelgazar en tan sólo tres meses; se venden preservativos con anuncios sugestivos a la promiscuidad y el desenfreno; las películas y medios de comunicación promueven el adulterio, el divorcio y el aborto como algo hasta “bueno”; las conductas homosexuales es sólo catalogada como una opción en el que cada quien puede escoger, como se escogen peras o manzanas y las consecuencias de tales males, les dan soluciones tan risibles, pero tan terribles; pues la afectación social y emocional que eso implica, se le ha dado solución por medio de drogas, esclavizando a las personas con licor, pastillas y narcóticos adictivos.
 
1.- …“y vio la mujer que el árbol era bueno para comer
 
El enemigo de nuestras almas, lo que hizo para que el hombre viera como agradable algo que contravenía directamente el mandamiento, fue hacer que Eva viera lo prohibido, que viera lo prohibido como algo que no tenía y que necesitaba.
 
Es muy interesante que de todo lo creado tuviese total libertad de acceso y de disfrute incuestionable. Había toda clase de frutos, Dios le había dado al hombre los atributos de la persona que tomó de sí mismo como la inteligencia, las emociones y voluntad; pero también la imaginación para tomar y experimentar con sabores y olores para variar más el disfrute de su estadía en el desarrollo de sus capacidades y talentos. Su imaginación era capaz de estructurar sonidos para componer música de alabanza a su Creador y su propio placer, sin límites; sus capacidades estaban exentas de la influencia de lo corrupto, obsceno o desagradable. Y en lugar de mirar y agradecer lo que tenía, el enemigo le hizo voltear a ver lo que no tenía, pero prometiéndole, engañosamente, cosas mejores.
 
¿No es así, la mejor descripción de la tentación del pecado? Alguien dijo que “el pecado promete mucho, da poco y cobra muy alto precio”.
 
Aquí podemos ver con mucha claridad que el carácter satánico es la mentira. El Señor Jesucristo lo llamó “padre de la mentira”, porque es la antítesis del carácter de Dios, nunca de Dios, porque Dios en su Ser, no hay nadie equiparable con él, porque si el negro es el antagónico de lo blanco y la oscuridad de las tinieblas, en Dios, para gloria Suya, no encuentra rival, pues no hay nada equitativamente que logre, afortunadamente, oponerse a su voluntad, poder y gloria. Si Dios es naturalmente bueno en su carácter; Satanás, es malo.
 
2.- …y agradable a los ojos
 
Pero ¿Cómo llegamos hasta esto? Satanás, busca motivar nuestras emociones. Nuestro versículo base dice que Eva primero “vio”, y se refiere a ver lo que no tenía, pasando por alto lo que sí tenía. Para ello convenció a la mujer que Dios tiene despropósitos y le quiere suprimir de algo bueno. Después le hizo ver lo que le estaba prohibido hacer. La siguiente parte del versículo dice “agradable”. El enemigo le hizo creer que eso que el Señor le quería suprimir, era algo agradable. La mentalidad de occidente y la corriente humanista, desde edades muy tempranas, busca inculcar que todos hagamos lo que nos dicte el corazón.
 
La primicia es “si se siente bien, entonces está bien”. Hemos sido convencidos de que lo prohibido es lo apetitoso. Y si se siente bien, entonces está bien. Basados en esta diabólica postura, muchos pastores buscan que sus predicaciones sean agradables buscando la fidelidad de sus feligreses; así que desde su apariencia maquillada, su ropa, la música y prédica, busca agradar a los oyentes. No mencionan la palabra pecado y tampoco los exponen ante la verdad absoluta de la palabra de Dios; sino les hablan de cosas que los hagan sentir bien y mezclan humanismo por encima de las santas escrituras.
 
Esto se le llama pragmatismo, el cual parte del principio de contemplarse a sí mismo, como el objeto principal de mi existencia, ocupando el lugar que sólo a Dios le corresponde. El ser igual a Dios, es el distintivo satánico y busca que el hombre haga lo mismo. La estrategia fue seducir, cuestionar a Dios, engañar y buscar ser igual que Dios.
 
¿Le suena conocido esto? Este es el principio que hizo que Satanás fuese echado del cielo y del lugar y honor que le correspondía, junto con la tercera parte de los ángeles que seducidos por su estrategia maligna, cayeron de su dignidad.
 
Usurpar el lugar de Dios, es el principio del mal y de toda abominación, que busca Satanás con su arma más poderosa, la mentira, la cual otorga poder en donde no lo hay y otorga atributos donde no los hay. Es el principio de la vanidad que impera ahora en el mundo.
 
Ya no es la razón, la verdad y la justicia, el principio rector de la convivencia humana, sino la apariencia, el materialismo y el reconocimiento que surge como la necesidad imperiosa que el hombre busca para validarse, para justificarse; aunque la consecuencia del vacío existencial y el sin sentido sea su ganancia, aún en medio de fama, riquezas y poder.
 
Nada ha engañado más al hombre que decidir en función del placer, en contra de lo correcto y aunque muchas corrientes filosóficas recurren a este engañoso principio pragmático de pensamiento que dice “si se siente bien, está bien”, es imposible dejar de ver los desastrosos resultados que en consecuencia se ha tenido que sufrir a cambio de tan sólo un poco de placer banal e inútil.
 
Esta no es la mejor explicación, sino tal vez la única que nos describa el porque haya gentes que buscan excitar sus sentidos por medios artificiales como la droga o el alcohol, destruyéndose a sí mismos y su entorno.
 
Cuando comparto el evangelio, un argumento evasivo que me dan dice: “Pues si te sientes bien, es bueno, debes seguir ahí. A mí me gusta creer que Dios me ama y no necesito de la Biblia para vivir”. Si la razón  la tiene el que se siente bien, ¿qué esperanza tienen los esclavos a sus vicios, los cuales, aunque sea por un momento, los hace sentir bien?
 
Hoy estamos viviendo la peor crisis moral no  tanto por lo escandaloso de sus acciones, que lo son, sino por el descaro y el consecuente deterioro de los valores.
 
No hace muchos años, a los menores de edad se les enseñaba el respeto y consideración que se les debía a los mayores; ahora nos escandaliza mucho el enterarse que un hijo ha golpeado a su madre o padre.
 
En mi México querido, niños de 5 años, aspiran a ser sicarios. Los medios de comunicación, afanados por elevar el número de público cautivo, recurre a lo morboso, escandaloso y en la música, las letras exaltan las tropelías de narcos y delincuentes, volviéndolos en modelos a seguir. Mujeres promiscuas y hombres desenfrenados son los nuevos héroes populares. Adulterio, fornicación, corrupción, asesinatos y destrucción, son los elementos que se venden para lograr aumentar la audiencia, la cual tiene entre sus filas a niños, adolescentes que crecen sin valores, como resultado de vivir sin normas y reglas.
 
Disciplinar físicamente a un niño, es motivo de demanda y cárcel al padre que buscando apartar la necedad de su hijo y del mal camino la usan como el recurso enseñado en las santas escrituras (Proverbios 22:15) y en contra partida, los mal llamados científicos de la mala ciencia llamada Psicología enseñan que el hacerlo inhibe sus talentos y el desarrollo de la personalidad. No se necesitan las estadísticas para ver como la personalidad soberbia, altiva, banal, descarada y sin valores ha logrado definir la personalidad de las nuevas generaciones. El pecado no sólo ya no es señalado, sino que este engendro de las tinieblas ha ayudado a hacerles creer que lo malo es bueno y ha logrado cauterizar la conciencia de la sociedad promoviendo como normal la promiscuidad en las relaciones ilícitas entre homosexuales, lesbianas y adúlteras.
 
3.- …y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría
 
La codicia es la exaltación del deseo carnal, que trasciende lo meramente emocional, para convertirse en obsesión.
 
Seducidos, motivados los sentidos, convencidos que Dios nos quiere obstruir a tener cosas mejores, la codicia es el paso siguiente.
 
Codiciamos de nuestros deseos o concupiscencias y para cada uno es diferente.
 
Una mejor definición de esto sería “el deseo cosas lícitas de maneras ilícitas”. La codicia, es el motor que nos impulsa a buscar tener de manera ilícita, derechos lícitos.
 
Todos tenemos derecho a disfrutar del amor de pareja, el problema es el medio que empleamos para conseguirlo. La fornicación, el adulterio, los malos pensamientos y toda obtención de satisfacción sexual fuera del marco del matrimonio, es pecado.
 
La codicia, es el deseo desenfrenado por tener aquello que deseamos, sin importar los medios para obtenerlo. Es probable que tengamos necesidad de comer porque tenemos mucha hambre, pero eso no significa que sea justificable robar para obtenerlo.
 
Si el enemigo nos convence de ver lo que no tenemos, perdiendo de vista lo que tenemos, eso es un muy buen motivador para la codicia.
 
I Timoteo 6:8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.
 
¡Cuántos problemas se evitarían muchos si le hicieran caso a este versículo!
 
Supe de un ingeniero de una planta hidroeléctrica el cual por su desempeño, logró escalonar puestos más altos en la compañía y su trato social fue a dar con personas acostumbradas a los lujos, pero antes de su carrera ascendente se enamoró de una muchacha de baja preparación y extracto económico muy sencillo; la cual siendo objeto de burla de otras mujeres “más preparadas” que ella; decidió buscar tener lo que ellas tenían y en su desempeño por tener los lujos y cosas que las otras, por su poca experiencia y falta de medida, compró más que las otras y endeudó a su esposo hasta el grado que casi le cuesta la casa en que vivían y que con tanto sacrificio había comprado. El matrimonio por poco se disuelve y tuvieron que cambiarse de colonia a una más sencilla, para calmar las inquietudes de su agobiada esposa por poseer más que “sus rivales”
 
Esta joven defraudó, pidió prestado a espaldas del esposo y fue muy desagradable lo que hizo por obtener cosas que no necesitaba, motivada por la codicia.
 
4.- …y tomó de su fruto, y comió
 
Cuando uno es seducido por el pecado por poner la mirada en donde no debemos, convencido que Dios tiene despropósitos, vemos el pecado, lo codiciamos, es muy poco probable que no pequemos en este punto, aunque hay el caso de José, el cual para no caer, prefirió huir de la esposa de Potifar, para no pecar contra Dios y su amo, que le había confiado todo lo que tenía en sus manos, con excepción de su mujer, claro está.
 
Contrario a lo que hizo José, lo que normalmente muchos hacen que se quedan ahí y sin importar las consecuencias, caen.
 
La palabra de Dios dice, que la paga de pecado es muerte en Romanos 6:23; pues hay un dicho muy popular que reza: “más vale decir aquí corrió que aquí murió” y pocas cosas se dicen en el mundo que se apeguen tanto al consejo de las santas escrituras como en este, donde José, qué prefirió perder la ropa, que pecar contra Dios.
 
“Es que se van a burlar de mí”, “es que soy hombre”… y tantas frases inútiles que buscan justificar lo injustificable.
 
5.- …y dio a su marido, el cual comió así como ella
 
Una de las reacciones más típicas que acontece al que ha caído en pecado, es acusar a los demás de pecados similares, o minimizar la falta o sencillamente buscar justificarse bajando el estándar al ver que los demás hacen lo mismo que él.
 
Le pasó primero al enemigo, que al verse a sí mismo, buscó que la mujer se viera a sí misma en el lugar de Dios, porque él lo hizo primero, después hizo lo mismos con una tercera parte de los ángeles del cielo y por último, con la mujer para que callera el hombre.
 
¿Cuál fue el pecado de Satanás? Orgullo.
 
El fruto del árbol prohibido, nunca lo vio mejor, le pareció más agradable y lo codició, como cuando Eva vio que podía ser igual a Dios.
 
Hay otro dicho en el mundo que dice:
 
“Falta de muchos, consuelo de tontos”, la mujer dio a su marido del fruto prohibido después de haber caído ella primero y Adán calló, comiendo también de él.
 
Pero no se crean que Adán no había visto todo lo que sucedía entre la serpiente y al mujer; la escritura en hebreo, da a entender que estaba al lado de Eva y que aunque no fue engañado como ella, comió.
 
Eva como Satanás, después de su caída, quiso hacer partícipe a su esposo de su pecado, pero el hombre, por callar, por no pelear con su mujer, por no tener problemas, prefirió guardar silencio y decidió hacer lo mismo que su mujer, tratando de minimizar el problema cuando vio que varios habían hecho lo mismo.
 
La presión de grupo es muy fuerte, sobre todo en los jóvenes, para hacer lo incorrecto. El miedo a las burlas, los comentarios, el aislamiento y el abuso son la mejor manera de lograrlo y por ello, muchos caen. Nuestros niños y jóvenes se enfrentan a esto todos los días y si no se tienen claros los principios y preceptos bíblicos, no es raro que también caigan.
 
Como cristianos, la única manera de no caer en pecado es alimentándonos con la palabra de Dios todos los días y ver que así lo hagan nuestros hijos y que vean que en papá y mamá se ajustan a ella. Qué aunque pueden sufrir, eso no los cohíbe de buscar glorificar a Dios con sus vidas.
 
Hablar de las presiones de grupo, orar juntos como familia, también son elementos necesarios para vivir la vida victoriosa que el Señor quiere que vivamos.
 
El mejor ejemplo de victoria lo podemos obtener del Señor Jesucristo que como hombre también fue tentado.
 
El Señor Jesucristo, nunca se puso a razonar con la serpiente, solamente contrarresto el ataque defendiéndose al cita la escritura.
 
Satanás lo tentó en la carne, pidiendo que satisficiera sus deseos carnales al tentarlo a convertir una piedra en pan y el Señor le citó la palabra de Dios en donde le dice que “no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
 
En otro intentó, Satanás quiso convencerlo de hacer su entrada triunfal en Jerusalén si se dejaba car del templo, forzando a su Padre a protegerlo de su caída y así hacer que los ángeles del cielo lo protegerían cargándolo para que aterrizara suavemente y todos lo vieran, ganando así el reconocimiento de los demás, ganando para sí fama.
 
Pero el Señor le citó de nuevo la escritura “no tentarás al Señor tu Dios”.
 
Y cuando le enseñó todos los reinos de la tierra, los cuales le daría si lo adorase, nuevamente, el Señor no razonó con él. Sólo cito las escrituras:
 
Mateo 4:10 “…vete Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo servirás.”
 
Si el mismísimo Hijo de Dios, nunca razonó con el enemigo y sólo se defendió de la tentación venciéndola con la palabra de Dios. ¿No deberíamos nosotros mismos hacerlo y obtener la victoria que ya nos dio al obedecerla?

Memorizar la palabra de Dios es una muy buena y eficiente manera de vencer la tentación.
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