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Buscando la verdad bíblica con buena actitud
#51
Excelente aporte, sobre todo el tono fraternal que impregna el mensaje; sin desperdicio y muy edificante.

Gracias Hermano Caminito.
Responder
#52
Hola Caminito:
Coincido con Edison, y aprecio tu equilibrado aporte a este tema no exento de controversias.
Ahora, sólo me gustaría compartir algunas experiencias en relación con esto que escribiste: "Hay congregaciones que usan vino y es correcto, pero no debe haber impedimento en usar jugo de uva y más cuando se entiende que en algunas otras congregaciones, no sería raro encontrar miembros que han salido de su pecado por la bebida, y con el vino podría ocasionarles recaídas con esta compulsión pecaminosa con esta bebida." 

Mira, no es mi intención contradecirte, pero creo que  cuande se alude al uso de jugo de uva en lugar de vino en la Cena del Señor, porque supuestamente podría provocar recaídas en un creyente por su compulsión pecaminosa por la bebida, yo me preguntaría si esa persona realmente experimentó el nuevo nacimiento. Si la Cena del Señor le reaviva su vicio, mejor que deje de participar de la Cena, porque no es digno de hacerlo.

En mi niñez conocí a un hermano que precisamente, en su vieja vida, había sido un adicto al vino. Alguien lo invitó a una reunión de predicación y decidió ir. Llegó borracho, pero esa noche se convirtió al Señor. Nadie le prestó mucha atención en función de su "estado". ¿Cuántas veces has visto a un borracho en una reunión?  Generalmente se lo invita a retirarse, y cuando por fin lo hace, resulta un alivio para todos. (Yo era un niño presente allí)

Sin embargo, ese día fue la última vez que el hombre se emborrachó, pues se había convertido a Cristo en serio. Cuando regresó a su casa, salió a la calle y rompió las damajuanas llenas de vino que tenía acumuladas.  También guardaba numerosos paquetes de cigarrillos, y allí mismo los prendió fuego a la vista de sus vecinos compañeros de trabajo. ¿Sabes lo que ellos hicieron? Decidieron llevarlo inmediatamente al médico. Cuando llegaron al hospital, el  médico quiso saber qué le ocurría al alcohólico, pero como éste ya era una nueva criatura, le testificó al médico que lo unico que le pasaba era que había recibido a Cristo como su Salvador. El facultativo les advirtió a los amigos que tuvieran cuidado, pues el hombre podría sufrir un ataque de Delirium Tremens. Para hacerla corta, nada de eso ocurrió, además de que nunca se enfermó hasta que el Señor lo llevo a Su presencia a avanzada edad.

Él fue una de las personas que me insistía en que creyera en el Señor y lo siguiera. Además nos aconsejaba a no probar bebidas alcohólicas en función de su propia y triste experiencia. Pero aquí llego al motivo de contar esto: Siempre participaba en la Cena del Señor (pan y vino) y jamás fue tentado por un vicio que había quedado atrás en su vida junto con las cosas viejas que pasaron.

Desde aquellos tiempos hasta hoy, conocí muchos otros casos dramáticos (alcoholismo, entre otros vicios), pero los hermanos nunca cambiaron el vino por jugo de uva sólo "por si acaso". Sé que algunos grupos denominacionales,  por haber tenido malas experiencias, cambiaron el símbolo, pese a que pretenden impartir enseñanzas en su "Institutos bíblicos". Entonces una mala experiencia de alguien que se dice cristiano, alcanza para cambiar el modelo bíblico. El paso siguiente es usar vasitos individuales en lugar de una copa comunitaria, "para no contagiarse de ninguna enfermedad" cuando en realidad el propio alcohol del vino evita tal cosa, aunque debiéramos considerar otras connotaciones referidas a la protección del Señor.    

Ahora, fijate que se aceptan estas "innovaciones prácticas" sin siquiera insistir en el examen personal para evitar participar indignamente, lo que puede derivar en tener que sufrir la disciplina del Señor. "Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen" (1ª Co.11:30)     

En definitiva, no hay evidencias bíblicas de que la Cena del Señor se celebrara con jugo, pues si así hubiera sido, sólo se podría haber celebrado una vez al año, en el tiempo de la cosecha. Sin embargo el vino se conservaba y se utilizaba todo el año. En Corinto hubo excesos alcohólicos, pero la culpa no era del vino sino de los inmoderados, que si bebían demás debían ser objeto de disciplina, sin cambiar por eso los símbolos.

Con todo, como ya insistí antes, cada iglesia es responsable de sus decisiones ante su Cabeza. No somos llamados a ser jueces, sino a escudriñar cada cosa a la luz de las Escrituras, y sólo eso procuramos.  

Un abrazo, querido hermano.  
Heriberto
Responder
#53
Heriberto, hermano.

En realidad no me fije en lo del jugo de UVA por consideración a un exborracho, lo cual involucra una confesión solo de labios.

Gracias por tu oportuna intervención.

Edison
Responder
#54
(02-12-2015, 01:14 AM)Heriberto escribió: Hola Caminito:
Coincido con Edison, y aprecio tu equilibrado aporte a este tema no exento de controversias.
Ahora, sólo me gustaría compartir algunas experiencias en relación con esto que escribiste: "Hay congregaciones que usan vino y es correcto, pero no debe haber impedimento en usar jugo de uva y más cuando se entiende que en algunas otras congregaciones, no sería raro encontrar miembros que han salido de su pecado por la bebida, y con el vino podría ocasionarles recaídas con esta compulsión pecaminosa con esta bebida." 

Mira, no es mi intención contradecirte, pero creo que  cuande se alude al uso de jugo de uva en lugar de vino en la Cena del Señor, porque supuestamente podría provocar recaídas en un creyente por su compulsión pecaminosa por la bebida, yo me preguntaría si esa persona realmente experimentó el nuevo nacimiento. Si la Cena del Señor le reaviva su vicio, mejor que deje de participar de la Cena, porque no es digno de hacerlo.

En mi niñez conocí a un hermano que precisamente, en su vieja vida, había sido un adicto al vino. Alguien lo invitó a una reunión de predicación y decidió ir. Llegó borracho, pero esa noche se convirtió al Señor. Nadie le prestó mucha atención en función de su "estado". ¿Cuántas veces has visto a un borracho en una reunión?  Generalmente se lo invita a retirarse, y cuando por fin lo hace, resulta un alivio para todos. (Yo era un niño presente allí)

Sin embargo, ese día fue la última vez que el hombre se emborrachó, pues se había convertido a Cristo en serio. Cuando regresó a su casa, salió a la calle y rompió las damajuanas llenas de vino que tenía acumuladas.  También guardaba numerosos paquetes de cigarrillos, y allí mismo los prendió fuego a la vista de sus vecinos compañeros de trabajo. ¿Sabes lo que ellos hicieron? Decidieron llevarlo inmediatamente al médico. Cuando llegaron al hospital, el  médico quiso saber qué le ocurría al alcohólico, pero como éste ya era una nueva criatura, le testificó al médico que lo unico que le pasaba era que había recibido a Cristo como su Salvador. El facultativo les advirtió a los amigos que tuvieran cuidado, pues el hombre podría sufrir un ataque de Delirium Tremens. Para hacerla corta, nada de eso ocurrió, además de que nunca se enfermó hasta que el Señor lo llevo a Su presencia a avanzada edad.

Él fue una de las personas que me insistía en que creyera en el Señor y lo siguiera. Además nos aconsejaba a no probar bebidas alcohólicas en función de su propia y triste experiencia. Pero aquí llego al motivo de contar esto: Siempre participaba en la Cena del Señor (pan y vino) y jamás fue tentado por un vicio que había quedado atrás en su vida junto con las cosas viejas que pasaron.

Desde aquellos tiempos hasta hoy, conocí muchos otros casos dramáticos (alcoholismo, entre otros vicios), pero los hermanos nunca cambiaron el vino por jugo de uva sólo "por si acaso". Sé que algunos grupos denominacionales,  por haber tenido malas experiencias, cambiaron el símbolo, pese a que pretenden impartir enseñanzas en su "Institutos bíblicos". Entonces una mala experiencia de alguien que se dice cristiano, alcanza para cambiar el modelo bíblico. El paso siguiente es usar vasitos individuales en lugar de una copa comunitaria, "para no contagiarse de ninguna enfermedad" cuando en realidad el propio alcohol del vino evita tal cosa, aunque debiéramos considerar otras connotaciones referidas a la protección del Señor.    

Ahora, fijate que se aceptan estas "innovaciones prácticas" sin siquiera insistir en el examen personal para evitar participar indignamente, lo que puede derivar en tener que sufrir la disciplina del Señor. "Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen" (1ª Co.11:30)     

En definitiva, no hay evidencias bíblicas de que la Cena del Señor se celebrara con jugo, pues si así hubiera sido, sólo se podría haber celebrado una vez al año, en el tiempo de la cosecha. Sin embargo el vino se conservaba y se utilizaba todo el año. En Corinto hubo excesos alcohólicos, pero la culpa no era del vino sino de los inmoderados, que si bebían demás debían ser objeto de disciplina, sin cambiar por eso los símbolos.

Con todo, como ya insistí antes, cada iglesia es responsable de sus decisiones ante su Cabeza. No somos llamados a ser jueces, sino a escudriñar cada cosa a la luz de las Escrituras, y sólo eso procuramos.  

Un abrazo, querido hermano.  
Heriberto

Esta bien Heriberto y gloria a Dios por el testimonio que nos compartes.

Conozco a un hermano en la fe que nos compartía que cuando escucho de Jesús, estando en lo más bajo de la etapa de su pecado por el alcohol, le pidió al Señor Jesucristo en oración de que si le quitaba la sed por ese embriagante líquido, le iba a servir de tiempo completo.

No sólo le quitó su necesidad física y mental obsesiva por beber, sino que lo hizo pastor y uno de los mejores expositores latinoamericanos de la palabra de Dios, desde mi opinión personal.

Y aunque ha servido al Señor por más de 20 años y sobrio por el mismo tiempo, en una ocasión reconoció que es precisamente, en sus momentos de flaqueza espiritual, que es en esa área en donde ha tenido las más "encarnizadas" luchas, aún después de haberlo dejado años atrás y sea el enemigo o su propia carne, en ese asunto como toda cuestión con el pecado, es mejor nunca bajar la guardia, porque es precisamente cuando se está más confiado, cuando la caída es inminente.

Nosotros hemos muerto al pecado, pero el pecado sigue "vivo" en nosotros y cada uno de su propia concupiscencia es tentado y el que nunca ha padecido por las consecuencias de este pecado, nos es difícil entenderlos; sin embargo, no sería extraño que hubiese alguno así.

Si es el fruto de la uva en una copa el indicado y el jugo cumple el requisito, bien puede usarse.

Hermanos amados, reciban un muy sentido abrazo y que el Señor nos guíe en todo.
Responder
#55
Claro, Caminito, ya sabes que pienso que cada iglesia es responsable por sus determinaciones, según su propia realidad y experiencia, entendiendo que nunca la experiencia se puede transformar en doctrina. Si algunos piensan que está bien el jugo de uva en la Cena del Señor, pues que lo usen, pero lo que no se puede hacer es enseñar y convencer a otros que sólo eso es correcto.Y mira. hermano, sé que hay quienes lo convierten en doctrina, y eso sí está mal porque provoca divisiones.

Por ejemplo, algunos de tus vecinos del país del norte, venidos a "misioneros", lo enseñan en nuestros círculos, pero no olvidamos que ellos tienen el problema de que la mayoría de los cristianos allí, son falsos, (no nacidos de nuevo) y proponen remedios peores que la "enfermedad".      

De paso, ya que hablamos de debilidades, recordemos que también estamos expuestos a ser tentados por las concupiscencias de la carne. ¿Sería una solución no permitir que las hermanas asistan a la reunión?  ¿O deberían vestirse como musulmanas?  ¿O todas debieran estar en un sector exclusivo fuera de la vista de los hombres, mientras algunos "vigiladores" controlan cada mirada?  Ya debes saber que esto es bastante común en algunas congregaciones. Y tal presunción de guardar la santidad  lleva a buenas conductas "artificiales" dentro de la sede de la iglesia, pero ni te imagines lo que pasa afuera...  Juguito adentro y embriaguez afuera, porque las obras de la carne afloran en cualquier lugar, y hay tentaciones en todos lados. No valen mucho los "parches" porque se trata del corazón, no sólo de los ojos. Es igual que tratar de aislar a nuestros hijos del mundo, porque, por ejemplo, en la escuela se podrían familiarizar con el pecado de los compañeros. Pero: "Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios." (1ª Pe 4:1/2)

Lo que los creyentes necesitan es alimento sólido que alimente y fortalezca su vida espiritual, de modo que no se conformen "a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia" (1ª Pe 1:14)  y no al revés: que toda la iglesia se conforme al problema de los deseos de algunos de ellos.

Créeme que lo digo con genuina preocupación por lo que suele ocurrir en algunos círculos, y de ningún modo por una aviesa intención de contender contigo. Por favor, no leas esto como en tono agresivo, sino más bien como un deseo de examinar distintas aristas del mismo tema.  

Sigamos haciéndolo entre todos para nuestra mutua edificación.

Un abrazo,
Heriberto
Responder
#56
La "mesa del Señor" puesta por nosotros durante la semana es un indicativo de nuestro "estado espiritual" en cuanto a nuestra responsabilidad y respeto por la Persona del Señor al momento de participar de los símbolos.

El argumento de no existir fecha fija basado en la poca o ninguna importancia dada al primer día de la semana como el día en el cual el Señor se levantó de entre los muertos y de esta manera hacer memoria de El lo más lejos posible de nosotros, sea cada mes, sea cada seis meses o cada año, es una desventaja en nuestra comunión diaria con el Señor.

Es que entre más sencillez haya en el discernimiento de los símbolos y más cerca esté de nosotros la celebración de este solemne memorial...mayor comunión tenemos con el Señor Jesucristo.

La Cena del Señor no es un "adorno" que la "Esposa" del Cordero quiera colocarse en las orejas cada que le plazca.

Más bien, constituye una norma por medio da la cual será evaluada la conducta de sus miembros, pues todos compareceremos ante el Tribunal de Cristo.

Y como señaló nuestro Hermano Heriberto, esta es una arista más sobre este tema para nuestra mutua edificación.
Responder
#57
(03-12-2015, 07:34 PM)Heriberto escribió: Claro, Caminito, ya sabes que pienso que cada iglesia es responsable por sus determinaciones, según su propia realidad y experiencia, entendiendo que nunca la experiencia se puede transformar en doctrina. Si algunos piensan que está bien el jugo de uva en la Cena del Señor, pues que lo usen, pero lo que no se puede hacer es enseñar y convencer a otros que sólo eso es correcto.Y mira. hermano, sé que hay quienes lo convierten en doctrina, y eso sí está mal porque provoca divisiones. 

Amén. Amado hermano, esto es de lo que yo también hablo y estamos totalmente de acuerdo.

No he querido inferir que debamos de ajustarnos indebidamente a las necesidades de lucha de cada miembro de la iglesia en sus concupiscencias, pero algo muy distinto es que quién es alérgico a las nueces se le deba obligar a comerlas y si hay algún hermano que el vino le dañino, se abstenga de participar de los emblemas cuando es posible hacerlo con jugo de uva por amor de él, sabiendo que no contraviene el principio de las santas escrituras.

Hay congregaciones que enseñan que tomar vino es pecado, sin ver que hay casos en los que hacerlo les puede ser benéfico a la salud en moderación y revisión médica, y aunque pueda haber medicamentos que bien puedan sustituir los beneficios que se buscan, puede haber efectos secundarios que se podrían evitar con el vino y sería de cada quién su decisión.

Es el mismo Pablo quien le decía a Timoteo que lo tomara para ayudarse a un problema gástrico de salud.

Un abrazo y no te tomo a mal tu comentario. Al contrario, te lo agradezco, porque este intercambio con ustedes siempre me ayudan a validar mi postura ante la luz de las escrituras y rectificar cuando estoy mal.

Reconozco que soy muy intenso, pero no me lo tomen a mal tampoco, lo que busco es que externemos nuestras mutuas posturas y ante la realidad de Su palabra y con guía de su Espíritu, nos ajustemos a ellas y así las enseñemos, porque supongo que tenemos a quienes enseñamos y podemos hacerlo mal, lo que me parece muy delicado porque entiendo que amamos a los hermanos que nos ha encargado el Señor, por lo que es un buen ejercicio el debate para buscar la verdad; no buscar tener la razón, porque eso es neciar y pelear y no debemos ser pendencieros.

Gracias por el intercambio.
Dios los bendiga.
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